Bloomberg Línea — Berkshire Hathaway (BRK/B) acordó la compra de Taylor Morrison Home (TMHC) por unos US$6.800 millones en efectivo, la primera gran adquisición anunciada bajo el liderazgo de Greg Abel desde que asumió la dirección del conglomerado tras el retiro de Warren Buffett.
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La operación sitúa a Berkshire en una posición más relevante dentro del mercado de la vivienda estadounidense y ofrece una primera señal sobre cómo Abel planea desplegar una caja que alcanzó US$397.000 millones al cierre del primer trimestre.
La oferta de US$72,50 por acción supone una prima del 24% frente al último cierre bursátil de Taylor Morrison. La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de la constructora llegaron a dispararse más de un 22%, mientras que los títulos clase B de Berkshire cedieron cerca de un 1%.
La operación llega en un momento complejo para el sector. La construcción residencial en Estados Unidos ha mostrado señales de desaceleración y las tasas hipotecarias se encuentran en sus niveles más altos desde agosto, factores que han presionado el comportamiento bursátil de las compañías vinculadas a la vivienda.
Abel afirmó que Berkshire espera integrar progresivamente sus operaciones de construcción de viviendas y que la compañía busca “entregar el sueño de la propiedad de vivienda a más estadounidenses”. Taylor Morrison mantendrá a su actual equipo directivo, incluida su consejera delegada, Sheryl Palmer.
Matthew Palazola, analista de Bloomberg Intelligence, describió la operación como un debut “puro Buffett” para Abel y consideró que se trata de “una sólida primera operación”, una valoración que refleja el encaje estratégico de la constructora dentro de los negocios ya existentes de Berkshire.
Una apuesta por la vivienda en un momento difícil
La adquisición amplía la presencia de Berkshire en un sector donde ya cuenta con Clayton Homes, uno de los mayores fabricantes de viviendas de Estados Unidos, además de participaciones en compañías como Lennar. Según Bloomberg Intelligence, Taylor Morrison aporta una franquicia de vivienda construida en obra con una marca consolidada y una base de clientes distinta a la de Clayton Homes.
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Ese encaje ayuda a explicar por qué Berkshire decidió actuar cuando gran parte del mercado mantiene una visión más cautelosa sobre el sector inmobiliario.
Pedro Moreyra, del equipo de Guardian Capital, señaló que la operación representa una señal de confianza en el mercado de la vivienda estadounidense pese al débil desempeño reciente de las constructoras y al elevado coste de financiación.
La lógica también responde al horizonte temporal habitual de Berkshire. Palazola destacó que la escasez estructural de vivienda en Estados Unidos sigue siendo un factor relevante para la industria y sostuvo que Taylor Morrison parece “una operación clásica de Berkshire”, incluso dentro de un negocio caracterizado por su naturaleza cíclica.
Más allá del tamaño de la compra, otra novedad radica en la intención de combinar con el tiempo determinadas actividades inmobiliarias de Berkshire.
Bloomberg Intelligence señaló que Abel anticipó una integración gradual entre las capacidades de construcción de viviendas de Clayton Homes y las de Taylor Morrison, una aproximación poco habitual para un conglomerado que históricamente ha permitido a sus adquisiciones operar con un alto grado de autonomía.
Las mayores adquisiciones de Berkshire Hathaway
La compra de Taylor Morrison también destaca por su dimensión dentro de la historia del conglomerado. Aunque queda lejos de las operaciones que transformaron Berkshire durante las últimas décadas, figura entre las adquisiciones más cuantiosas realizadas por la compañía.
Según datos recopilados por Bloomberg, estas son las mayores compras de Berkshire Hathaway:
- Burlington Northern Santa Fe (2009): US$35.767 millones.
- Precision Castparts (2015): US$35.658 millones.
- Kraft Heinz (2013): US$27.597 millones.
- General Re (1998): US$17.654 millones.
- Alleghany (2022): US$13.661 millones.
- NV Energy (2013): US$10.366 millones.
- Occidental Chemical Corp. (2025): US$9.700 millones.
- PacifiCorp (2005): US$9.403 millones.
- Lubrizol (2011): US$9.218 millones.
- Berkshire Hathaway Energy (1999): US$9.144 millones.
- Taylor Morrison Home (2026): US$8.444 millones.
Con ese importe, Taylor Morrison se sitúa entre las mayores operaciones corporativas ejecutadas por Berkshire y se convierte en la primera gran adquisición asociada directamente a la gestión de Abel.
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Qué implica para la era Greg Abel
La operación ofrece una de las primeras referencias concretas sobre la asignación de capital bajo el nuevo liderazgo de Berkshire. Pese a su tamaño, la compra representa una pequeña fracción de los recursos disponibles del conglomerado.
Bloomberg Intelligence calculó que el desembolso equivale a poco más del 2% de la posición de efectivo de Berkshire.
Para Palazola, el acuerdo también mantiene varios rasgos característicos de las adquisiciones históricas impulsadas por Warren Buffett: una empresa con beneficios, una posición consolidada en su industria y una dirección que seguirá al frente del negocio tras el cierre de la transacción.
Sheryl Palmer afirmó que la orientación de largo plazo de Berkshire está “especialmente adaptada al ciclo de inversión plurianual de la construcción de viviendas”.
La atención de los inversores se concentrará ahora en la integración anunciada por Abel y en la evolución del mercado inmobiliario estadounidense.
La combinación de Taylor Morrison con los activos residenciales ya existentes en Berkshire podría ofrecer una visión más clara sobre cómo el sucesor de Buffett pretende utilizar la capacidad financiera del conglomerado en los próximos años.