Coinbase anticipa nuevo ciclo cripto en 2026 con más Wall Street y menos inversores minoristas

La plataforma proyecta para este año una etapa cripto menos dependiente de la especulación minorista y más anclada en flujos institucionales y avances regulatorios.

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Bloomberg Línea — El mercado cripto ha dejado atrás los ciclos marcados por la euforia y la corrección abrupta, a pesar de las caídas que se vieron en la segunda mitad del año pasado. Para 2026, un análisis de Coinbase sostiene que el ecosistema avanza hacia una etapa de consolidación estructural, definida por la presencia institucional, la sofisticación tecnológica y una adopción más pragmática.

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La evolución no sólo es cuantitativa, sino también cualitativa. Para los analistas de la plataforma de intercambio cripto, los activos digitales se integran gradualmente en el sistema financiero tradicional, ya no como vehículos especulativos, sino como componentes de infraestructura y gestión de valor.

Las plataformas, protocolos y tokens reconfiguran su propuesta frente a un público más exigente en términos de gobernanza, eficiencia y regulación. “Creemos que la industria cripto está ahora posicionada para pasar de lo hipotético a lo práctico, integrándose cada vez más con el núcleo financiero”, según David Duong y Colin Basco, analistas de Coinbase.

Un mercado global que madura

La plataforma define el escenario actual como una transición desde un ecosistema centrado en expectativas a uno basado en funcionalidad. La participación institucional se ha vuelto central, especialmente tras avances regulatorios en Estados Unidos y otras jurisdicciones que habilitaron ETF de contado, tesorerías de activos digitales (DATs) y nuevos modelos de cumplimiento.

En su análisis, los autores afirman que “la adopción institucional redefine los objetivos de inversión, las estrategias de riesgo y los horizontes de tenencia”. Para los expertos, esto implica una estabilización progresiva de la demanda, un descenso relativo de la especulación minorista y una nueva arquitectura de mercado donde el almacenamiento profesional y la eficiencia operativa ganan protagonismo.

Ese cambio sucede justo cuando el bitcoin atravesó en 2025 un año de alta relevancia, aunque con comportamiento menos explosivo que ciclos anteriores. Su volatilidad histórica a 90 días se alineó con acciones tecnológicas de alto crecimiento, situándose entre 35% y 40%, un dato que evidencia su integración con mercados de riesgo tradicionales.

La narrativa de los ciclos de cuatro años, marcada por los eventos de halving, ha perdido consistencia frente a las nuevas fuerzas que modelan el precio. En palabras del informe, “creemos que este marco histórico se ha vuelto menos relevante para entender el desempeño del bitcoin”.

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La influencia de los mineros, antes central, ha cedido terreno frente al capital institucional. Según el documento, “esta nueva clase de actores con bolsillos profundos y estrategias de inversión a largo plazo ahora ejerce una influencia mucho mayor sobre el sentimiento del mercado”. Empresas públicas, fondos de inversión y tesorerías corporativas aumentaron significativamente su exposición al activo, modificando la naturaleza de su demanda.

Ethereum, por su parte, consolidó su posición como capa de asentamiento institucional. Su actualización Pectra en 2025 incorporó mejoras clave en escalabilidad, experiencia de usuario y eficiencia en staking. Coinbase subraya que “esto posicionó a Ethereum como una capa de asentamiento más escalable, de menor fricción y lista para instituciones”.

El año también estuvo marcado por un crecimiento acelerado en activos del mundo real (RWAs) tokenizados en Ethereum, incluyendo bonos, fondos y Tesorerías. El valor total tokenizado alcanzó US$12.700 millones, con Ethereum capturando el 52% del mercado. En este marco, el uso de ETH se vincula cada vez más a la demanda estructural de espacio de bloque como infraestructura para activos regulados y plataformas de rendimiento financiero.

Tokenizar un activo significa representarlo digitalmente en una blockchain para que pueda transferirse y gestionarse con mayor rapidez y eficiencia. En el caso de Ethereum, esto permite mover bonos, fondos o dinero público como si fueran aplicaciones digitales, pero con respaldo real.

Stablecoins, América Latina y el nuevo mapa financiero digital

Además de esta tendencia, la tokenización de dinero estable mantiene su crecimiento. Según Coinbase, “el mercado de stablecoins podría alcanzar un rango de capitalización de mercado centrado en torno a US$1,2 billones hacia finales de 2028”. En 2025, el volumen transaccionado alcanzó US$47,6 billones, más del doble que en 2024.

Las stablecoins, utilizadas inicialmente para operaciones cripto, se integran ahora en sistemas de pago, remesas, nóminas y plataformas de crédito. “Su valor radica en la transferencia de valor eficiente, transfronteriza y de bajo costo”, señala el informe. Esta funcionalidad las convierte en infraestructura que ayuda tanto para pagos de alta frecuencia como para flujos institucionales en finanzas descentralizadas (DeFi).

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El informe también destaca que América Latina se consolida como región clave en esta transición. En 2025, la adopción cripto creció 63%, impulsada por una combinación de presión macroeconómica, mejora regulatoria y digitalización financiera. Brasil lidera con un marco robusto para proveedores de activos virtuales (VASP), participación activa del Banco Central y el lanzamiento de operaciones cripto por parte de grandes bancos.

“Las reglas para el funcionamiento de las stablecoins dentro del mercado cambiario brasileño entrarán en vigor en el mismo periodo”, explica el documento, en referencia a las normas del Banco Central que regirán desde febrero de 2026.

Argentina, bajo la administración de Javier Milei, implementó una de las reformas más ambiciosas del año con la Resolución 1058/2025, que exige registro obligatorio, requisitos de capital y estándares de ciberseguridad para VASPs. México, en contraste, mantiene una postura más conservadora con participación restringida para instituciones financieras, aunque sin prohibiciones explícitas para actores no bancarios.

El informe concluye que, si bien las stablecoins vinculadas al dólar podrían parecer una extensión del dominio del billete verde, su proliferación también da lugar a alternativas basadas en otras monedas y cestas de activos. “Ya están surgiendo stablecoins expresamente diseñadas para estar vinculadas a otras monedas soberanas y cestas de monedas o commodities”, según Coinbase.