Bloomberg Línea — La producción de café en países como Honduras y Uganda genera costos sociales y ambientales que no se reflejan en el precio que pagan las empresas compradoras.
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El hallazgo viene de un estudio de la Universidad Técnica de Núremberg y TMG Think Tank for Sustainability, presentado por la organización alemana de ayuda al desarrollo Misereor en el marco del proyecto True Cost Alliance, durante la reciente feria Biofach en Alemania.
Según el análisis, cada kilogramo de café verde significa un impacto ambiental promedio de US$7,20, causado principalmente por emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación de suelos y agua, y riesgos para la salud durante la producción.
A esto se suman entre US$0,45 y US$1,60 de costos sociales, derivados de bajos ingresos, condiciones laborales inseguras y déficit en educación y servicios de salud.
En conjunto, el verdadero costo del café alcanza entre US$7,67 y US$8,82 por kilogramo en Honduras y Uganda —quinto y décimo mayor productor mundial, respectivamente—, frecuentemente por encima de los ingresos que reciben los productores.
El proyecto True Cost Alliance, una red europea que trabaja para demostrar cómo la contabilización de los costos ocultos de los sistemas alimentarios puede mejorar la salud humana, la sostenibilidad medioambiental y la equidad social, plantea que estas externalidades deben reflejarse desde el principio en la contabilidad corporativa.
Café certificado
Según Fernando Morales-de la Cruz, periodista y empresario social, fundador de Café For Change, una iniciativa que busca multiplicar el precio del café pagado a los caficultores, el estudio toma relevancia puesto que por años distintas organizaciones “que dicen luchar contra la pobreza”, “han engañado a consumidores de café, té, cacao y azúcar con el falso Comercio Justo de la organización Fairtrade International con sede en Alemania”.
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Para el café arábica convencional, Fairtrade sugiere un precio mínimo de US$1,80, más una prima de US$0,20, “cantidad que no representa ni la mitad del precio justo para los productores de café de US$4,50″, agregó el analista guatemalteco.
Al mismo tiempo, el mercado del café certificado continúa creciendo en Europa. En Alemania, el 37,7% de la facturación total bajo comercio justo en 2024 correspondió al café, con ventas por 977 millones de euros (US$1.151 millones), según el Forum Fairer Handel.
El volumen de café tostado certificado alcanzó 27.603 toneladas, un 5,5% más que el año anterior. En total, el 5,3% del café consumido en el país lleva el sello Fairtrade y dentro de este segmento, además, el 73% del aromático cuenta también con certificación orgánica.
Encontrar el equilibrio
El estudio sugiere la creación de una memoria de sostenibilidad, es decir, provisiones contables que reflejen los costos sociales y ambientales de la producción, sin trasladarlos directamente al precio al consumidor.
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Algunos experimentos recientes muestran que esto es posible. En 2023, la cadena de supermercados Albert Heijn aplicó un piloto en Países Bajos donde los consumidores podían pagar un “true price” por su café, que incluía 0,12 euros de costos ecológicos y 0,04 euros de costos sociales adicionales por taza. Cerca del 15% de los clientes optó por esta opción.
Por su parte, la startup alemana Truesday implementa el enfoque de manera estructural, aumentando los ingresos de los productores hasta un 52% por encima del precio de mercado y destinando 14,54 euros por kilogramo para mitigar daños ecológicos.
El análisis subraya que, mientras los métodos para cuantificar impactos ambientales están bastante desarrollados, la monetización de los costos sociales sigue siendo un desafío.
Factores como ingresos, educación, salud, trabajo infantil y género aún carecen de estándares internacionales consistentes, lo que dificulta la comparación entre países y empresas.
Para expertos como Wilfried Wunden, de Misereor, la solución no pasa solo por precios más altos para consumidores. “Se trata de integrar los costos de producción real en las decisiones empresariales y en la contabilidad corporativa, para que la sostenibilidad deje de ser un agregado y se convierta en parte del negocio”.