Bloomberg Línea — Las mayores petroleras del mundo se encaminan a cerrar 2026 con un excedente de caja multimillonario gracias al repunte del precio del crudo, aunque ese fortalecimiento financiero no se ha traducido en un aumento de la inversión ni en una aceleración de recompras de sus acciones.
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La revisión de mitad de año de Wood Mackenzie muestra que las compañías mantienen la disciplina de capital, mientras evalúan un mercado marcado por la volatilidad geopolítica.
Las previsiones iniciales contemplaban un precio promedio del Brent cercano a US$60 por barril. Sin embargo, llegó a un promedio de US$91 por barril durante el primer semestre, una diferencia que elevó de forma significativa los flujos de caja esperados.
Bajo un escenario de un Brent de US$90 por barril para el conjunto del año, la consultora calcula un excedente de caja de US$495.000 millones para el sector upstream.
De ese total, las 49 mayores petroleras internacionales y estatales analizadas por Wood Mackenzie concentrarían US$272.000 millones, una cifra equivalente al 70% de la inversión conjunta prevista para 2026.
Pese a ese margen financiero, Tom Ellacott, vicepresidente sénior de Corporate Research de Wood Mackenzie, sostiene que “quizá lo más revelador de la respuesta corporativa a las turbulentas fuerzas macroeconómicas que impactan al sector del petróleo y el gas es lo poco que cambió”, mientras la mayoría de las empresas optó por conservar liquidez antes que ampliar inversiones o acelerar la remuneración a los accionistas.
La disciplina de capital prevalece
La revisión de Wood Mackenzie muestra que los presupuestos de inversión apenas han variado respecto de los planes aprobados a comienzos del año y que las recompras de acciones del grupo analizado se encaminan a caer alrededor de 5% frente a 2025, de acuerdo con los programas anunciados antes de la temporada de resultados del segundo trimestre.
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Ellacott afirma que “la mayoría de los actores ha adoptado un enfoque de esperar y ver frente a la turbulencia del mercado, prefiriendo acumular efectivo en el balance en lugar de devolverlo a los accionistas o aumentar la inversión”, una estrategia que ha permitido preservar la disciplina financiera pese al fuerte incremento de los ingresos.
La consultora añade que el gasto mundial en desarrollo upstream se dirige hacia un segundo año consecutivo de ligera contracción.
En lugar de aprobar nuevos proyectos de gran escala, los operadores han privilegiado el mantenimiento diferido, la optimización de activos y actividades de menor intensidad de capital, al tiempo que los elevados precios del petróleo han acelerado el desapalancamiento de las compañías con mayores niveles de deuda.
Producción y portafolios, el desafío pendiente
Aunque el flujo de caja mejora la posición financiera del sector, Wood Mackenzie advierte que el principal reto permanece sin resolver.
Las 155 compañías analizadas afrontan una caída promedio de 30% en su producción entre 2030 y 2040, equivalente a 32 millones de barriles de petróleo equivalente por día, excluidas las empresas nacionales de Medio Oriente. Más de 70 compañías registrarían descensos superiores a 50% hacia 2040.
Ellacott resume esa preocupación al señalar que “los altos precios alivian la presión financiera. No resuelven el desafío de producción de la próxima década”, mientras considera que la segunda mitad de 2026 mostrará si la respuesta estratégica termina por alinearse con la capacidad financiera generada por el alza del crudo.
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El informe también identifica un deterioro de la oferta mundial de hidrocarburos. La producción global de petróleo caería al menos 3% durante 2026 frente a la expectativa inicial de un incremento similar, con Irak entre los países más afectados por interrupciones cercanas a 3 millones de barriles diarios.
En gas natural licuado, la oferta mundial disminuiría al menos 2%, cuando anteriormente se proyectaba un crecimiento de 8%, con Catar entre los principales afectados.
Fraser McKay, director de Análisis Upstream de Wood Mackenzie, considera que “este no es un ciclo natural de las materias primas”, porque “el aumento de los precios refleja un conflicto geopolítico, no la demanda subyacente”.
Si las cotizaciones permanecen elevadas durante la segunda mitad del año, la evolución de las inversiones, las recompras de acciones y la actividad de fusiones y adquisiciones será uno de los principales indicadores para medir cómo las petroleras deciden utilizar un excedente de caja que, por ahora, permanece mayoritariamente en sus balances.