El mejor inicio de año de las acciones latinoamericanas desde 1991 choca con un shock externo: petróleo al alza, mayor aversión al riesgo y presión cambiaria.
Las garantías estadounidenses sobre la seguridad del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz han ayudado a calmar los nervios en los mercados.
El banco de inversión analizó cómo impactaría un shock geopolítico prolongado y apuntó contra los países que dependen en mayor medida del financiamiento externo, exhiben perfiles de deuda soberana más frágiles y cuentan con reservas internacionales limitadas.
El fuerte salto del petróleo amenaza con exacerbar la inflación estadounidense y ha sembrado dudas sobre si la Reserva Federal reanudará los recortes de las tasas de interés.
Las bolsas de América Latina retrocedieron ante la escalada del conflicto en Medio Oriente, que impulsa al petróleo y eleva la aversión global al riesgo. El MSCI Latam cayó más de 5%.