Bloomberg Línea — Las decisiones regulatorias y propuestas del gobierno de Gustavo Petro han encendido alertas en el sistema financiero colombiano. Fitch Ratings advierte que los cambios en el esquema pensional, el incremento del salario mínimo y las restricciones a la inversión internacional alteran los fundamentos de riesgo de aseguradoras, administradoras de fondos de pensiones y bancos.
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El aumento de 23% en el salario mínimo desde el 1 de enero de 2026 constituye el principal punto de tensión. La decisión supera la inflación de cierre de 2025, que fue de 5,1%, y modifica la dinámica de indexación de pasivos en el sistema.
Fitch Ratings sostiene que “cambios regulatorios recientes y propuestas de política al sistema de pensiones de Colombia presentan desafíos significativos para las aseguradoras con exposición a rentas vitalicias y para las administradoras de fondos de pensiones”, lo que sitúa en el centro del debate la sostenibilidad actuarial y la estabilidad de capital en el sector.
Salario mínimo y la restricción a inversiones externas
La agencia indica que el descalce entre el aumento del salario mínimo y la inflación genera presiones, pues impulsa “la expansión de pasivos muy por encima del crecimiento anticipado vinculado a la inflación” y presiona la gestión de activos y pasivos.
A este entorno se suma el Decreto 1485 aprobado el 31 de diciembre de 2025, que sustituyó la llamada cobertura de deslizamiento del salario mínimo. Fitch Ratings señala que “este cambio regulatorio reduce el apoyo estatal para cubrir la brecha entre los aumentos del salario mínimo y la inflación, transfiriendo más riesgo de pasivos directamente a las aseguradoras y aumentando la incertidumbre en torno al crecimiento futuro de los pasivos y los requerimientos de capital”.
Las cifras dimensionan el impacto. Cerca de 75% de las rentas vitalicias en Colombia están denominadas al nivel del salario mínimo. A noviembre de 2025, las reservas asociadas alcanzaban COP$66,3 billones, equivalentes a US$18.100 millones. Fitch anticipa que el fortalecimiento de reservas técnicas podría representar entre 15% y 20% del capital en las compañías afectadas, con efecto directo en sus balances.
El segundo frente de riesgo se concentra en las administradoras de fondos de pensiones. La propuesta oficial de limitar a 30% la exposición a activos extranjeros introduce un cambio estructural en la composición de portafolios que hoy mantienen cerca de 49% en el exterior sobre un total de COP$527,3 billones.
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Fitch Ratings advierte que “el tope global propuesto de 30% a activos extranjeros para las AFP introduce restricciones significativas de portafolio que podrían pesar adicionalmente sobre los retornos”. El ajuste planteado prevé una transición hacia 35% en el tercer año y 30% en el quinto año, con el fin de evitar ventas forzadas.
El análisis sectorial citado por la agencia recoge que “los portafolios diversificados entregaron aproximadamente 8,5% de retornos anuales promedio con 1,7% de riesgo durante 15 años, comparado con portafolios solo Colombia que entregaron 3,8% de retornos con 3,3% de riesgo”, lo que abre interrogantes sobre la relación riesgo retorno bajo un esquema más concentrado.
La agencia también observa que “esta concentración, combinada con una diversificación internacional reducida, podría afectar la capacidad de los ahorradores para alcanzar un ingreso de retiro adecuado”, en un contexto en el que los fondos ya mantienen alrededor de 35% de sus portafolios en deuda soberana local.
Bancos bajo presión por margen e indicadores de calidad
El sistema bancario enfrenta un escenario paralelo de presión. Fitch Ratings sostiene que “los bancos colombianos enfrentan vientos en contra para las ganancias y la calidad de activos después de que el gobierno aumentó el salario mínimo”, en un entorno de tasas de interés elevadas.
El banco central elevó recientemente su tasa de política en 100 puntos básicos. Los mercados locales descuentan para 2026 una inflación de equilibrio cercana a 6% y tasas alrededor de 11%, lo que incrementa el costo de fondeo y reduce el margen financiero.
En este contexto, Fitch Ratings prevé que “los bancos probablemente verán compresión en el margen de interés neto a medida que los costos de fondeo aumenten más rápido de lo que pueden reajustar sus portafolios de activos”.
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El deterioro en capacidad de pago también gana relevancia. La agencia agrega que “las métricas de calidad de activos están bajo presión creciente a medida que la capacidad de pago de los prestatarios se debilita en medio del aumento del subempleo y mayores tasas de préstamo”.
El segmento hipotecario muestra señales de tensión. La cartera creció 11,7% nominal hasta noviembre de 2025 y el retiro de subsidios como Mi Casa Ya altera la dinámica de cierre financiero en vivienda de interés prioritario.
Fitch advierte que “mayores precios, mayores requerimientos de financiamiento y el retiro de subsidios gubernamentales como ‘Mi Casa Ya’ están interrumpiendo los cierres financieros tanto para desarrolladores como para compradores, a medida que los hogares luchan por cumplir con los requisitos de cuota inicial”.
La agencia considera que el capital regulatorio ofrece un colchón frente al deterioro operativo. Sin embargo, el conjunto de reformas y decisiones introduce un cambio en la estructura de riesgo del sistema financiero colombiano que obliga a revisar proyecciones de rentabilidad, solvencia y perfil de crédito en 2026.