Bloomberg Línea — Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial (IA) han explicado buena parte del crecimiento de los mercados en los últimos años, al punto de que Nvidia Corp. (NVDA) se convirtió en la empresa de mayor capitalización bursátil del mundo. Ese protagonismo, sin embargo, también ha reavivado el temor a una posible burbuja en torno a la IA.
En ese contexto, Bank of America Corp. (BAC) publicó un informe en el que plantea una alternativa: invertir en la revolución de la IA sin hacerlo de forma directa en las acciones más expuestas al fenómeno.
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El banco denomina a esta estrategia “inversión en transición”, enfocada en sectores y actividades necesarias para que la IA funcione y escale, pero cuyos fundamentos no dependen exclusivamente del ciclo tecnológico.
Según el informe, áreas como defensa, infraestructura y metales vinculados a la transición energética son claves para el desarrollo de la IA y, al mismo tiempo, ofrecen una mayor resiliencia frente a la volatilidad asociada a los activos puramente tecnológicos.
“Las estrategias de transición —como defensa, infraestructura y metales para la transición— son críticas para la revolución de la IA, pero sus valuaciones están más ancladas a políticas públicas, geopolítica y fundamentos de las cadenas de suministro”, señala BofA.
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Estos sectores, históricamente asociados a estrategias de crecimiento de largo plazo, atrajeron cerca de US$40.000 millones en flujos durante 2025, respaldados por más de US$1 billón en compromisos de seguridad nacional, el avance del nacionalismo de recursos y los esfuerzos por lograr independencia energética.
Además, su correlación con los retornos de la IA se mantiene por debajo del 50%, lo que reduce el riesgo de contagio ante una corrección del sector.
El panorama es distinto en el caso de la energía limpia. El informe advierte que la correlación entre la IA y este segmento pasó de -10% a 65% en apenas un año, elevando la vulnerabilidad a la baja si se desinflara una burbuja tecnológica.
“Los hiperescaladores representan cerca del 70% de los acuerdos de energía limpia en Estados Unidos, y podríamos ver patrones similares en infraestructura a medida que se acelera el gasto”, indica el reporte. En este contexto, los hiperescaladores son grandes empresas tecnológicas que operan infraestructuras digitales a gran escala y pueden expandir rápidamente su capacidad de cómputo, almacenamiento y redes.
Capex y metales críticos
BofA proyecta que el gasto de capital en infraestructura de IA alcanzará los US$150.000 millones hacia 2028, con una demanda de metales críticos —como cobre, litio y níquel— que superará la oferta disponible.
En paralelo, la adopción de aplicaciones de IA en sectores como agricultura, agua, energía y transporte podría generar US$5,2 billones en ganancias de productividad, cifra que podría escalar hasta US$16 billones a nivel global.
¿Hay o no una burbuja?
El debate sobre una posible burbuja sigue abierto. En la última encuesta mensual de BofA, el porcentaje de inversores que identificó una “burbuja de IA” como el mayor riesgo para el crecimiento cayó de 45% a 38%. Para el banco, la IA representa una revolución estructural con capacidad de transformar la economía global, aunque advierte que no se puede ignorar la discusión sobre valuaciones y el momento de entrada al mercado.