La humanidad vuelve a la Luna: acciones para invertir en la conquista del espacio

El lanzamiento de hoy coincide con una nueva ola de inversión en el sector espacial, donde contratos industriales, servicios orbitales y expectativas de mercado comienzan a reflejarse en la bolsa.

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Bloomberg Línea — Hoy, más de medio siglo después del último viaje tripulado más allá de la órbita terrestre, la humanidad vuelve a la Luna, y ese retorno no solo marca un hito tecnológico, sino que también activa una nueva narrativa de mercado que ya se refleja en la bolsa.

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El lanzamiento de Artemis II coincide con un aumento del interés inversor en el sector espacial, impulsado además por la inminente salida a bolsa de SpaceX, en un contexto donde la exploración lunar deja de ser un evento aislado para convertirse en un eje de asignación de capital.

La misión que liderará la NASA se posiciona como el catalizador operativo de esta nueva fase. El lanzamiento, previsto para esta tarde, representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde 1972, en un hecho que ha concentrado la atención del mercado.

El interés ha aumentado luego de que la compañía de Elon Musk presentara de forma confidencial su solicitud para salir a bolsa ante el regulador estadounidense, según reportó Bloomberg, con una valoración superior a US$1,75 billones y una potencial captación de hasta US$75.000 millones, lo que superaría el récord de Saudi Aramco en 2019.

“SpaceX será líder en lanzamientos y constelaciones, por lo que creo que influirá mucho en las valoraciones, pero podría ser la mejor dada su posición dominante”, consideró George Ferguson, analista de Bloomberg Intelligence.

Este movimiento no solo anticipa liquidez para financiar el desarrollo de Starship, centros de datos en órbita y una base lunar, sino que además establece un nuevo referente de escala para los activos espaciales, incluso antes de que la empresa esté disponible para inversionistas públicos.

Inversión en el espacio

El núcleo de valor en Artemis se concentra en los contratistas principales que capturan ingresos mediante hardware crítico. Lockheed Martin (LMT) se sitúa en la posición central al fabricar la cápsula Orion, diseñada para transportar a los astronautas, lo que le permite canalizar contratos directamente ligados a cada fase de la misión.

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La compañía cerró 2025 con un backlog de US$194.000 millones y proyecta ingresos de hasta US$80.000 millones en 2026, con flujos de caja estimados entre US$6.500 millones y US$6.800 millones, lo que refuerza su perfil como activo con exposición directa y visibilidad financiera. La acción sube 24,03% en el año.

La inversión en el sector es fuerte incluso sin que SpaceX cotice en bolsa, pero creo que podría haber un aumento debido a la salida a bolsa”, agregó Ferguson. “El optimismo es alto, pero probablemente mejorará un poco”.

Boeing (BA) participa como fabricante del Space Launch System, el sistema de lanzamiento que impulsa Artemis II. No obstante, su situación financiera introduce un componente de riesgo, con márgenes operativos negativos y pérdidas por acción, lo que contrasta con la magnitud de su participación industrial. Su acción sube 5,07% hoy, pero retrocede cerca de 8% en el año.

Northrop Grumman (NOC) mantiene una posición intermedia mediante el suministro de sistemas de propulsión y su implicación en el programa Gateway a través del módulo HALO, un componente clave de la futura estación lunar Gateway desarrollada por la NASA.

Con un backlog de US$95.700 millones, la compañía sube casi 20% en el año en bolsa y combina exposición al programa lunar con diversificación en contratos de defensa y seguridad espacial, lo que amortigua la dependencia de un único proyecto.

El ecosistema se amplía con proveedores especializados como Redwire (RDW) en tecnología de navegación e imagen, así como Aerojet Rocketdyne, integrada en L3Harris (LHX), responsable de motores clave para el sistema de lanzamiento espacial.

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En paralelo al núcleo industrial de Artemis, compañías como Iridium Communications (IRDM), Planet Labs (PL) y Spire Global (SPIR) representan una capa distinta de monetización dentro de la economía espacial, centrada en datos y servicios más que en hardware pesado.

“Planet Labs construye y opera la mayor flota de satélites de observación de la Tierra de la historia, proporcionando datos geoespaciales de alta frecuencia e información basada en inteligencia artificial a gobiernos y clientes comerciales mediante servicios de suscripción en la nube”, destaca John Godyn, analista de Citi (C).

Iridium sube más de 60% en el año y mantiene un modelo basado en conectividad satelital global con ingresos recurrentes derivados de comunicaciones críticas, mientras que Planet Labs capitaliza la demanda de imágenes de la Tierra y gana 51,59% en el año.

Por su parte, Spire Global avanza 74,52% en el año y estructura su propuesta en torno a datos climáticos, marítimos y de aviación obtenidos desde órbita. Aunque su exposición directa a Artemis es limitada, la expansión de infraestructura y misiones más allá de la órbita baja refuerza la demanda estructural por servicios de datos espaciales.

Acciones emergentes y dinámica de mercado

Más allá de los grandes contratistas, el mercado ha comenzado a asignar valor a compañías con modelos centrados exclusivamente en el espacio o con exposición indirecta al programa.

Rocket Lab (RKLB) aunque cae -10,44% en el año destaca por su crecimiento, con ingresos cercanos a US$600 millones y un backlog superior a US$1.800 millones. Su participación en Artemis es indirecta, pero el aumento en la actividad espacial amplía su mercado potencial en lanzamientos y sistemas satelitales.

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Intuitive Machines (LUNR) se posiciona como un actor relevante en la economía lunar en desarrollo, con un backlog consolidado cercano a US$943 millones y una proyección de ingresos para 2026 entre US$900 millones y US$1.000 millones.

Edison Yu y Laura Li, analistas de Deutsche Bank, destacan contratos vinculados a servicios en la superficie lunar, satélites de comunicación y programas de la NASA que comienzan a escalar en volumen y recurrencia. La acción sube 14,77% en el año.

Otras firmas como AST SpaceMobile (ASTS) y Firefly Aerospace (FLY) se benefician de la narrativa asociada a comunicaciones espaciales y servicios logísticos en la superficie lunar, mientras que Amentum (AMTM) capitaliza el aumento previsto en presupuestos de ingeniería y soporte técnico, aunque con contratos de menor valor unitario frente al hardware principal.

La convergencia entre una potencial OPI de SpaceX y la materialización de Artemis II define así un nuevo ciclo para la economía espacial, en el que la asignación de capital se orienta tanto a líderes consolidados con contratos de alto valor como a compañías emergentes cuya valoración depende de la expansión futura de la infraestructura más allá de la órbita terrestre.