Petróleo sobre US$100: qué mercados, sectores y acciones ganan y pierden

El crudo sobre US$100 favorece la rotación hacia energía, materias primas y value, pero ser un país exportador no garantiza ganancias bursátiles.

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Bloomberg Línea — El petróleo nuevamente sobre US$100 está alterando el liderazgo de las bolsas globales, pero la división entre ganadores y perdedores no pasa simplemente por identificar qué países producen crudo y cuáles dependen de importaciones.

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La composición de los índices está marcando diferencias. Mercados con mayor peso de energía, materias primas y acciones de valor encuentran apoyo, mientras el costo del crudo añade presión sobre economías dependientes de las importaciones y sectores intensivos en energía.

El comportamiento desde el inicio del conflicto con Irán refleja esa dispersión. Colombia ha subido 46% en dólares, mientras Arabia Saudita, pese a que sus exportaciones netas de petróleo equivalen a cerca de 16% del PIB, apenas avanza 1,4%.

Jennie Li, analista de Bloomberg Intelligence, advierte que “los exportadores netos de petróleo no han superado consistentemente a los importadores”, con la composición sectorial y los factores específicos de cada país como elementos de mayor peso.

América Latina gana terreno, pero no de forma uniforme

América Latina lideró recientemente las ganancias de los mercados emergentes, con Brasil y Colombia entre las bolsas más fuertes y cerca de 80% de las acciones de la región al alza.

El avance extendió una rotación hacia mercados con mayor presencia de materias primas y acciones de valor, mientras el petróleo elevado y las tasas de largo plazo ejercieron presión sobre exposiciones de mayor duración.

Colombia es el caso más marcado. Su bolsa acumula un avance de 46% en dólares desde finales de febrero, aunque Bloomberg Intelligence atribuye parte del movimiento a la revalorización posterior a las elecciones y a acontecimientos políticos internos.

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Arabia Saudita muestra el contraste. Energía representa apenas cerca de 12% de su índice y las financieras más de la mitad, una composición que ayuda a explicar por qué el beneficio macroeconómico de exportar petróleo no se traslada automáticamente a las acciones.

La región tampoco está libre de riesgos. La dispersión de los retornos se acerca a una desviación estándar por debajo de su promedio histórico, una señal de menor diferencia entre el desempeño de las acciones, mientras los ciclos políticos añaden volatilidad.

Estados Unidos: value y energía frente a growth

El petróleo también abre una brecha entre estilos de inversión. En mercados emergentes, value mantiene una correlación de alrededor de 24% con el crudo durante los últimos 20 años, la relación positiva más fuerte entre los principales factores.

En bolsa, value agrupa acciones que cotizan a valoraciones relativamente bajas frente a sus fundamentos, mientras growth reúne compañías valoradas por expectativas de mayor crecimiento futuro, con tecnología como uno de sus principales exponentes.

La composición explica parte de esa sensibilidad. Las carteras value presentan mayor exposición a energía, materiales y utilities, mientras momentum, baja volatilidad y quality han tendido históricamente a moverse en dirección inversa al petróleo.

Estados Unidos ofrece otro contraste. Tecnología representa más de 40% del índice Bloomberg de acciones de crecimiento de gran capitalización, frente a 16,5% en 2016, mientras el índice de valor mantiene una composición más diversificada y las financieras pesan 34,6%.

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El riesgo para growth también pasa por las tasas. Las acciones vinculadas con inteligencia artificial presentan mayor riesgo de duración, mientras las compañías recurren crecientemente a los mercados de deuda para financiar inversiones de capital.

Energía, por su parte, aporta soporte a las ganancias. Los márgenes netos del sector en el S&P 500 aumentarían 435 puntos básicos hacia el primer trimestre de 2027, pese a que los precios al productor suben 310 puntos básicos más rápido que los del consumidor.

Los analistas Nathaniel Welnhofer y Christopher Cain sostienen que “el apalancamiento operativo relacionado con la IA y los elevados precios de la energía están ayudando a compensar el lastre de los mayores precios al productor”.

Europa reproduce esa división: el FTSE MIB italiano avanza a doble dígito, apoyado por bancos y utilities, mientras el DAX permanece prácticamente plano debido a su sensibilidad negativa al petróleo y su mayor exposición a actividades intensivas en energía.

India queda expuesta, Corea rompe la regla

Asia concentra algunos de los mercados más vulnerables por su dependencia del petróleo importado. India cubre con importaciones más de 80% de sus necesidades de crudo y la correlación reciente entre el petróleo y sus acciones ha pasado a terreno negativo.

Un aumento sostenido del precio plantearía mayores desafíos fiscales y macroeconómicos para India, aunque su posición de reservas internacionales ofrece cierto margen frente al impacto externo, según Bloomberg Intelligence.

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Corea del Sur demuestra, sin embargo, que importar petróleo no determina el desempeño bursátil. Sus importaciones netas equivalen a 3,2% del PIB, pero la bolsa ha ganado 30% desde finales de febrero, respaldada por el fuerte peso de los semiconductores.

Japón también ha mostrado resistencia. En 12 episodios desde 2008 en los que el crudo aumentó al menos 30%, el MSCI Japan registró una ganancia mediana de 4% y solo dos períodos terminaron con retornos negativos.

La permanencia del Brent sobre US$100 será la variable a observar. Desde 2010, el MSCI Emerging Markets registra retornos mensuales promedio negativos cuando el crudo supera ese nivel, aunque la composición sectorial continúa marcando amplias diferencias entre mercados.