El optimismo respecto de las acciones estadounidenses y la preferencia por el tramo corto y medio de la curva de treasuries son dos de las ideas que recorren la mirada que hoy tiene BlackRock respecto del mercado de valores, según describió en diálogo con Bloomberg Línea Francisco Rosemberg, quien es director gerente y responsable del negocio de wealth & family office para Latinoamérica de este gigante mundial de la gestión de activos.
Rosemberg explicó que la visión positiva sobre las forma parte de la lectura que BlackRock hace sobre el impacto potencial de la inteligencia artificial (IA) en la economía. La firma cree que la enorme inversión necesaria para desarrollar data centers, infraestructura y capacidad de generación eléctrica puede traducirse, con el tiempo, en mayores niveles de productividad, eso haría crecer la economía y caería el peso de la deuda sobre el total.
Según explicó, el escenario actual combina una etapa de “escasez” de recursos e infraestructura con la posibilidad de una futura “abundancia” derivada de las ganancias de productividad que genere la tecnología.
La incógnita sobre el crecimiento
Uno de los interrogantes centrales para Rosemberg es si la inteligencia artificial permitirá que la economía estadounidense supere su tendencia histórica de crecimiento. Según explicó, Estados Unidos lleva aproximadamente un siglo expandiéndose a una tasa cercana al 1,9% y ni el boom de Internet logró romper de manera sostenida ese ritmo.
“Hoy todavía no se sabe”, señaló sobre la posibilidad de que la IA permita superar esa tendencia. Para el ejecutivo, la respuesta tendrá consecuencias sobre el crecimiento, las tasas de interés y la relación entre la deuda y el Producto Interno Bruto.
En ese escenario, Rosemberg habló de una “polifurcación”, con resultados potenciales muy diferentes para los mercados. “Puede pasar esto o todo lo contrario, es el día y la noche”.
Como ejemplo, mencionó un escenario de tasas cercanas al 5% frente a otro, asociado a un fuerte crecimiento, en el que podrían ubicarse alrededor del 3%. Una diferencia de 200 puntos básicos que, según dijo, cambia por completo el escenario para los inversores.
A eso se suma el aumento del endeudamiento corporativo. Los hiperescaladores utilizaron una parte importante de su flujo de caja para financiar inversiones en data centers y están recurriendo a los mercados de capitales para obtener financiamiento. Ese proceso incrementa la deuda del sector corporativo y eleva la compensación que exigen los inversores, explicó.
Por qué BlackRock prefiere los bonos cortos y medios
En renta fija, BlackRock mantiene una sobreponderación en la parte corta y media de la curva porque considera que allí existe actualmente un mejor retorno ajustado por riesgo.
El cambio en el comportamiento de los bonos también lleva a BlackRock a replantear la manera de construir las carteras. Rosemberg señaló que, antes de la pandemia, la correlación entre acciones y bonos era negativa, mientras que en los últimos cinco años llegó a ser positiva en alrededor del 7% para las acciones y bonos globales.
En ese contexto, sostuvo que la renta fija de larga duración puede seguir ofreciendo ingresos, pero no necesariamente funciona como la misma cobertura frente a un shock de mercado.
La firma propone, por eso, pensar en el concepto de “portafolio total”. En lugar de comenzar por una distribución predeterminada entre renta fija y renta variable, la idea es identificar primero los temas a los que se quiere estar expuesto y luego definir cómo implementarlos mediante activos públicos, privados, gestión activa o índices.
Ese enfoque también modifica la forma de definir a un inversor conservador. Rosemberg señaló que hace 15 años era habitual asociar ese perfil con la compra de Treasuries largos, pero que hoy esa equivalencia ya no resulta tan evidente.
“Lo que era conservador hace 15 años, hoy capaz no lo es”, sostuvo. Según explicó, la diferencia entre un inversor agresivo y uno conservador puede estar cada vez más vinculada con la capacidad de soportar iliquidez y mantener posiciones en activos privados durante períodos prolongados.
BlackRock no ve una burbuja de IA
Consultado sobre la posibilidad de que exista una burbuja alrededor de la inteligencia artificial, Rosemberg fue explícito: BlackRock no considera que actualmente haya una burbuja de IA y tampoco ese es su escenario base, aunque sí es un riesgo que monitorea.
Para evaluar las valuaciones, explicó, no alcanza con observar el price earnings (ratio precio / ganancias) actual. También hay que considerar las ganancias esperadas hacia adelante, que pueden modificar sustancialmente la lectura sobre el precio de una acción.
El interrogante, en ese caso, es si esas expectativas de ganancias son alcanzables. Rosemberg señaló que las compañías estadounidenses están registrando un crecimiento de ganancias comparable con niveles observados cuando una economía sale de una recesión, aunque en este caso no hubo previamente una caída de de magnitud similar.
A su vez, el mercado comenzó a incorporar nuevas variables. Una compañía puede superar las expectativas de ganancias y márgenes y, aun así, sufrir una caída en Bolsa si anuncia mayores inversiones en data centers y aumenta la preocupación por su endeudamiento.
“El endeudamiento de los hiperescaladores no era una variable hace 12 meses y es algo que sí se está mirando”, dijo.
Dónde ve la exposición a la inteligencia artificial
Para Rosemberg, invertir en la revolución de la inteligencia artificial no significa necesariamente apostar por una compañía tecnológica determinada. La mirada de BlackRock apunta también a los sectores que considera necesarios para desarrollar esa tecnología.
Entre ellos mencionó la construcción de data centers y la electrificación necesaria para abastecerlos. También señaló la importancia de los cambios que está produciendo la fragmentación geopolítica sobre las cadenas de suministro.
Según explicó, las empresas están duplicando algunas cadenas por motivos de seguridad, en contraste con el modelo de just in time y la búsqueda de eficiencia que predominó antes de la pandemia.
En ese contexto, Rosemberg señaló que la firma también busca una exposición más granular a distintos temas y sectores, en lugar de limitarse a las categorías tradicionales de activos.
Cómo está viendo BlackRock a Latinoamérica
Dentro de la región, BlackRock mantiene una visión positiva sobre Brasil, principalmente desde una perspectiva macroeconómica y de valuaciones, más que por la expectativa de reformas estructurales.
“Si se considera exclusivamente la valuación de los activos, Brasil, México y Chile son los mercados de acciones que actualmente resultan más atractivos”, indicó.
En renta fija, mencionó a Brasil (nuevamente) y Colombia entre los mercados que presentan mejores oportunidades.
La mirada sobre Argentina
En Argentina, país de origen de Rosemberg, BlackRock observa una trayectoria de reformas que, en términos generales, “avanzan en la dirección correcta”.
El ejecutivo destacó la reducción del déficit fiscal y el proceso de reconstrucción de las reservas internacionales, además de los recientes anuncios vinculados con una mayor independencia del Banco Central.
Sin embargo, puso el foco en la necesidad de consistencia. “Dos años y medio, y lo digo para cualquier país, es un montón de tiempo para mí como individuo, es muy poco tiempo para un inversor que va a invertir en un data center o en una compañía eléctrica de una vida útil de 20 años”, explicó.
Rosemberg señaló que el país ya forma parte de conversaciones de inversión que antes no estaban sobre la mesa.
Qué dice sobre el crédito privado
El mercado de crédito privado es otro de los segmentos que BlackRock está monitoreando. Rosemberg reconoció que hubo un aumento del estrés durante el primer trimestre, pero afirmó que la firma no lo considera un fenómeno sistémico.
Parte del ruido estuvo relacionado con vehículos de mercados privados que permiten rescates periódicos, conocidos como Non-Traded Business Development Companies. Estos instrumentos pueden permitir rescates de hasta 5% del patrimonio total del fondo por trimestre.
Rosemberg mencionó casos en los que las solicitudes llegaron al 8%, aunque los vehículos entregaron el 5% previsto en sus prospectos. Según explicó, parte de la reacción del mercado estuvo relacionada con una falta de comprensión sobre el funcionamiento de estas estructuras.
El ejecutivo agregó que las tasas de default no aumentaron materialmente y que el ruido se moderó posteriormente. BlackRock continúa monitoreando el segmento y estima que los flujos pueden tardar entre seis y 18 meses en normalizarse, dependiendo del tipo de activo.