“Pura suerte”: la crítica de Michael Burry para esta acción que sube casi 500% en un mes

El movimiento refleja una dinámica dominada por coberturas forzadas y demanda táctica, en medio de resultados débiles y advertencias de analistas sobre valoraciones difíciles de sostener.

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Bloomberg Línea — Avis Budget Group (CAR), empresa dedicada a la renta de autos en Estados Unidos, se ha disparado casi 500% en el último mes, en medio de disrupciones en los aeropuertos que impulsaron la demanda de alquileres de carros, mientras la presión creciente sobre posiciones en corto ha amplificado el alza de una acción que ya recibió críticas de inversores como Michael Burry.

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El título pasó de alrededor de US$80 a más de US$700 en pocas semanas, en un movimiento que coincidió con disrupciones en controles de seguridad aeroportuaria, que empujaron a viajeros hacia alternativas terrestres.

“Eso es algo que llamamos pura suerte”, dijo el inversor Michael Burry, famoso por predecir la crisis financiera de 2008, en su plataforma de Substack. “A través del lente de la historia desde el limpiabotas de Joe Kennedy hasta este caso, los mercados especulativos nunca han carecido de eso”.

Por un lado, el movimiento se produce pese a que la compañía arrastra un ejercicio marcado por una pérdida neta cercana a US$995 millones y un balance presionado por una deuda superior a US$25.000 millones. Por otro lado, hay un movimiento técnico que ha amplificado la subida mediante coberturas forzadas.

El short interest refleja cuántas acciones han sido vendidas en corto, es decir, por inversores que toman prestadas acciones para venderlas con la expectativa de recomprarlas más baratas si el precio cae. Cuando este indicador es muy alto, como en Avis Budget Group, significa que hay una gran cantidad de apuestas en contra del valor.

Si la acción sube en lugar de caer, esos inversores empiezan a acumular pérdidas y se ven obligados a recomprar acciones para cerrar sus posiciones, lo que se conoce como short squeeze. Esa recompra masiva eleva aún más el precio y puede desencadenar un efecto en cadena, donde más vendedores en corto salen del mercado, amplificando subidas rápidas y pronunciadas como la observada en el valor.

“Cuando el precio empezó a subir, los que vendieron en corto tuvieron que comprar para cubrir pérdidas”, explicó el analista Facundo Pascual. “Eso subió el precio más. Lo que forzó más coberturas. Y el ciclo explotó”.

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La presión técnica

El comportamiento del precio responde, en gran medida, a esos factores técnicos. Los analistas de S3 Partners resaltan el crecimiento que ha tenido la acción con un alza de 474,2% en un mes y de 55,56% en los últimos cinco días, “a pesar de pérdidas netas GAAP mayores a lo esperado el trimestre pasado, EBITDA por debajo de lo esperado y mayor apalancamiento”.

La acción ha concentrado un fuerte aumento de posiciones institucionales, con tenencias por US$13.360 millones, de las cuales US$11.130 millones corresponden a estrategias activas, es decir, fondos que toman decisiones de inversión directas sobre el valor. Al mismo tiempo, el interés corto alcanzó el 43,2% del capital disponible, lo que implica que una parte significativa de las acciones estaba en manos de inversores que apostaban a una caída del precio.

A esto se suman costos de préstamo entre 3,25% y 4,25%, muy por encima del promedio del mercado, que es lo que deben pagar quienes venden en corto para tomar prestadas las acciones. Este nivel elevado refleja escasez de títulos disponibles para apostar en contra y aumenta la presión sobre esas posiciones si el precio sube, lo que contribuye a intensificar los movimientos alcistas.

La presión sobre los vendedores en corto se intensificó con pérdidas de US$1.100 millones en los últimos treinta días. El proceso se retroalimentó con la entrada de nuevos cortos a precios más altos, mientras otros cerraban posiciones, en una dinámica que elevó la volatilidad y la rotación de capital.

Fundamentales débiles frente a narrativa táctica

El contraste con los fundamentales queda reflejado en el análisis de JPMorgan (JPM), que describe que el último trimestre del año pasado se vio afectado por “una confluencia de demanda débil, mayor competencia de precios y depreciación acelerada de los precios de vehículos usados”.

La entidad subraya además que “la guía para el EBITDA de 2026 de $800-$1.000 millones estuvo muy por debajo” de estimaciones previas, tras un cuarto trimestre con EBITDA de apenas US$5 millones frente a expectativas superiores a US$140 millones.

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Ese deterioro coincide con el contexto descrito por los analistas de EquiLend, que insisten en que el repunte de la acción se está dando “a pesar de una pérdida de casi US$1.000 millones en 2025 vinculada a la depreciación de su flota de vehículos eléctricos”.

La estructura actual del mercado mantiene abiertas múltiples variables. Desde S3 Partners se advierte que el incremento de posiciones activas en ambos lados del mercado eleva la probabilidad de movimientos bruscos, con capacidad de generar flujos significativos de compra o venta en función de la dirección del precio.

Incluso esta semana, los analistas de Barclays rebajaron su recomendación a infraponderar al considerar que los niveles actuales de valoración resultan difíciles de sostener, incluso bajo escenarios de mejora en beneficios, con múltiplos que se sitúan muy por encima de su rango histórico.

Según datos recopilados por Bloomberg, el consenso de analistas sitúa el precio objetivo en torno a US$106, muy por debajo de niveles actuales cercanos US$700, con predominio de recomendaciones de mantener y vender, en un contexto donde la valoración se ha alejado de los fundamentales.

Barclays insiste en un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda, marcado por una elevada concentración accionarial y un alto nivel de posiciones en corto, una combinación que ha favorecido el short squeeze de gran magnitud y que mantiene abierta la posibilidad de ajustes en la cotización a medida que se reequilibren las posiciones en el mercado.