¿Qué es el estrecho de Bab el-Mandeb y por qué está impulsando el precio del petróleo?

El estrecho se ha convertido en un punto crítico para el comercio y el mercado petrolero. Estas son las claves para entender por qué preocupa tanto a los inversionistas.

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Bloomberg Línea — El petróleo superó los US$100 por barril por primera vez en dos meses después de que los hutíes, respaldados por Irán, aseguraran haber atacado dos petroleros saudíes en el mar Rojo, una escalada que ha vuelto a situar al estrecho de Bab el-Mandeb en el centro de la atención de los mercados energéticos.

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Salih Yilmaz y Will Hares, analistas de Bloomberg Intelligence, advierten que “los riesgos en Bab el-Mandeb ponen a prueba los amortiguadores restantes, que además se están erosionando, del mercado petrolero”, en un momento en el que el conflicto ya afecta al tránsito por el estrecho de Ormuz y aumenta la preocupación por nuevas interrupciones en el suministro mundial de crudo.

La relevancia de este estrecho va mucho más allá de los últimos ataques. Bab el-Mandeb constituye la puerta de entrada al mar Rojo para los buques que utilizan el Canal de Suez y se ha convertido en una pieza aún más estratégica desde que Arabia Saudí incrementó las exportaciones de petróleo a través del puerto de Yanbu para reducir su dependencia de Ormuz.

Comprender qué es este paso marítimo, por qué resulta clave para el comercio internacional y cómo una alteración de su tránsito puede impulsar el precio del Brent ayuda a explicar por qué los mercados siguen de cerca cada episodio de tensión en la zona.

¿Qué es el estrecho de Bab el-Mandeb y qué conflicto hay?

El estrecho de Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Se ubica entre Yemen, en la península arábiga, y Yibuti y Eritrea, en el Cuerno de África.

Con alrededor de 32 kilómetros de anchura en su punto más estrecho y unos 112 kilómetros de longitud, constituye la puerta meridional del Canal de Suez y uno de los principales cuellos de botella del comercio marítimo internacional.

Su nombre significa “Puerta de las Lágrimas” y alude a las dificultades históricas para la navegación en este corredor, cuya geografía se ve condicionada por la isla de Perim (Mayyun), que divide el paso en dos canales de navegación.

La preocupación actual tiene un origen geopolítico. Desde finales de 2023, los hutíes, que controlan buena parte de la costa occidental de Yemen frente al estrecho, han lanzado ataques contra embarcaciones comerciales en el mar Rojo y el golfo de Adén, elevando el riesgo para el tránsito marítimo.

Aunque el estrecho no ha sido cerrado, la persistencia de estas amenazas ha obligado a numerosas navieras a modificar sus rutas y ha incrementado los costos de transporte y de aseguramiento de los buques.

Un análisis de Windward recuerda que la importancia estratégica de Bab el-Mandeb no es reciente. El estrecho ha sido escenario de tensiones durante décadas, desde la guerra árabe-israelí de 1973 y el conflicto por las islas Hanish hasta los episodios de piratería frente al Cuerno de África y los ataques contra la navegación comercial registrados desde finales de 2023, factores que han obligado repetidamente a replantear las rutas marítimas internacionales.

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¿Por qué Bab el-Mandeb es clave?

Bab el-Mandeb constituye el acceso al mar Rojo para todos los buques que utilizan el Canal de Suez para conectar Europa y Asia.

Diana Roy, del Council on Foreign Relations, destaca que Bab el-Mandeb es uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo. Por este estrecho transita entre el 12% y el 15% del comercio marítimo mundial y alrededor del 30% del tráfico global de contenedores.

Su relevancia estratégica también ha aumentado por los cambios en las exportaciones saudíes. Gracias al oleoducto Este-Oeste, Arabia Saudí puede transportar parte de su producción desde los campos del Golfo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, ese petróleo sigue dependiendo de Bab el-Mandeb para alcanzar los mercados internacionales.

Bloomberg Intelligence señala que “Arabia Saudí exporta cada vez más crudo a través de Yanbu mediante el oleoducto Este-Oeste, evitando Ormuz, lo que concentra el riesgo en Bab el-Mandeb”, reflejando cómo el desplazamiento de las rutas de exportación también ha trasladado el foco de vulnerabilidad hacia este estrecho.

Windward define a Bab el-Mandeb como uno de los principales chokepoints marítimos del mundo, debido a que concentra un elevado volumen de tráfico en un paso geográficamente estrecho con pocas alternativas viables. Esa combinación hace que incluso interrupciones parciales puedan traducirse en mayores tiempos de navegación, incremento de los costos logísticos y cambios en las rutas comerciales.

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Una interrupción simultánea en Ormuz y Bab el-Mandeb tendría un impacto mucho mayor sobre los flujos energéticos mundiales.

Mientras Ormuz es la principal salida del petróleo producido en el Golfo Pérsico, Bab el-Mandeb representa el acceso al Canal de Suez y al Mediterráneo para buena parte de ese suministro.

¿Por qué puede subir el Brent aunque no caiga la producción?

Los analistas consideran que el principal riesgo ya no reside únicamente en la producción, sino en la capacidad para transportar el petróleo hasta los mercados consumidores.

Si los petroleros dejan de utilizar Bab el-Mandeb, la alternativa consiste en rodear el cabo de Buena Esperanza, una ruta que añade miles de millas náuticas, prolonga los tiempos de navegación entre una y dos semanas y aumenta el consumo de combustible, las primas de seguros y los costos de los fletes.

Ese desvío también reduce la disponibilidad de petroleros, ya que cada viaje requiere más tiempo, limitando el número de embarcaciones disponibles para nuevos cargamentos y tensionando aún más el mercado del transporte marítimo.

Bloomberg Intelligence estima que un cierre sostenido de Bab el-Mandeb podría añadir entre US$15 y US$20 por barril al Brent, situando el precio en una banda de entre US$90 y US$110 por barril. Si el conflicto derivara en una escalada regional más amplia, el crudo podría superar los US$140 por barril.

Yilmaz y Hares sostienen que “el problema es cada vez más la capacidad de entrega que la producción”, ya que las rutas más largas, el aumento de los costos logísticos, la escasez de petroleros y el incremento de la prima de riesgo reducen la eficiencia del suministro mundial.

Roy también subraya que Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz forman parte de los principales cuellos de botella del comercio energético mundial. Mientras Ormuz canaliza alrededor de 21 millones de barriles diarios de petróleo, por Bab el-Mandeb transitan cerca de 4,2 millones de barriles al día y otros 4,9 millones cruzan posteriormente el Canal de Suez o el oleoducto SUMED, lo que explica por qué una interrupción simultánea en ambos pasos tendría repercusiones de alcance global.

Las consecuencias irían más allá del mercado energético. Un transporte marítimo más costoso elevaría los costos logísticos para las empresas, presionaría las cadenas globales de suministro y podría trasladarse a los precios finales de bienes y servicios, añadiendo nuevas presiones inflacionarias para las economías importadoras de energía.

La relevancia del estrecho no se limita al transporte de hidrocarburos. Según Roy, alrededor del 90% de los cables submarinos de fibra óptica que conectan Europa con Asia atraviesan el mar Rojo, lo que convierte a Bab el-Mandeb en un punto crítico no solo para el comercio marítimo, sino también para las telecomunicaciones internacionales.

Por ello, la evolución de la seguridad en Bab el-Mandeb y la capacidad del sector naviero para mantener el flujo de mercancías seguirán siendo dos de los principales factores que observarán los mercados en las próximas semanas.