Bloomberg Línea — Amnistía Internacional pidió la disolución del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, en inglés) tras documentar lo que calificó como violaciones generalizadas de derechos humanos contra inmigrantes.
En su informe “Teníamos silbatos, ellos tenían armas”: Violaciones de derechos humanos en las operaciones de control migratorio de Estados Unidos y razones para abolir el ICE, la ONG denunció el que considera un sistema de detenciones y deportaciones masivas impulsado por “los discursos racistas y xenófobos” del presidente Donald Trump.
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El reporte, publicado este jueves, se basa en entrevistas con 154 personas afectadas por operaciones del ICE, organizaciones lideradas por inmigrantes, grupos vecinales, abogados y participantes en protestas contra las medidas migratorias de Trump, entre otros.
Los entrevistados —principalmente ciudadanos guatemaltecos, hondureños y mexicanos— se encontraban en Washington D. C., Chicago, Nueva Orleans y Mineápolis, ciudades donde la administración Trump desplegó operaciones que la organización describe como militarizadas.
En los relatos, así como en el análisis de 29 videos y fotografías, Amnistía Internacional aseguró haber encontrado numerosos abusos contra los derechos humanos: homicidios ilícitos, detenciones en régimen de incomunicación arbitraria, posibles desapariciones forzadas, represión violenta de las protestas pacíficas y confinamiento en condiciones que podrían violar la prohibición de tortura.
Amnistía Internacional concluyó que estos hechos no serían casos aislados, sino parte de un patrón sistemático de presuntas violaciones de derechos humanos, por lo que pidió la disolución del ICE.
“Nuestro informe documenta un escalofriante patrón de violaciones de derechos humanos en todo Estados Unidos con el fin de infundir miedo en las comunidades de personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas”, declaró Nadia Daar, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Estados Unidos. “El historial del ICE de violaciones de los derechos humanos no es nada nuevo, pero nuestro informe muestra que muchos de estos abusos han alcanzado un peligroso nuevo nivel”.
En las operaciones en Chicago, Mineápolis, Nueva Orleans y Washington D. C., Amnistía Internacional señaló los siguientes casos:
- Operaciones de control de la inmigración discriminatorias por motivos raciales y detenciones arbitrarias.
- Hostigamiento, intimidación, trato degradante y uso injustificado de la fuerza por parte de agentes federales.
- Uso de fuerza letal y homicidios ilícitos por parte de agentes federales que deberían investigarse como ejecuciones extrajudiciales.
- Represión de las protestas y uso de armas de letalidad reducida, como gas lacrimógeno y pulverizadores de gas pimienta por parte de agentes federales.
- Vigilancia ilícita y tecnología de reconocimiento facial.
- Condiciones de reclusión inhumanas y denegación de garantías procesales que deberían investigarse como tortura.
- Detención ilegal en régimen de incomunicación y posibles actos de desaparición forzada.
Prácticas discriminatorias y violentas por motivos raciales
Amnistía Internacional afirmó que agentes del ICE actuaron en ocasiones sin identificación visible, lo que, según la organización, dificultó la rendición de cuentas por posibles conductas indebidas y prácticas violentas o discriminatorias en los operativos migratorios.
Liish Kozlowski, representante del estado de Minnesota, de origen ojibwa y latine, relató en su entrevista con la ONG un episodio que da cuenta de ello: “Mi prima iba en su coche camino del trabajo con su esposo. El ICE llegó, buscando literalmente a personas negras y de piel oscura. Le rompieron la ventanilla a punta de pistola. La golpearon; estaba embarazada. Su esposo gritó: ‘¡Es nativa americana, aquí está su tarjeta de identificación tribal!’. Un agente del ICE respondió: ‘Eso no [palabrota] importa, esta es nuestra tierra ahora’”.
El caso forma parte de los testimonios incluidos en el informe, en los que Amnistía Internacional sostiene que los agentes aplicaron perfiles raciales durante las operaciones migratorias.
“Aplicar perfiles raciales y secuestrar a gente en la calle, separar familias y detener arbitrariamente a personas no son solo prácticas crueles e ilegales, sino que son enormemente dañinas”, declaró Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional. “Estas prácticas violan derechos humanos y causan temor y angustia psicológica, así como problemas de salud crónicos a niños y niñas, otros miembros de la familia y comunidades enteras”.
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