Buenos Aires — La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) podría tomar el próximo miércoles 16 de septiembre una decisión respecto de su tasa de política monetaria. Con los precios implícitos en futuros arrojando una probabilidad cercana al 70% de que haya un alza de 25 puntos porcentuales hacia el rango de 3,75 - 4%, Bloomberg Línea consultó a ejecutivos de brokers locales cómo podría impactar a los bonos soberanos argentinos una Fed tornándose más hawkish.
En principio, analistas esperan un impacto negativo ante la expectativa de que una suba de tasas de la Fed genere incentivos para que se observe una salida desde títulos emergentes hacia Estados Unidos. Sin embargo, algunos de los consultados creen que lo más importante sigue siendo el factor doméstico.
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Argentina, uno de los emergentes golpeados
La reciente debilidad de los bonos argentinos responde principalmente a factores idiosincráticos y se desacopló del comportamiento del resto de los mercados emergentes, según Carlos Barboza, gerente de research de Grupo Mariva.
“Los spreads de emergentes ya están acotados y el premio adicional por asumir riesgo de crédito, liquidez y moneda es menor”, señaló Barboza.
En ese contexto, una suba de la tasa de la Reserva Federal podría volver relativamente más atractivos a los activos estadounidenses frente a los emergentes, incluso si la decisión derivara en una caída del rendimiento de los bonos del Tesoro por menores expectativas de inflación.
Según el análisis de Mariva, parte de los flujos podría desplazarse hacia Estados Unidos, lo que limitaría una mayor compresión de los spreads emergentes e incluso podría generar cierta presión sobre sus bonos.
“En Argentina, este escenario podría tener un impacto más negativo por el mayor beta o sensibilidad de los bonos soberanos frente a movimientos globales de riesgo”, sostuvo Barboza.
Componente idiosincrático
Una Fed más hawkish y, especialmente, una eventual suba de tasas tenderían a golpear a los activos emergentes y distressed, un segmento en el que se encuentran los bonos soberanos argentinos, según Natalia Martin, del área de research de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Dado el elevado beta de los Globales, los movimientos de los mercados internacionales podrían amplificarse en la deuda argentina. “El componente idiosincrático continúa teniendo una ponderación relevante en sus cotizaciones y podría amortiguar parcialmente el impacto externo”, señaló Martin.
A la vez, la ejecutiva destacó que la corrección registrada por los bonos durante julio y agosto dejó valuaciones más atractivas y una relación entre riesgo y retorno más equilibrada, lo que permitió una recuperación de los títulos en lo que va de septiembre.
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Impacto con matices
Un endurecimiento del tono de la Reserva Federal o una eventual suba de tasas tendría efectos diferentes sobre los bonos argentinos según el plazo de los instrumentos, de acuerdo con Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE.
Los Globales largos serían los más sensibles a un escenario de tasas estadounidenses más elevadas. Según Ritonandale, el aumento del term premium y de los rendimientos de la deuda global encarecería el costo de fondeo internacional y limitaría en el corto plazo el margen para una compresión del riesgo país.
En cambio, los instrumentos de menor duración, como las letras o el tramo corto de la curva en dólares, tenderían a aislarse mejor de la volatilidad externa de las tasas de largo plazo.
Más allá del impacto de las condiciones financieras internacionales, Ritondale señaló que la trayectoria del crédito soberano argentino seguirá dependiendo principalmente de factores domésticos. Entre ellos mencionó el sostenimiento del anclaje fiscal, la continuidad del proceso de desinflación y la capacidad del Banco Central para acumular reservas internacionales.