Bloomberg — El presidente Donald Trump expresó interés en que el gobierno de Estados Unidos mantenga participaciones accionarias en los principales desarrolladores de inteligencia artificial y afirmó que planea discutir la idea de una asociación con los ejecutivos de esas compañías tan pronto como la próxima semana.
“Hay conceptos mediante los cuales podrían entregarse participaciones al público estadounidense, de manera que los ciudadanos estadounidenses se conviertan esencialmente en socios de las empresas”, dijo Trump este viernes al ser consultado sobre la idea por periodistas a bordo del Air Force One. “Hay algo muy interesante en eso, donde casi se convierte en una asociación con el público estadounidense, y vamos a estudiarlo”.
Trump señaló que ya ha hablado con las compañías sobre la propuesta, aunque no ofreció detalles sobre las conversaciones. En sus declaraciones, se refirió a informes de prensa según los cuales la administración colocaría esas acciones en un fondo soberano administrado por el gobierno que redistribuiría parte de los beneficios financieros entre la población, y mostró apertura hacia esa posibilidad.
“Lo estamos conversando, de una forma en la que el pueblo estadounidense pueda beneficiarse del éxito de la inteligencia artificial”, afirmó el mandatario. “Sería algo hermoso. Y los haría ricos”.
Los comentarios reflejan cómo se intensifica en Washington el debate sobre la distribución de las potencialmente enormes ganancias derivadas del auge de la inteligencia artificial, en vísperas de una serie de ofertas públicas iniciales multimillonarias de empresas del sector que prometen crear una nueva generación de magnates tecnológicos.
A comienzos de 2025, el CEO de OpenAI, Sam Altman, planteó a Trump la idea de que el gobierno mantenga participaciones en grandes empresas de inteligencia artificial, según una persona familiarizada con el asunto. La propuesta retomaba recomendaciones previas de la compañía, que incluían la posibilidad de donar acciones para crear un fondo junto con otras firmas de IA, dijo la fuente, que pidió no ser identificada debido a la naturaleza privada de las conversaciones.
Aún no está claro cómo adquiriría el gobierno capital en estas empresas ni qué porcentaje podría recibir. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el gobierno ha invertido en casi una docena de compañías, incluidas varias vinculadas a minerales críticos, y se comprometió a tomar una participación de hasta 10% en el fabricante de chips Intel Corp (INTC).
Los legisladores y funcionarios de la administración enfrentan una presión creciente para abordar el riesgo de que la tecnología desarrollada por compañías como Anthropic PBC y OpenAI deje atrás a millones de estadounidenses, a medida que herramientas de inteligencia artificial cada vez más sofisticadas transforman empresas de toda la economía y remodelan el mercado laboral.
El senador Bernie Sanders, independiente por Vermont alineado con los demócratas, aceleró el debate esta semana al proponer que las principales empresas de inteligencia artificial entreguen el 50% de sus acciones al gobierno. Esos títulos se mantendrían en un fondo soberano destinado a redistribuir entre la población las ganancias económicas generadas por esta tecnología.
“Dado que la inteligencia artificial se construye sobre el conocimiento colectivo de la humanidad, la riqueza que genera debe beneficiar a la humanidad”, escribió Sanders en un artículo de opinión publicado en The New York Times para respaldar su proyecto de ley, denominado American AI Sovereign Wealth Fund Act. La iniciativa ya ha recibido escepticismo por parte de los republicanos y enfrentaría un camino difícil para ser aprobada en un Congreso estrechamente dividido.
La propuesta de Sanders se asemeja a llamados anteriores de OpenAI y Anthropic para crear fondos de riqueza administrados por el gobierno que permitan compartir de manera más equitativa los beneficios de la inteligencia artificial. El miércoles, Sanders se reunió con Altman en el Capitolio, donde ambos discutieron la supervisión de la IA y el creciente papel del dinero tecnológico en la política durante este ciclo electoral.
Durante su visita a Washington, Altman se reunió con legisladores de ambos partidos, incluido el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, así como con funcionarios de la Casa Blanca. OpenAI indicó el miércoles que Altman se encontraba en la capital para promover su visión de colaboración público-privada en inteligencia artificial, aunque sin especificar si esas conversaciones incluían la creación de un fondo de beneficio público.
En una publicación de blog de abril, OpenAI recomendó la creación de un “Fondo de Riqueza Pública” para permitir que “las personas participen directamente de los beneficios de ese crecimiento” derivado de la IA. La empresa instó a los responsables políticos a trabajar con la industria para financiar dicho fondo, cuyos activos podrían destinarse posteriormente a inversiones de largo plazo.
Las consecuencias del auge de la inteligencia artificial están alimentando las preocupaciones de los votantes sobre la economía de cara a las elecciones legislativas de noviembre. La acelerada construcción de centros de datos en todo el país por parte de los principales desarrolladores de IA ha elevado los precios de la electricidad residencial, mientras que la adopción masiva de esta tecnología se perfila como una amenaza para el empleo en sectores como las finanzas y la tecnología.
Los temores a que los beneficios de la tecnología no se distribuyan de forma equitativa se han extendido por todo el mundo. Bill Winters, director ejecutivo de Standard Chartered Plc, dijo recientemente que planea reemplazar lo que describió como “capital humano de menor valor” por inteligencia artificial.
En Corea del Sur, donde los fabricantes de chips de memoria Samsung Electronics Co. y SK Hynix Inc. han alcanzado valoraciones bursátiles de billones de dólares, un asesor clave del presidente sugirió utilizar los ingresos fiscales generados por el crecimiento de la IA para financiar lo que denominó un “dividendo ciudadano”.
“Una posibilidad histórica poco común se presenta ahora ante Corea”, escribió en Facebook Kim Yong-beom, jefe de políticas presidenciales. “La posibilidad de convertirse no solo en un país que suministra infraestructura para la IA, sino en el primer país que devuelve los beneficios extraordinarios de la era de la inteligencia artificial a la vida de las personas”.
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