Trump lanza ultimátum de 48 horas a Irán para abrir el estrecho de Ormuz

El mandatario estadounidense recordó este sábado que el plazo que entregó para alcanzar un acuerdo era de 10 días.

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Bloomberg Línea — El presidente estadounidense Donald Trump lanzó un ultimátum de 48 horas a Irán para que abra el estrecho de Ormuz antes de una escalada bélica mayor.

“¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para llegar a un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz? El tiempo se acaba: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos”, dijo el presidente estadounidense a través de Truth Social.

El estrecho de Ormuz es un punto estratégico por el que transita una parte significativa del petróleo mundial, y ha sido históricamente foco de tensiones entre Estados Unidos e Irán.

La relación bilateral se ha caracterizado por sanciones económicas, presiones diplomáticas y episodios de confrontación indirecta en la región del Golfo Pérsico.

Durante los últimos años, Washington ha mantenido una política de presión sobre Teherán, especialmente en torno a su programa nuclear y su influencia regional.

En este contexto, el estrecho de Ormuz suele aparecer como un punto crítico, debido a su importancia para el suministro energético global y su vulnerabilidad ante cualquier escalada militar.

La confrontación actual entre Estados Unidos e Irán ha pasado de una tensa guerra fría a un conflicto militar directo de alta intensidad.

El punto de ruptura definitivo ocurrió en junio de 2025, cuando tras el colapso de las negociaciones diplomáticas, Estados Unidos ejecutó bombardeos selectivos contra infraestructuras nucleares clave en Natanz.

Irán respondió de inmediato con ataques con misiles balísticos hacia bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, marcando el inicio de una escalada de represalias cruzadas que ha desestabilizado por completo el equilibrio regional.

Desde entonces y hasta abril de 2026, la situación se ha agravado con la ejecución de la “Operación Martillo de Medianoche”, una ofensiva masiva lanzada por Washington y sus aliados para degradar las capacidades de mando del régimen iraní.

Estos ataques han golpeado objetivos estratégicos en Teherán y centros de producción de drones, provocando a su vez una respuesta de las milicias proiraníes en Irak y Siria.

La violencia ha escalado a un nivel de guerra abierta en el que los enfrentamientos ya no se limitan a intermediarios, sino que implican intercambios directos de fuego de largo alcance y operaciones de sabotaje tecnológico.

En el estado actual del conflicto, el impacto ha trascendido lo militar para convertirse en una crisis global. El asedio a las rutas marítimas en el Estrecho de Ormuz ha disparado los precios de la energía y ha provocado una movilización diplomática de emergencia liderada por potencias regionales en Islamabad.

Mientras el gobierno estadounidense mantiene su postura de “máxima presión militar” para forzar una rendición en el programa de misiles, Irán enfrenta una crisis interna sin precedentes debido a los daños en su infraestructura y el colapso económico.