Bloomberg — Wisconsin notificó este jueves su primera muerte por sarampión en más de tres décadas, convirtiéndose en el último estado en registrar una víctima mortal a causa de un virus que llevaba mucho tiempo erradicado en Estados Unidos, pero que ha resurgido recientemente en medio de una ola de rechazo a la vacunación.
La muerte se produjo en un bebé, según informó el Departamento de Servicios Sanitarios de Wisconsin en un comunicado. Se trata de la tercera muerte por sarampión en Estados Unidos en la última semana, lo que iguala el número de fallecimientos registrados en todo el año 2025. En los 25 años anteriores, Estados Unidos no solía registrar ninguna muerte por esta causa.
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En todo Estados Unidos, el sarampión se ha ido propagando a un ritmo cada vez mayor a medida que ha disminuido la cobertura vacunal. Esto ha mermado la inmunidad colectiva que protege a las personas que no pueden vacunarse, como los bebés y las personas inmunodeprimidas. Al menos 45 estados han notificado casos de infección, con un total de 4.852 personas afectadas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Este virus altamente contagioso se ha propagado en la zona suroeste de Wisconsin, donde ha infectado a 431 personas y ha provocado la hospitalización de nueve, según el departamento de salud.
“La muerte de cualquier niño es una tragedia, y más aún cuando está relacionada con una enfermedad que se puede prevenir mediante la vacunación”, declaró en un comunicado la secretaria de Salud del estado de Wisconsin, Kirsten Johnson.
Dado que el número de casos de sarampión en EE.UU. se encuentra en su nivel más alto en décadas, su estatus de país libre de sarampión, que mantiene desde hace tiempo, se ve amenazado. Está previsto que un grupo externo de expertos se reúna la próxima semana y revise los datos para determinar si en EE.UU. se ha producido una transmisión continuada de la enfermedad durante más de 12 meses.
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Esta semana, Pensilvania ha confirmado una sexta muerte por sarampión y Nueva York ha notificado su primer fallecimiento. Utah, Carolina del Sur y Texas también han registrado brotes especialmente graves de sarampión durante el último año.
Wisconsin ha informado de que los profesionales sanitarios locales y el personal de salud pública han administrado más de 42.000 dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola desde agosto. Ninguna vacuna es perfecta, pero la triple vírica (MMR) tiene una eficacia del 97% tras dos dosis.
Según los CDC, entre una y tres personas de cada 1.000 pueden fallecer a causa del sarampión. Esta infección respiratoria puede provocar síntomas similares a los de la gripe y una erupción cutánea roja característica en todo el cuerpo. Entre las complicaciones se incluyen la inflamación cerebral, la neumonía y la muerte.
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Los CDC solo han confirmado cuatro de las muertes registradas este año. Después de que Pensilvania notificara sus primeras muertes, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., sugirió que el gobernador del estado, Josh Shapiro, podría haberlas inventado para obtener beneficios políticos, lo que desencadenó una disputa verbal.
Los CDC están trabajando en una definición nacional de muerte por sarampión junto con un grupo externo de epidemiólogos.
En agosto, el presidente Donald Trump emitió un decreto ejecutivo en el que recomendaba dividir la vacuna combinada triple vírica (MMR) en tres dosis separadas, lo que supone un proceso costoso y que requiere mucho tiempo para los fabricantes. Asimismo, realizó afirmaciones sin fundamento sobre la vacuna y la calificó de “bastante letal”.
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