Irán insiste en controlar Ormuz y eleva la tensión con EE.UU. antes de las nuevas conversaciones

La postura mantiene la incertidumbre sobre una ruta clave para el comercio mundial de energía.

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Bloomberg — Irán reiteró su determinación de controlar el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, elevando la presión antes de nuevas conversaciones en Catar para poner fin formalmente a la guerra con Estados Unidos.

En declaraciones a la televisión estatal, el viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, dijo que Irán quiere alcanzar un acuerdo con Omán, que limita con el lado sur de esta estratégica vía marítima, para supervisar los buques que transiten por Ormuz. Sin embargo, afirmó que Irán avanzará con sus propios planes “si por cualquier motivo Omán no está interesado en hacerlo”.

“Hemos advertido a los omaníes que otros países no tienen derecho a interferir en este asunto”, dijo Gharibabadi.

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Esa postura aumenta la presión sobre la próxima ronda de conversaciones de paz, que, según Estados Unidos, se celebrará el martes en Doha, Catar. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, asistirán al encuentro, según la Casa Blanca.

Desde que el conflicto estalló a finales de febrero con un bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán, la República Islámica ha dicho que quiere administrar este paso estratégico —considerado ampliamente aguas internacionales— junto con Omán. Según Teherán, esto podría implicar que los buques paguen algún tipo de tarifa, una propuesta rechazada firmemente por Estados Unidos, Europa y la mayoría de los países árabes del Golfo.

Omán es aliado de Estados Unidos, pero mantiene estrechos vínculos con Irán. El país enfrenta presiones de Washington y otras potencias para no aceptar ningún sistema de peajes o cobros con Teherán. El lunes, durante una visita a Francia, el sultán Haitham bin Tariq acordó con el presidente Emmanuel Macron garantizar “la libertad de navegación sin condiciones ni restricciones”.

La semana pasada, Bloomberg informó que funcionarios omaníes dijeron a sus homólogos europeos que no es posible volver al statu quo previo a la guerra en el estrecho de Ormuz y que podrían establecerse cobros por servicios como la descontaminación de la vía marítima o la asistencia a la navegación. Omán ha reiterado que respetará el derecho marítimo internacional.

Las declaraciones de Gharibabadi constituyen una nueva muestra de la determinación de Irán respecto del Estrecho, por donde normalmente transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. El tráfico marítimo ha aumentado desde que Irán y Estados Unidos firmaron un acuerdo de paz provisional hace unas dos semanas. Sin embargo, sigue muy por debajo de los niveles previos a la guerra, e Irán atacó buques el jueves y el viernes, lo que provocó enfrentamientos con Estados Unidos.

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El acuerdo provisional establece que Irán no cobrará peajes durante 60 días, aunque deja abierta la posibilidad de exigir algunos pagos una vez transcurrido ese plazo.

Irán no ha confirmado una nueva ronda de negociaciones, aunque varios altos funcionarios viajarán a Catar, uno de los principales mediadores entre Washington y Teherán.

“Los estadounidenses viajan a Doha, pero no tenemos planes de reunirnos con ellos”, dijo Gharibabadi. Agregó que los funcionarios iraníes estarán allí para dar seguimiento al acuerdo provisional —que ambas partes calificaron como un memorando de entendimiento— a través de intermediarios cataríes.

El lunes, el presidente Donald Trump evitó decir si creía que las nuevas conversaciones conducirían a un avance, después de que la serie de ataques de los últimos días pusiera en riesgo el alto al fuego. También dejó claro que su prioridad sigue siendo impedir que Irán obtenga armas nucleares.

“La reunión en Doha podría ser importante, o quizá no”, dijo Trump. “Lo veremos, pero estamos ganando militarmente. Diría que está casi resuelto desde el punto de vista militar y, en realidad, es muy simple. Se trata de la desnuclearización de Irán. No queremos que tengan un arma nuclear y no la van a tener”.

Estados Unidos, Europa y los países árabes del Golfo están cada vez más preocupados por la posibilidad de que se impongan cobros por utilizar Ormuz, ya que eso probablemente elevaría los costos de la energía y sentaría un precedente para otros países. Aun así, la capacidad de Irán para imponer condiciones a las navieras podría ser limitada mientras la ruta meridional controlada por Omán permanezca abierta al tráfico.

Por ahora, los petroleros continúan navegando por el Estrecho pese a los ataques. Tres tanqueros se dirigían hacia Ormuz la noche del lunes, mientras que otros dos lograron salir de la vía marítima ese mismo día, según datos de seguimiento de embarcaciones recopilados por Bloomberg.

Otros dos superpetroleros, incluido uno que dio media vuelta la semana pasada, parecían intentar nuevamente abandonar el golfo Pérsico.

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