Xi Jinping vuelve a India tras seis años en medio de un frágil deshielo con el primer ministro Modi

La visita del mandatario chino a la cumbre del BRICS ocurre mientras ambos países avanzan en la normalización de sus relaciones, aunque persisten tensiones por la frontera, el comercio y los vínculos de Pekín con Pakistán.

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Bloomberg — Cuando el presidente chino Xi Jinping llegue a Nueva Delhi este fin de semana para su primera visita a la India tras la pandemia de Covid, se enfrentará a la tarea de gestionar una delicada distensión con su vecino y rival.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Xi visitará la India los días 12 y 13 de septiembre para asistir a la cumbre del BRICS. Es probable que se reúna con el primer ministro Narendra Modi al margen de la misma.

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La visita supone el primer regreso de Xi a la India desde 2019, cuando ambos líderes se reunieron en Chennai para celebrar la segunda de una serie de rondas de diálogo no oficiales, antes de que las relaciones se rompieran a raíz de los enfrentamientos fronterizos que se saldaron con víctimas mortales al año siguiente. El hecho de que Xi visite la India ahora, dejando de lado una tendencia creciente a recibir a los líderes en su propio país, subraya tanto la importancia que Pekín concede al BRICS como el valor que China otorga a mantener las relaciones por buen camino con el país más poblado del mundo.

“La reciente distensión de las tensiones entre la India y China debería considerarse una gestión pragmática del riesgo, más que un reinicio estratégico”, afirmó Dylan Loh, profesor asociado de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur. “Ambas partes reconocen que una frontera inestable no beneficia a las prioridades económicas a largo plazo de ninguna de ellas, pero persiste una profunda desconfianza estratégica que no desaparecerá a corto plazo”

Cuando Xi visitó la India en octubre de 2019, Modi acababa de salir airoso de unas elecciones generales que reforzaron enormemente su posición política a nivel nacional. En Chennai, Xi visitó los monumentos de la antigua ciudad de Mahabalipuram y declaró que los próximos años serían “el período más crítico” de las relaciones entre China y la India.

Los enfrentamientos en su frontera de 3.488 kilómetros (2.167 millas) truncararon ese impulso. El enfrentamiento de junio de 2020 se saldó con la muerte de soldados de ambos bandos y llevó las relaciones a su punto más bajo en décadas. El Covid-19 interrumpió los viajes entre estos vecinos, ambos potencias nucleares, mientras que la India impuso nuevas restricciones a la inversión y la tecnología chinas.

Y en 2023, Xi no asistió a una cumbre del Grupo de los 20 en Nueva Delhi, enviando en su lugar al primer ministro Li Qiang, en lo que se interpretó como un desaire hacia Modi.

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Fue necesaria una reunión entre ambos líderes al margen de la cumbre del BRICS de 2024 en Kazán (Rusia) para empezar a normalizar la relación. A esta le siguió una reunión en Tianjin en 2025. Ambos países han restablecido los vuelos directos, mientras que la India ha relajado algunas restricciones a la inversión de empresas chinas. El mes pasado, China y la India señalaron algunos avances limitados en las negociaciones fronterizas.

Un funcionario de Nueva Delhi afirmó que el objetivo principal de la reunión de este fin de semana probablemente será dotar a la relación de un marco más amplio para la colaboración futura. Las principales áreas de debate serán los lazos económicos, los intercambios entre los pueblos y la gestión de la disputa fronteriza, señaló esta persona, que pidió no ser identificada porque no estaba autorizada a hablar públicamente.

Puntos de tensión

Siguen existiendo numerosos puntos de tensión. La India sigue preocupada por los controles de exportación chinos sobre maquinaria clave, como los equipos de excavación de túneles, y sobre insumos como los imanes de tierras raras y los óxidos, cruciales para su sector manufacturero. Pekín lleva mucho tiempo recelando de la alineación de la India con EE.UU. en ámbitos como la tecnología, el comercio y la defensa.

A la India también le sigue inquietando la implicación de China en una zona que considera su “patio trasero”, especialmente el estrechamiento de sus relaciones en materia de defensa con Pakistán, el archienemigo de Nueva Delhi. Recientemente, el ejército pakistaní presentó en un vídeo promocional un sistema de defensa aérea que se asemeja a una plataforma china. Esto se suma al tan publicitado despliegue por parte de Pakistán de aviones de combate chinos durante el enfrentamiento de Islamabad con la India el año pasado.

“La rivalidad entre la India y China sigue siendo el mayor freno a la cohesión de los BRICS”, afirmó Reema Bhattacharya, directora de Investigación para Asia de la empresa de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft. “La visita prevista de Xi y los recientes avances en la disputa fronteriza crean un margen para la cooperación, pero el deshielo parece táctico y frágil, impulsado en parte por la frustración compartida ante los aranceles estadounidenses más que por un reajuste estratégico fundamental. Las tensiones bilaterales podrían resurgir rápidamente”.

La riada repentina del mes pasado, que arrasó varias aldeas e interrumpió el comercio en la frontera entre China y Nepal, se suma a la incertidumbre. China ha afirmado que decenas de indios siguen desaparecidos en su lado de la frontera, donde se encuentra un popular lugar de peregrinación. Pekín ha declarado que está en contacto con las embajadas extranjeras en relación con los extranjeros desaparecidos, pero no ha revelado ninguna iniciativa directa para localizar a los ciudadanos indios desaparecidos.

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La visita de Xi es “significativa como mecanismo de fomento de la confianza”, afirmó Chietigj Bajpaee, investigador sénior especializado en el sur de Asia en Chatham House. Sin embargo, persisten “motivos de descontento fundamentales”, desde la disputa fronteriza hasta la relación de China con Pakistán.

“A falta de una resolución de estas quejas fundamentales, seguirá tratándose de un deshielo táctico más que de un reinicio estratégico”.

Los indicios de progreso en cualquier próxima reunión entre Xi y Modi serían un marco para el diálogo sobre comercio e inversión, la cooperación en materia de tecnología verde y algún esfuerzo por abordar el suministro de tierras raras de China a la India, afirmó Manoj Kewalramani, presidente del Programa de Geoestrategia de la Institución Takshashila.

“Ha habido un esfuerzo por ambas partes, tras la reunión entre Xi Jinping y Modi celebrada en octubre de 2024 en Kazán, para intentar establecer un punto de partida en la relación y reconstruirla”, afirmó.

La imprevisibilidad de Estados Unidos bajo el mandato del presidente Donald Trump ha añadido una nueva complicación a las relaciones entre China y la India. La relación de la India con Estados Unidos, su socio de larga data, se ha deteriorado a medida que se prolongaban las negociaciones comerciales y que Trump se ha ido acercando a Pakistán. Mientras tanto, las relaciones entre China y EE.UU. están en alza, ya que Xi ha ganado confianza a la hora de manejar a Trump tras la última guerra comercial entre ambos países.

Esta nueva dinámica sitúa a Xi en una posición más sólida de cara a su reunión con su homólogo indio, señaló Kewalramani. “Al mismo tiempo, creo que los chinos son conscientes de que la India es un vecino enorme y una oportunidad significativa, pero también un actor con el que es necesario colaborar si se quiere lograr algún tipo de orden regional en sus propios términos”.

Con la colaboración de Ruchi Bhatia y Sudhi Ranjan Sen.

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