Familias multimillonarias sofistican su filantropía y buscan mayor impacto social: UBS

Así lo revela el estudio Trends in Philanthropy 2026, concluido por UBS a partir de entrevistas con clientes y de las conclusiones del informe Global Family Office Report 2025, al que Bloomberg Línea accedió en primicia.

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Bloomberg Línea — La inversión filantrópica y social de las familias más ricas del mundo está evolucionando y se está volviendo más amplia, con estructuras más sofisticadas que van más allá de los modelos tradicionales de asignación de capital para proyectos específicos.

Así lo revela el estudio Trends in Philanthropy 2026, recientemente concluido por UBS a partir de entrevistas con clientes y de las conclusiones del informe Global Family Office Report 2025, al que Bloomberg Línea tuvo acceso en primicia.

“Para nosotros, no fue una sorpresa, dada la relación que tenemos con más de mil familias en todo el mundo. Es la evolución de una tendencia que hemos observado en los últimos años, el deseo de cambiar la forma en que se hace filantropía a través de las family offices”, dijo Kai Grunauer, director ejecutivo para América Latina del área de Impacto Social y Filantropía de UBS, en una entrevista con Bloomberg Línea.

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El estudio señala tres tendencias principales: la primera es la evolución hacia un modelo que busca moldear el capital, la gobernanza y la estrategia con disciplina empresarial; la segunda consiste en incorporar la búsqueda del impacto en todo el ecosistema, ya sea mediante estructuras combinadas, capital catalítico y estrategias coordinadas para abordar los retos sistémicos y medir el progreso de forma más holística.

Y la tercera tendencia es convertirse en un actor más influyente en el ecosistema, invirtiendo en talentos especializados y buscando aprovechar las redes de contactos y ejercer influencia política, con el uso de “policapital” para lograr resultados financieros y sociales.

“Históricamente, las family offices buscaban algo meramente transaccional, contrataban a un contador para firmar cheques y era muy fácil. Esto ha cambiado porque las familias quieren hacer más”, dijo el directivo.

Los nuevos modelos adoptados incluyen la contratación de profesionales dedicados a elaborar estrategias, diseñar proyectos y medir impactos, según él.

Otro cambio en curso es la adopción de una visión que Grunauer describió como más “horizontal”: “las familias no se limitan a la filantropía, sino que también buscan inversiones de impacto, inversiones sostenibles y, a través de sus empresas, adoptan medidas que contribuyen al cambio social”.

“Pero lo que más me sorprendió fue el concepto de ‘policapital’: en lugar de solo recursos financieros, las familias han hecho uso de sus redes de contactos, es decir, de su capital político y su capacidad de influencia para influir en las políticas públicas, así como de los conocimientos que han adquirido y su reputación para ayudar a que sus proyectos filantrópicos alcancen sus objetivos”, afirmó el directivo de UBS, que lidera estas conversaciones de orientación con familias de América Latina.

Esta última tendencia está más presente en los mercados desarrollados, pero también se da, en menor medida, en los países latinoamericanos, ante la comprensión de las familias de que este capital político abre puertas en las esferas del poder y esto viabiliza la ejecución de acciones para alcanzar los objetivos filantrópicos y sociales.

Las nuevas generaciones familiares suelen liderar esta tendencia, junto con el mencionado movimiento de sofisticación del sector, con el estudio y la especialización en conceptos como el emprendimiento social y la inversión de impacto en universidades estadounidenses, británicas y europeas.

“Son representantes de las nuevas generaciones que luego transmiten estos conocimientos a sus padres y abuelos, lo que amplía la sofisticación de las estrategias”.

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Este cambio en curso también implica el perfil y el conocimiento de los profesionales que trabajan en las propias family offices y que ahora cuentan con competencias que van más allá de la visión exclusivamente financiera y de asignación del pasado.

En UBS, según explicó el director ejecutivo, la actuación se desarrolla en tres frentes: el asesoramiento a las familias en estos frentes, la organización de eventos como la LAIC (Latin America Investment Conference) para compartir conocimientos sobre tendencias, y la puesta a disposición de una plataforma de networking entre familias con proyectos e intereses comunes.

“El banco busca ser no solo un intermediario de capitales, sino también de ideas”, afirmó Grunauer.

A nivel interno, el trabajo también pasa por la capacitación de los banqueros, para que puedan actuar de forma más especializada y atender a los clientes con esos objetivos.

El directivo destacó que hay otras tendencias. Una de ellas tiene que ver con los temas más abordados cuando se trata de filantropía e inversiones de impacto.

“Históricamente, la educación, la salud y la generación de empleo han sido los temas tradicionales en América Latina. Temas como los derechos humanos, que no existían hace quince o veinte años, están más presentes. La migración, las cuestiones de género y, sobre todo, el cambio climático también están más presentes”, afirmó Grunauer.

Otra tendencia detectada es la expansión de las asociaciones público-privadas para proyectos diseñados para contar con ese capital, a menudo mediante incentivos, según el estudio del banco global con sede en Zúrich, Suiza.

Según el estudio de UBS, “el próximo capítulo para las family offices no estará definido por un único modelo operativo, sino por la adaptabilidad”.

“Las family offices que estarán mejor posicionadas para lo que viene serán aquellas que combinen una ejecución disciplinada con una apertura a nuevas formas de trabajar, aquellas que consideren la alineación, la colaboración y el aprendizaje continuo como capacidades esenciales”.