Apple debe aprender de las lecciones de las “gafas de pervertidos” de Meta

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En lo que parece un descuido bastante peculiar, Apple Inc. (AAPL) ha confirmado inadvertidamente la información de Bloomberg sobre su primer gran lanzamiento de un dispositivo portátil con inteligencia artificial.

Oculto en una próxima actualización de software para Mac, un video de 13 segundos muestra a un hombre con AirPods tomando un libro y sosteniéndolo frente a él. “Con la Inteligencia Visual”, dice la voz en off, “tu mundo se vuelve guardable. ¿Ves algo que te guste? Solo pídeme que lo guarde para más tarde".

La inclusión del video de demostración en la próxima versión de macOS indica que el lanzamiento del producto es inminente, según MacRumors , lo que significa que podría ocurrir tan pronto como en el evento del iPhone de Apple en septiembre.

Sin embargo, mientras que esos lanzamientos se han vuelto bastante rutinarios con el paso de los años, “el mejor iPhone de la historia, chicos”, la presentación de un dispositivo wearable con cámara supone un hito y un momento decisivo.

Bien hecho, el producto de Apple podría dar a la compañía una ventaja sobre sus rivales al convertirse en el primer dispositivo revolucionario que la gente común podría usar para interactuar realmente con la IA en el mundo físico. O podría ser un fracaso estrepitoso para los ejecutivos. Todo está en los detalles, y quizás en cómo definen los usuarios una “cámara” y qué puede hacer.

Incorporar una cámara en un dispositivo portátil es un tema delicado. Solo hay que preguntarle a Meta Platforms Inc. (META). A estas alturas, quizá hayas escuchado que sus gafas inteligentes Ray-Ban se conocen como “gafas de pervertidos”, en parte porque son muy populares entre los llamados “artistas del ligue”, que acosan a las mujeres en la calle y suben los videos a internet.

Meta mantiene que una luz en las gafas indica con claridad cuándo una persona está grabando, algo que, sin embargo, los hackers han logrado eludir. A raíz de ello, los dispositivos han sido prohibidos en varios espacios públicos y quienes los usan han sido tachados de molestos.

Meta está enfrascada en un poco convincente juego del gato y el ratón, alegando que prohíbe la publicación de videos que acosen a las mujeres (aunque sin lograrlo del todo) e introduciendo actualizaciones de firmware para que resulte más difícil desactivar la luz de grabación.

No obstante, lo que ha debilitado sus esfuerzos han sido las discusiones internas de la compañía sobre la incorporación de funciones de reconocimiento facial al dispositivo.

Un memorándum del equipo Reality Labs de la empresa describía cómo dicha medida sería más fácil de llevar a cabo en el clima político actual, ya que los defensores de la privacidad estaban “centrados en otras preocupaciones” que surgían del segundo mandato del presidente Donald Trump. (De hecho, la funcionalidad de reconocimiento facial apareció en el código fuente.)

Apple podría aprender de todo esto si quiere evitar que sus dispositivos acaben siendo conocidos como “PervertPods” (Pods pervertidos).

El fabricante del iPhone ya cuenta con una ventaja sobre Meta, puesto que la confianza de los consumidores en la IA de Apple está creciendo, al tiempo que la de Meta está decayendo, según los datos de la encuesta sobre confianza de Morning Consult.

La reputación de Apple en materia de privacidad, gracias a “Ask App Not to Track” (Pedir a la app que no rastree) y otras iniciativas, es comparativamente sólida, aunque no del todo impecable. En lo que respecta a la calidad y fiabilidad del hardware de la compañía, ningún otro competidor del sector tecnológico de consumo logra acercarse.

Luego está la cuestión de los incentivos: Meta gestiona una red social cuyo crecimiento depende de que se suba cada vez más contenido a diario. Apple no. Por lo tanto, puede abordar los dispositivos portátiles con inteligencia artificial pensando en la utilidad en lugar de la creación de contenido.

La “cámara” de los nuevos AirPods, si nos guiamos por las pistas y los informes de Bloomberg, no podrá grabar en el sentido tradicional. Se prevé que funcione como la función “Visual Intelligence” ya presente en los iPhones lanzados a partir de 2024.

Al usar esa función, se les informa a los usuarios: “Las imágenes que el iPhone usa para identificar objetos y lugares no se almacenan en el dispositivo y solo se comparten con Apple para procesar lo que está a la vista”. En otras palabras, no se puede guardar lo que se captura para volver a verlo más tarde ni subirlo para que todo el mundo lo vea.

Ahora bien, los defensores de la privacidad pueden argumentar (y probablemente lo harán) que esta distinción es irrelevante: una cámara es una cámara, y lo que “ve” se envía a servidores pertenecientes a un gigante tecnológico. Pero la diferencia en la funcionalidad para el usuario final es crucial y, en mi opinión, es suficiente para evitar que los AirPods con inteligencia artificial sean rechazados en la sociedad.

Esto es fundamental para Apple si quiere proteger su consolidada división de dispositivos portátiles. Según Counterpoint Research, los AirPods generarán US$12.000 millones en ingresos para Apple este año. Esto podría verse afectado si gimnasios y lugares de trabajo comienzan a prohibir su uso por precaución en lo que respecta a la privacidad.

Los planes de Apple no se limitan a los AirPods con inteligencia artificial, por supuesto. El siguiente tema que los ejecutivos están debatiendo es si sus rumoreadas gafas inteligentes se ceñirán a este principio, una captura temporal con fines de análisis, o si deberían poder grabar como las Ray-Ban de Meta.

No es que Apple se oponga a este comportamiento en sí mismo; la gente lleva casi dos décadas invadiendo la privacidad ajena con la cámara de su iPhone. Pero la percepción de las cámaras portátiles como una tecnología encubierta y potencialmente abusiva hace que la decisión sea mucho más delicada.

Apple debería plantearse si merece la pena el riesgo de las críticas, dado el tamaño relativamente pequeño del mercado de las gafas inteligentes.

El verano pasado escribí que Apple podía tomarse su tiempo en materia de inteligencia artificial, a pesar de las voces alarmistas que advertían que se estaba quedando atrás. Los correos electrónicos que me enviaron los lectores en aquel momento sugerían que era ingenuo por mi parte considerar que Apple no se enfrentaba a una grave amenaza.

Un año después, el precio de sus acciones ha subido un 55% y su dominio nunca ha sido más evidente. Cuando se trata de dispositivos wearables con IA, la posición ventajosa de Apple es evidente. La popularidad del iPhone y su ecosistema asociado implica que cualquier dispositivo wearable que produzca Apple tendrá una enorme ventaja, aun si llega tarde al mercado o dispone de menos funciones.

Pienso que los consumidores pasarán por alto las deficiencias de Siri si eso les permite seguir usando los dispositivos en los que confían. En consecuencia, Apple tiene mucho más que perder si se equivoca que si se toma su tiempo. Cuando tu hardware ha sido tildado de “gafas de pervertido”, es difícil darle un giro a la situación. Apple no tiene por qué ser tan descuidada ni desagradable.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios

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