¿Por qué los jóvenes asumen tantos riesgos financieros imprudentes?

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Hay al menos dos narrativas contradictorias sobre la generación Z y los jóvenes millennials. Una es que son tremendamente reacios al riesgo: les da temor incluso el salir de casa, y más aún tener una cita. La otra es que son extremadamente propensos al riesgo: siempre están realizando apuestas deportivas o especulando con activos exóticos.

Estas dos teorías pueden ser ciertas. Es más, pueden ser respuestas igual de racionales ante la preocupación de que el mundo está cambiando y las viejas reglas ya no son válidas. No obstante, ambas exigen una comprensión del riesgo que muy pocos inversionistas, y mucho menos los jóvenes, poseen.

Según una encuesta reciente de Northwestern Mutual, hay muchos jóvenes que apuestan por activos poco tradicionales y de alto riesgo porque consideran que es la única forma de generar riqueza.

La encuesta también revela algunas buenas noticias: a pesar de haber sido un año caracterizado por fuertes oscilaciones en los mercados y una profunda incertidumbre económica, hay un mayor número de personas que se sienten seguras económicamente en comparación con el año pasado, incluyendo el 39% de la generación Z (frente al 36% anterior) y el 52% de los millennials (frente al 43% anterior).

Solo hace unos años, las acciones meme estaban de moda, pero hoy en día son solo apuestas, perdón, mercados de predicción.

Cerca el 32% de los miembros de la generación Z afirma que apuesta en criptomonedas o en apuestas deportivas; el 35% de los millennials posee criptomonedas, mientras que el 24% apuesta en deportes. Menos del 20% de ambas generaciones invierte en opciones o en acciones meme.

Lo que es aún más sorprendente es que muchos de los que no se sienten seguros económicamente creen que la única manera de alcanzar sus objetivos es asumir grandes riesgos.

Una verdad fundamental de los mercados financieros es que las mayores ganancias conllevan un mayor riesgo. Ahora bien, algunos riesgos son mejores que otros.

Apostar fuerte en la March Madness (torneo universitario de baloncesto en EE.UU.) puede significar mayores ganancias potenciales que invertir en el S&P. Pero el mercado de valores ofrece muchas más posibilidades de ayudar a las personas a generar riqueza a largo plazo.

Por supuesto, los jóvenes llevan asumiendo riesgos imprudentes desde que los adolescentes romanos apostaban en las luchas de gladiadores en el Coliseo. Y para muchos inversores jóvenes, con mucha menos experiencia en los mercados pero sin familia ni hipoteca, ahora es el momento de experimentar y aprender.

Mi preocupación no radica en el riesgo en sí, sino en que demasiados jóvenes están asumiendo riesgos innecesarios que ofrecen escaso potencial de crecimiento o rentabilidad. Por ejemplo, los jóvenes son menos propensos a mudarse, cambiar de trabajo o emprender un negocio.

¿Por qué los jóvenes eligen riesgos innecesarios en lugar de opciones más productivas? Una posible respuesta es que esos riesgos más productivos están fuera de su alcance, así que se arriesgan al máximo.

La riqueza se concentra ahora en manos de los mayores y los ricos, la vivienda es inasequible y es difícil encontrar trabajo. Si la economía ofrece tan pocas oportunidades, hacer una apuesta totalmente arriesgada puede parecer la única opción.

Pero incluso si las cosas están difíciles, no lo están más que antes.

Es normal que las personas de veintitantos años sientan que la economía está en su contra. Es una etapa difícil de la vida, económicamente hablando, si no socialmente, pero no hay muchas pruebas de que sea peor que antes.

El hogar promedio de menores de 30 años en 2022 tenía salarios y patrimonio más altos que el mismo grupo en 1989. También hay un menor riesgo de perder el trabajo, y si bien el desempleo juvenil ha aumentado últimamente, sigue siendo menor que en muchos períodos no recesivos del pasado.

Otra posible explicación es la falta de educación financiera.

La mayoría de la gente desconoce cómo invertir, y en las redes sociales abundan las estrategias de alto riesgo y alta rentabilidad. Incluso los profesionales financieros se dejan llevar por el entusiasmo de un mercado alcista, y la mayoría de los inversores menores de 30 años solo han experimentado un mercado alcista. (Si bien la bolsa cayó en 2020, se recuperó con más fuerza que nunca).

Un mercado de riesgo tiende a impulsar el rendimiento de otros activos de alto riesgo y alta volatilidad.

Finalmente, existen indicios de que las personas con menos experiencia en la toma de riesgos, como es el caso de muchos jóvenes, pueden ser más propensas a asumir riesgos con mayores pérdidas.

Si piensas que el mundo está cambiando tan aceleradamente que casi todo vale, quizá concluyas que no tienes más remedio que intentar sumarte a la próxima gran tendencia y cruzar los dedos.

Sin embargo, también podrías optar por diversificar tus inversiones, apostar por la economía mundial, y aprovechar la incertidumbre para apostar por lo único que conoces mejor que nadie: a ti mismo.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

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