Bloomberg — Washington se arriesgó a agravar su enfrentamiento tecnológico con China al restringir la importación de más productos de fabricación extranjera, entre los que se incluyen algunos robots humanoides e inversores de potencia.
Aludiendo a posibles “vulnerabilidades en la cadena de suministro” identificadas por funcionarios de seguridad nacional, la Comisión Federal de Comunicaciones anunció el martes que iba a añadir “dispositivos robóticos avanzados” e inversores conectados a su registro de artículos relacionados con las comunicaciones que considera que suponen un “riesgo inaceptable”.
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El anuncio no mencionó directamente a China, limitándose a indicar que las restricciones se aplican a los productos de fabricación extranjera. Sin embargo, dado el dominio de China en el ámbito de la robótica, esta medida equivale a una prohibición efectiva.
Las empresas pueden solicitar exenciones al Departamento de Defensa o al Departamento de Seguridad Nacional, según indicó la FCC.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Comercio de China no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios.
Es probable que esta medida agrave las tensiones entre las superpotencias económicas en materia tecnológica, mientras las autoridades intentan mantener una frágil tregua comercial a pocas semanas de una reunión entre sus líderes. El lunes, el Ministerio de Comercio de Pekín advirtió a Washington que no impusiera sanciones a las empresas chinas de inteligencia artificial.
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La FCC ya había puesto en el punto de mira anteriormente a los drones de fabricación extranjera, otro sector en el que China es líder. En diciembre del año pasado anunció que prohibiría la mayoría de los drones de fabricación extranjera y los componentes críticos para los sistemas de aeronaves no tripuladas.
Chris McGuire, investigador principal del Consejo de Relaciones Exteriores que prestó servicio en las administraciones de Trump y Biden, afirmó en una publicación en X que esta medida podría resultar “transformadora” para el sector de la robótica estadounidense, al incentivar la relocalización de las cadenas de suministro de robótica y, al mismo tiempo, impedir que China inunde el mercado estadounidense con robots baratos que, además, suponen riesgos para la seguridad nacional.
“Se trata de una medida de enorme, enorme importancia”, escribió McGuire. “De ahora en adelante, los nuevos robots chinos no podrán venderse en Estados Unidos”.
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Las acciones de algunos fabricantes chinos de inversores registraron un retroceso. Sungrow Power Supply Co., líder del sector, cayó un 7,8%. Ya había bajado un 14% el 1 de julio, cuando surgieron las noticias sobre una posible prohibición, mientras que GoodWe Technologies Co. perdió un 3,2%.
Sungrow depende en gran medida de los mercados internacionales, ya que el año pasado generó el 60% de sus ingresos fuera de China. Según una estimación de Citigroup Inc. (C), entre el 30% y el 40% de su beneficio bruto procedente de las ventas de inversores procedió de EE.UU. en 2025.
Las acciones de las empresas chinas de robótica registraron resultados dispares. El índice Solactive China Humanoid Robotics bajó un 0,4%. UBTech Robotics Corp. subió un 1,3%.
UBTech Robotics, que tiene acuerdos comerciales con Texas Instruments Inc. (TXN), no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Unitree Robotics, que suministra robots utilizados para la investigación en universidades, tampoco respondió a una solicitud de comentarios.
Con la colaboración de Nectar Gan, Jing Jin, Kelly Li, Dan Murtaugh, Jing Li y Dong Lyu.
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