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Cripto

Luna: lo que hay que saber sobre la nueva cripto en el top 10 por valor de mercado

El token digital de la red blockchain Terra ahora es el séptimo más grande por capitalización de mercado, con un valor por encima de US$40.000 millones

TERRA pretende tener varias stablecoins atadas a la moneda de un país en específico, como Estados Unidos (UST) o Corea del Sur (KRT). Foto: Shutterstock/David Sandron
06 de abril, 2022 | 06:50 am
Tiempo de lectura: 6 minutos

Bloomberg Línea — Mientras bitcoin (XBT) continúa registrando una caída desde el inicio del año, hay varias criptomonedas más allá del token digital más famoso que se destacan por su desempeño positivo en 2022.

La industria no ha sido ajena a los efectos de la guerra en Europa y a una postura más agresiva por parte de los bancos centrales en su lucha para controlar la inflación, pero entre los activos con mayor capitalización de mercado hay una en especial que ha logrado que su precio despegue en el año. Se trata de LUNA, el token digital nativo de la blockchain TERRA, que ha crecido más de un 20% en 2022 y superado los US$40.000 millones en valorización.

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El desempeño lo logra en un periodo en el que las monedas alternativas (o altcoins, un término que agrupa a la vida que hay más allá del bitcoin) han brillado más que los tokens más populares. De hecho, LUNA es ahora la séptima criptomoneda más grande por valor de mercado.

“El bitcoin se está enfriando”, escribió Antoni Trenchev, socio gerente y cofundador del prestamista de criptomonedas Nexo, en una nota el domingo. “Hay muchas cosas emocionantes que tienen lugar fuera del bitcoin”.

Pero ¿qué es LUNA?

Para responderlo, primero hay que entender qué es TERRA.

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El principal problema que se encuentran las personas que están interesadas en invertir en criptoactivos, como el bitcoin, es su volatilidad. En abril del año pasado, este token digital equivalía a US$63.000. Sufrió una abrupta caída desde entonces y luego rebotó para cotizar lateralmente alrededor de los US$45.000 en las últimas semanas.

TERRA es una blockchain que pretende resolver este obstáculo y crear criptomonedas estables, que logren una adopción masiva, especialmente en transacciones de comercio electrónico y en infraestructuras de finanzas descentralizadas (DeFi).

El objetivo es que se realicen compras o servicios con recursos almacenados en billeteras electrónicas y que quienes reciban los pagos tengan un intercambio automático a otras monedas. Todo esto con tarifas inferiores a un 1%, menor a lo que ofrece hoy en día cualquier empresa de soluciones de pago, y utilizando la red de TERRA.

“No es fácil hacer negocios con dólares en Corea o con el tugrik de Mongolia en Estados Unidos. Pero las criptomonedas tampoco son mejores. Los precios constantemente están subiendo y bajando contra las monedas nativas. Las criptomonedas con precios estables, llamadas stablecoins, se están volviendo populares”, dice la explicación oficial.

TERRA pretende tener varias stablecoins atadas a la moneda de un país en específico, como Estados Unidos (UST) o Corea del Sur (KRT). “Es una familia de monedas digitales programables del mundo abiertas para que cualquiera pueda realizar transacciones, guardar o construir sobre ellas”, agrega la explicación oficial.

Un ejemplo concreto es la asociación que realizó con la aplicación Chai, que cuenta con 25 millones de usuarios en Corea del Sur y que utiliza esta red blockchain para aceptar transacciones en KRT. Las estadísticas de la empresa aseguran que tienen dos millones de usuarios que gastan US$1.000 millones cada año usando KRT para comprar desde un café hasta muebles.

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¿Qué papel juega LUNA?

Las stablecoins no son un invento de esta red y, como su nombre lo indica, son activos digitales creados para que su valor permanezca estable. En su idea de controlar la volatilidad propia de esta industria, buscan un respaldo que les permita mantener una variabilidad baja.

Este resguardo pueden ser materias primas, monedas fiduciarias (como el dólar) o incluso otros criptoactivos. Como lo explica la academia de Bit2me, esto significa que por cada token, su valor está garantizado por un activo monetario menos volátil. Un ejemplo es el de Tether (USDT), pues la empresa responsable asegura tener reservas por US$62.800 millones, a pesar de que hay dudas sobre las auditorías que se hacen sobre sus cifras.

“Las stablecoins en la red TERRA utilizan un método diferente para mantener la paridad de precio en comparación con otras respaldadas por fiat y por cripto. Las stablecoins colateralizadas generalmente permiten al holder (tenedor) intercambiar su stablecoin por una cantidad equivalente de moneda fiduciaria o una cierta cantidad de criptomonedas”, explica la Academia Binance.

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En el caso de TERRA, la estabilización del precio se mantiene gracias a un algoritmo y a su token nativo LUNA. Así, cada stablecoin está respaldada y es intercambiable por esta criptomoneda.

Por ejemplo, para crear nuevos UST, es necesario “quemar” (eliminar) tokens LUNA en una cantidad equivalente. Si se quieren US$100 en UST y el precio de LUNA es US$50 (a modo ejemplo), se deberán quemar 2 tokens LUNA para recibir 100 UST. El proceso también funciona a la inversa.

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Esto es clave cuando la paridad entre el UST no es de 1 a 1, es decir que no es 1 UST = US$1.

Cuando el valor no coincide, se utilizan incentivos para que los usuarios estabilicen el precio, ya sea quemando UST o creando más, según sea el caso. Como la paridad no es de 1 a 1, a la hora de hacer las conversiones pueden obtenerse ganancias, por lo que hay un incentivo para aumentar o reducir la oferta de estos criptoactivos impactando su precio.

“Las monedas estables de menor capitalización como UST tienden a experimentar oportunidades de arbitraje más frecuentes cuando el precio se desvincula de 1:1, lo que las hace populares entre los comerciantes”, explica un análisis de Kraken.

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LUNA también es utilizado para obtener el derecho de tomar decisiones al interior del proyecto.

Un máximo histórico

En los últimos siete días (hasta el martes), este token digital acumulaba una ganancia superior a un 12%, ayudado también por el anuncio de Terraform Labs, la empresa detrás de la creación de la blockchain TERRA, de comprar más de US$10.000 millones en bitcoin para incluir una reserva compuesta por este token digital en el respaldo del UST.

A pesar de este desempeño, hay análisis como los de Ryan Clements, profesor de la Universidad de Calgary, que indican que las stablecoins que tienen un respaldo en algoritmos son “intrínsecamente frágiles”, porque existen en un estado de “vulnerabilidad perpetua”.

Según el profesor, este tipo de criptoactivos son fundamentalmente defectuosos, porque dependen de tres factores que son difíciles de encontrar: un nivel de demanda de apoyo para la estabilidad operativa; actores independientes con incentivos de mercado para realizar un arbitraje que estabilice los precios y una información de precios fiable en todo momento.

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“Ninguno de estos factores es seguro, y todos ellos han demostrado ser históricamente tenues en el contexto de crisis financieras o periodos de extrema volatilidad. Se necesitan directrices reguladoras para todas las formas de stablecoin”, escribió Clement.

Para Guillermo Avilés, investigador y asociado de Messari, LUNA “no ha dejado de impresionar”, pero ahora los inversores se preguntan hasta qué nivel es sostenible el repunte. Según su análisis, el criptoactivo se encuentra en un punto crítico cuando ya ha tocado su máximo histórico de US$119.

“Queda por ver si esto marcará un doble techo (y una posible caída libre) o si la línea de precios de US$100 se convertirá en soporte para el descubrimiento de nuevos precios”, aseguró Avilés.

Por ahora, con el alza que ha mostrado en 2022, LUNA ha logrado superar a otros tokens digitales como cardano y polkadot, mientras que está muy cerca de sobrepasar a solana, todas altcoins que muestran un mejor desempeño que el bitcoin en lo que va del año.

Carlos  Rodríguez Salcedo

Carlos Rodríguez Salcedo

Periodista colombiano, especializado en economía. Fui periodista y editor del diario La República, con experiencia en temas macroeconómicos, empresariales y financieros. Además, pasé por la agencia de noticias Colprensa.

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