Negocios

Control de precios propuesto por AMLO amenaza a economía y empresas

Estrategas no ven positivo la posibilidad de que el Gobierno de México controle los precios de la canasta básica

Mientras que los contratos del maíz presentan un aumento de 29,56% en lo que va del año, considerando el lapso de la guerra, el precio de los futuros repuntaron 16,73% para cotizar en US$768,10 por bushel
12 de abril, 2022 | 04:00 AM

Ciudad de México — El control de precios que está siendo considerado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador como una medida para combatir la inflación, provocaría problemas en el largo plazo, sobre todo en la agricultura, una medida que impactaría a empresas como Grupo Bimbo (BIMBOA) y Gruma (GRUMAB), de acuerdo con tres analistas consultados por Bloomberg Línea.

“Desde el punto de vista económico, los controles de precios son muy malos para la economía ya que impactan de manera negativa a la producción, lo que al final deriva en escasez de bienes y servicios”, dijo el director de Análisis Financiero en Black Wallstreet Capital (BWC), Jacobo Rodríguez.

Un control de precios es una medida donde el Gobierno fija una tarifa por una mercancía o puede establecer una cotización mínima y máxima para limitar los incrementos en las empresas.

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El Gobierno puede establecer control de precios para productos y servicios de interés nacional, mediante decreto presidencial, siempre y cuando no haya condiciones de competencia efectiva, de acuerdo con la Ley Federal de Competencia Económica.

La posible aplicación de controles de precios a alimentos de la canasta básica no sería una estrategia nueva para el Gobierno encabezado por López Obrador. Su administración ha establecido medidas como el tope a las comisiones de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) y fijado precios máximos de Gas LP.

“El control de precios, debe ser utilizado en ocasiones extraordinarias, con base en criterios técnicos y teniendo al centro al consumidor y al bienestar social, dijo María José Contreras, directora general de Promoción a la Competencia de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), en una mesa organizada por Coparmex en octubre.

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Rodríguez de BWC explicó que de forma histórica los controles de precios fueron “pequeños parches” de mayores problemas “en el mediano y largo plazo los efectos son más perjudiciales”.

Gruma y Bimbo presionadas en costos

Gruma y Bimbo, empresas mexicanas que producen pan y tortillas, enfrentan la inflación en sus insumos, principalmente el trigo y el maíz, no sólo en México. Sin embargo, lo que sucede en su país sede tiene un impacto en sus operaciones.

Por ejemplo, hasta finales de 2020, Gruma tenia 30% de sus activos localizados en México y considera a la inflación y tasas de interés un riesgo para la empresa, un efecto que ha vivido en el pasado.

“Estos eventos dieron como resultado una liquidez limitada para el Gobierno mexicano y para las empresas locales”, dijo Gruma, en su informe anual 2020.

Bimbo, al igual que Gruma, ha señalado la puesta en marcha de medidas para compensar el alza en sus costos, incluidos los ajustes en precios.

El papel del gobierno: ¿controlar o vigilar precios?

Los controles de precios es una práctica conocida para Juan Carlos Anaya, CEO de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), un proveedor de información y consultoría para el sector agroalimentario.

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Anaya atestiguó sus efectos de primera mano cuando laboró en Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), una empresa paraestatal mediante la cual, por casi cuarenta años, el Gobierno controló el precio de productos como el maíz y la harina. La Conasupo cerró en 1999.

“Eso no hacía que crecieran los mercados, ni tampoco la industria”, dijo Anaya en entrevista con Bloomberg Línea.

Los controles de precios distorsionan el mercado incentivando prácticas como el monopolio, el acaparamiento y la especulación de precios, de acuerdo con el especialista. Para él, la autoridad debe observar las cadenas productivas y el incremento en precios.

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“Sí vemos ciertos márgenes en la cadena de comercialización de intermediarios que no le dan valor al producto, pero que sí tienen unos márgenes que deben ser analizados”, señaló el director general de GCMA.

México es especialmente sensible a las variaciones en el precio de las oleaginosas y granos, donde es deficitario. Los precios del trigo y el maíz se han visto trastocados por la Guerra entre Rusia y Ucrania, dos países que se encuentran entre los cinco principales en el mundo.

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Los precios de los futuros del trigo han subido 53% desde la segunda semana de enero al 11 de abril. Incluso durante el lapso iniciado con la guerra entre Rusia y Ucrania, el precio mostró un repunte de 68,79% del 24 de febrero al 6 de marzo, donde alcanzó un nivel máximo de US$1.421,59 por bushel, niveles máximos registrados en 2007, de acuerdo con datos de Bloomberg.

Mientras que los contratos del maíz presentan un aumento de 29,56% en lo que va del año, considerando el lapso de la guerra, el precio de los futuros repuntaron 16,73% para cotizar en US$768,10 por bushel, niveles máximos registrados en agosto del 2012.

La inflación en estos productos podría ayudar a controlarse con una mayor oferta de este tipo de productos, en donde el gobierno podría generar incentivos, por ejemplo mediante programas de fertilizantes, dijo Anaya.

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Las preocupaciones inflacionarias aumentaron resultado del contexto actual de la guerra entre Rusia y Ucrania, sumado a las disrupciones en la cadena de suministro por lo que aplicar un control de precios sería desastroso, de acuerdo con el estratega en BWC.

“Si el conflicto bélico se mantiene y las disrupciones en las cadenas de suministros globales se mantienen; se ve poco probable una desaceleración considerable en la inflación para este año. Esto sería muy perjudicial para la economía global debido a las distorsiones financieras que se estarían presentando”, dijo Rodríguez.

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