Colombia

Crisis logística mundial deja en evidencia el valor de la chatarra para Colombia

La chatarra es tan importante para la industria nacional que su exportación está prohibida. La medida está próxima a caducar y aún no se habla de prorrogarla

La chatarra ferrosa es un insumo básico para la producción de acero en Colombia, que a su vez, es un elemento clave del sector de la construcción.
Por Daniel Guerrero
17 de mayo, 2022 | 04:00 am
Tiempo de lectura: 4 minutos

Bogotá — Nunca hubo un error más grande que catalogar la chatarra como aglo que “ya no sirve”. Aunque se pueda pensar que su tiempo de vida ha terminado, la chatarra es pieza clave para la economía colombiana.

Es normal ver por Bogotá camiones que transitan entre las calles de los barrios ofreciendo comprar aquellos electrodomésticos, baterías y otros artefactos que en los hogares de la capital colombiana son considerados como inservibles: chatarra en otras palabras.

Al preguntar a estos compradores de chatarra sobre los precios que pagan la respuesta siempre estuvo condicionada. El tamaño y el objeto en venta resultan determinantes para definir el precio al que posteriormente en los centros de acopio ellos venderán nuevamente.

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La chatarra es el principal insumo de la industria siderúrgica colombiana, y, por lo tanto, uno de los principales desafíos que enfrenta dicho sector es el acceso a esa materia prima.

Tras desatarse la pandemia el Gobierno Nacional decidió en 2020 cerrar las exportaciones de chatarra ferrosa a otros países para garantizar que la industria nacional tuviera con qué abastecerse, en 2021 el decreto se modificó y se estableció un contingente de exportaciones que tendría validez de un año y que está próximo a expirar.

María Juliana Ospina, directora ejecutiva de la Cámara del Acero de la Andi, aseguró que “lo más importante en Colombia es contar con sectores competitivos capaces de defender la industria de la construcción e infraestructura de las volatilidades mundiales. Hacer esto es fundamental y estratégico para el desarrollo del país”.

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Y es que la chatarra ferrosa es un insumo esencial para la producción de acero, que a la vez, es un insumo clave de la industria de la construcción en Colombia, sector sobre el cual están depositadas las esperanzas de recuperación de empleos perdidos durante la pandemia y de paso como jalonador de la economía, ya que los encadenamientos que genera la construcción con otros sectores hacen que su efecto sobre la economía sea multiplicador.

Agrega Ospina que “por eso en el país es invaluable que contemos con materias primas imprescindibles para nuestro funcionamiento como lo es la chatarra; solo así garantizaremos las inversiones que requiere Colombia. En momentos como el actual, con afectaciones y obstáculos en las cadenas de suministro y logística a nivel mundial, es clave para el país tener industrias competitivas, como la del acero, que aseguren el abastecimiento”.

En septiembre próximo vencerá la norma que definió un contingente de exportación de chatarra ferrosa por un año, pero aún no hay diálogos de la industria con el Gobierno sobre cuál será el futuro de dicha norma.

Javier Diaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), explicó que “la prohibición de exportar chatarra ferrosa no nos afecta porque somos principalmente exportadores de chatarra no ferrosa, es decir, aluminio, cobre, bronce entre muchos otros. El Gobierno tendrá que hacer los análisis de la medida para ver si la prorroga pro más tiempo o no, nosotros lo que pedimos es que se mantenga por fuera la chatarra no ferrosa porque nosotros estamos en la capacidad de abastecer la demanda nacional e incluso, nos da para exportar”.

Las siderúrgicas colombianas, de acuerdo con cifras de la Cámara de Acero de la Andi, producen el 65% del acero que se demanda en el país, el restante llega importado desde distintas regiones.

Sin embargo, históricamente el acero producido en Turquía fue catalogado como un material que se vendía en el exterior a precios de dumping, y Colombia fue uno de los mercados que se vio afectado.

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Al respecto, Ospina asegura que “Turquía ha registrado tanto en Colombia como en otros países, comportamientos que violan las más mínimas reglas de competencia leal, afectando a los productores nacionales que juegan un papel tan importante en el desarrollo del país”.

No obstante, sostiene que “la industria nacional cuenta con capacidad más que suficiente para continuar incrementando su producción. Además de hacer una inversión histórica en la planta de Palmar de Varela de Ternium en plena pandemia, actualmente las demás empresas también están ejecutando inversiones de aumento de capacidad de producción de acero crudo previstas para los próximos meses, lo que fortalecerá aún más la oferta de acero local”.

Con respecto a los riesgo que se corren con el acero que ingresa de forma irregular al país sostuvo que “lo fundamental para los colombianos es confirmar que las estructuras estén hechas con barras de acero corrugadas que cumplan con el Reglamento Técnico para construcción sismo resistente. Por eso se debe identificar: Certificado de Conformidad, marcación en las barras y etiqueta”.

Lo cierto es que la chatarra ferrosa es un insumo clave para que las siderúrgicas nacionales puedan seguir garantizando la producción de acero en el país, por lo cual la discusión sobre las limitaciones de exportaciones de estos productos deberá abordarse más temprano que tarde.

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