Colombia

Primer reto económico de Petro será enfrentar choques que llegan del exterior

Aunque el PIB de la primera mitad del 2022 creció con fuerza la inflación aún no cede al ritmo que se necesita y se augura que el dólar seguirá fuerte

Bloomberg Línea
Por Daniel Guerrero
05 de julio, 2022 | 04:00 AM
Tiempo de lectura: 5 minutos

Bogotá — Mucho se habla de los retos que tendrá Gustavo Petro en materia económica cuando asuma la presidencia, algunos hablan de la reforma tributaria, otros del rol del petróleo, pero lo cierto es que lo primero que deberá atender es la rudeza de los choques externos que desde ya sacuden a todos los países emergentes.

Se espera que el primer semestre haya tenido un crecimiento alto, no obstante, es insostenible el ritmo y se espera que se desacelere en la segunda mitad, en parte, por la necesidad de seguir elevando tasas de interés para controlar la inflación.

“Colombia seguirá creciendo, pero va a haber una desaceleración porque lo que hemos visto hasta ahora en insostenible. Además, empezará a haber trasmisión de tasas de interés a los créditos, al consumo, pero sigue habiendo fundamentales muy fuertes como el precio de petróleo y las remesas que siguen creciendo de manera importante a la par que el mercado laboral sigue mejorando”, explica Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital.

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Pese a ello, advierte que será el contexto internacional el que defina el rumbo en la segunda mitad del año. “Va a estar muy influenciado por el contexto internacional, que de hecho ya lo viene haciendo, la probabilidad de recesión que le tiene asignado el mercado a la economía mundial se ha incrementado de manera importante. Hay indicadores que sugieren una probabilidad del 50% y hasta 60% para este año, o incluso a inicios del próximo”, agregó el economista de Credicorp Capital.

Juan David Ballén, de Investigaciones Económicas de Casa de Bolsa, coincide con Velandia y asegura que “la economía se comenzaría a desacelerar por el alto nivel de la inflación, el aumento de las tasas de interés, la potencial recesión en Estados Unidos y la base estadística en contra”.

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Además, considera que “la desaceleración económica en Colombia sería menos profunda que en los países desarrollados debido al alto nivel que se encuentran los commodities, pero pese a ello es probable que el dólar cierre el año al alza”.

Sobre cómo nos pueden afectar los choques externos Velandia dice que “toca ver qué va a pasar con los precios del petróleo porque hay dudas, hay dos fuerzas que se van a enfrentar: menor demanda y por otro lado el conflicto geopolítico”.

Sin embargo, Velandia no cree que haya que dejar de lado el factor local para definir el futuro económico del país, aunque a su juicio las cartas del 2022 ya están jugadas.

“Lo político va a comenzar a jugar un rol cada vez más importante, y con eso me refiero a reformas, medidas, pronunciamientos y anuncios, pero su protagónico será sobre todo en 2023, ya los proyectos y las decisiones de este año ya están tomadas, así que cualquier cosa, buena o mala será visible, sobre todo, en 2023″.

Enfatiza en que el escenario económico de Colombia estará muy ligado a las decisiones del banco central estadounidense. “Dependeremos mucho de qué haga la Reserva Federal y de qué suceda con el conflicto geopolítico que ya se ha prolongado más de lo que se esperaba y claro que también influirá lo que haga el nuevo gobierno, que en medio de todo lo peor ya pasó ya se redujo la incertidumbre, ahora habrá que ver qué sucede en los primeros 100 días de Gobierno que serán claves para ver qué pasa con este país en los próximos cuatro años”, concluye Velandia.

De otro lado, Sergio Olarte, de Investigaciones Económicas del Scotiabank Colpatria, asegura que “el segundo semestre va a seguir con una inercia interesante en el crecimiento económico, pero habrá una desaceleración porque tiene una base estadística alta, pero en general, en especial la inversión, viene mejorando de forma muy saludable. No obstante, la volatilidad por cuenta de los mercados internacionales seguirá. No sabemos bien qué está pasando con el conflicto entre Rusia y Ucrania, ni cuánto se va a demorar, y eso más la política de Covid cero de China puede hacer que los costos de insumos sigan altos haciendo que la inflación en el mundo se demore más en bajar, y por ello mismo los bancos centrales en el mundo tengan que subir más sus tasas de interés”.

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Juan Pablo Espinosa, de Investigaciones Económicas de Grupo Bancolombia, asegura en un informe que “hay que tener presente que los cambios que promoverá el próximo gobierno posiblemente serán amplios y condicionarán el crecimiento económico de formas que resulta difícil prever hoy en día”.

Igualmente, dice que al igual que en los últimos años, el manejo de las finanzas públicas será un elemento clave para el entorno macroeconómico que prevalecerá en el país durante 2022 y 2023.

“En este frente, prevemos que al final de este año el déficit efectivo del Gobierno Nacional será ligeramente superior al 6% del PIB. Para los años subsiguientes, las inquietudes frente a los escenarios planteados en el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo son significativas. En efecto, el documento supone una reducción del gasto de inversión que luce difícil de implementar. También advertimos que la decisión de fondo frente a los subsidios a los combustibles dependerá del gobierno entrante”, explica Espinosa.

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Además, se contempla que los subsidios adoptados en la pandemia expiran en 2022. Si estos programas llegaran a extenderse o ampliarse, habría una fuente de gasto adicional cercana a 1% del PIB o más.

“Como se aprecia, nuestros nuevos escenarios suponen que la economía colombiana se apresta a entrar en un periodo de transición. En él, los crecimientos sobresalientes del último año darán paso a un desempeño más pausado, pero también más sostenible, en el que varios de los desequilibrios que se han gestado se resolverán gradualmente”.

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Este tránsito no necesariamente será tranquilo, ya que los riesgos externos continuarán siendo elevados, las condiciones financieras se deteriorarán y los retos en materia inflacionaria y fiscal estarán a la orden del día.

Concluye Espinosa que “igualmente, será un periodo en el que se concretarán muchas de las aspiraciones de cambio por las que optó la mayoría del electorado hace algunas semanas. Se trata, en suma, de un proceso de aterrizaje paulatino, pero también incierto, en el que la pericia y el criterio de la tripulación que estará a cargo serán esenciales para completar un viaje exitoso”.

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