Economía

Vías terciarias: por qué Colombia condenó a su gente a transitar caminos de herradura

Salir de una vía secundaria y terminar por error en la red terciaria puede ser una pesadilla para los colombianos, condenados a andar aún por caminos de herradura

De acuerdo a cifras oficiales, la red terciaria en el país está conformada por 142.284 km de vías rurales, de las que 13.959 km están a cargo de los departamentos, 100.748 km de los municipios, y 27.577 km del Instituto Nacional de Vías (Invías).
22 de agosto, 2022 | 04:00 AM
Tiempo de lectura: 6 minutos

Bogotá — Se estima que la red de vías terciarias representa un 69,5% del total de las carreteras de Colombia, en donde la falta de compromiso, la politización, la desconexión entre los municipios, entre otros desafíos, mantienen desconectada a la ruralidad en un país que quiere empezar a darle más protagonismo el campo y aumentar su productividad.

El desarrollo de las vías terciarias, aquellas que unen a las cabeceras municipales con sus veredas o unen veredas entre sí, es una de las grandes apuestas del Gobierno del presidente Gustavo Petro, quien ha adelantado que estas serán “contratadas con las juntas de Acción Comunal campesinas”.

Incluso, el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, comentó en días pasados en Cúcuta que las vías terciarias están entre los temas priorizados por el nuevo Gobierno y que incluso en una reunión con los gobernadores del país estos “propusieron que en cambio de eliminar el 4 X 1.000, ese impuesto se destinara” para su desarrollo.

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“Porque las vías terciarias impactan la productividad, movilidad y por supuesto que las productos salgan y lleguen, que un profesor pueda transitar sin arriesgar su vida ni la de sus niños”, apuntó.

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El rezago de estas vías ha tenido un impacto directo en el campo ante las dificultades de los productores del país para sacar los productos de sus territorios, lo que a su vez ha contribuido a fortalecer una larga cadena de tercerización.

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El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Enrique Bedoya, dijo a Bloomberg Línea que no tener vías terciarias de primer nivel representa un costo adicional que le resta competitividad al campo colombiano y en términos generales es una deuda histórica con la ruralidad.

Esto no solo representa un desafío para los productores de alimentos, sino para los más de 11 millones de habitantes que tiene la ruralidad, dado que “seguramente el desarrollo económico no llega con la celeridad que podría llegar cuando usted tiene vías pavimentadas”.

“Yo considero que esa es una de las responsabilidades más grandes que tiene cualquier Gobierno en su historia, desafortunadamente en el caso colombiano ha sido muchísimo el dinero que se ha venido invirtiendo desde hace muchísimos años en vías terciarias y lamentablemente yo diría que la mayor parte de ese dinero se ha mal invertido, o sea que se ha perdido”, complementó en entrevista con Bloomberg Línea el exministro de Transporte colombiano, Germán Cardona.

Al final del día la producción tanto de la proteína de origen animal como la producción agrícola sale de zonas rurales que no tienen buenas vías terciarias, y yo no estoy hablando de que lleguen a puerto, sino que lleguen simplemente a las carreteras secundarias o a las vías principales y de ahí a los centros de consumo. Y ahora que se viene nuevamente el tema de las lluvias esto termina siendo un dolor de cabeza para nosotros.

Presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya

El ingeniero civil consideró que la mayor parte de esos recursos se han entregado como prebendas o acuerdos políticos previos, lo que “le ha hecho mucho daño al país porque a la hora de las inversiones los alcaldes de muchos municipios han manifestado casi que esos recursos tienen dueño propio, en este caso muchos parlamentarios, que son los que se encargan tanto de revisar a quiénes se les adjudican los proyectos, así como a quién se le adjudican las interventorías”.

“Esos dineros han servido muy poco para el desarrollo del país”, dijo el exministro, para quien los mayores dolientes de estos rezagos son los campesinos, pues mientras el país ha presentado importantes avances en las carreteras de alto tráfico a través de las concesiones, las vías terciarias se han mantenido atrás.

Para el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), Germán Pardo, la misma estructura política del país se ha prestado para que no se avance como se debería en el desarrollo de estas vías. “Cada senador, cada representante, aboga por su municipio, por su región, pero de manera individual. Entonces se obtienen recursos, pero no se piensa a nivel regional qué es lo que queremos incentivar”, explica.

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“Si todos esos municipios piensan en cómo van a sacar sus productos y cómo van a mejorar su ingreso, tenemos que tener una red completa, los municipios individualmente no lo pueden hacer y eso ha sido históricamente desde el programa Pico y Pala que había en el año 78-79 cuando cada representante a la Cámara o cada político buscaba el beneficio particular del municipio”, ahondó.

A este reto histórico se suma el hecho de que al estar desconectadas, muchas de estas obras son de pequeña escala y no existe un control adecuado en términos de ingeniería, lo que provoca que estos proyectos sean de muy corto plazo y terminen siendo compromisos políticos.

El estado de las vías

De acuerdo a cifras oficiales, la red terciaria en el país está conformada por 142.284 km de vías rurales, de las que 13.959 km están a cargo de los departamentos, 100.748 km de los municipios, y 27.577 km del Instituto Nacional de Vías (Invías).

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Durante la Administración de Iván Duque se realizaron inversiones por $5,6 billones, que se destinaron a 1.529 proyectos en 1.054 municipios, pero fuentes académicas apuntan a que solo entre el 6% y el 8 % de la red de vías terciarias estaría en buen estado.

Cecilia Álvarez Correa, exministra de Transporte (2012-2014), analizó la problemática en un artículo escrito para la Revista de Ingeniería de la Universidad de los Andes en el que resume: “Si realmente queremos avanzar en una paz estable y duradera, la construcción y mantenimiento de las vías terciarias es un mandato fundamental para saldar la deuda con el sector rural, que durante décadas ha estado en el olvido y sin posibilidad de hacer parte de la Colombia productiva”.

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De acuerdo al texto de la exministra, “mientras que el índice general del país es de 17,8 kilómetros por cada 100 Km2 de territorio, a nivel de la red terciaria el indicador nacional es de 12,8 km/100 km2 de territorio y algunos departamentos cuentan con un indicador por debajo de 9 km/100 km2″.

No desarrollar las vías terciarias “sería una catástrofe”

El exministro de Transporte colombiano, Germán Cardona, dijo que no desarrollar las vías terciarias sería una “catástrofe” y por ende el país no puede dar más espacio para invertir mal esos recursos, pues “sería una oportunidad perdida” para el nuevo Gobierno.

“Yo creo que hay la voluntad, hay las ganas, hay el interés y no dudo también que hay el compromiso de las comunidades de que se contrate a instancias de ellos el mejoramiento de las vías terciarias en Colombia”, dijo a propósito del plan de Petro.

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Por su parte, el presidente de la SCI, Germán Pardo, destacó que la red terciaria es “la estructura fundamental del desarrollo del país en todos los ámbitos, en el tema terrestre, férreo e inclusive aéreo”.

“Tenemos un plan de dobles calzadas recorriendo el país, pero lo más importante es poderle llevar fluidez a estas dobles calzadas para que la gente pueda transportar sus productos tanto industriales, agrícolas, movilidad, trabajo, etcétera, de las regiones más apartadas a los centros de distribución masiva de productos”, señaló.

Un desarrollo en red

Sobre la problemática actual, Pardo manifestó que hay varias zonas del país que realmente permanecen aisladas, aunque unas con más dificultad bien sea por el tema topográfico o por el mismo abandono histórico, como la Orinoquía, que es una importante despensa alimentaria del país.

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“Tenemos que comenzar a priorizar qué es lo importante en ese desarrollo que viene, buscar una integración regional. Debemos dejar un poco de pensar en el egoísmo municipal y comenzar a pensar regionalmente”, apuntó.

Para el líder gremial es importante desarrollar carreteras regionales que unan a los municipios a una red secundaria y que esta a su vez se conecte a las dobles calzadas, aprovechando los puntos comunes que existen en los diferentes territorios y la concertación de un diálogo en los diferentes departamentos.

“El impulso que hay que darle a la red terciaria es de integración regional. Hay que pensar en que tiene que haber una columna que luego pase a la red secundaria. Eso va a permitir que las regiones se desarrollen sincrónicamente, de una manera armónica igualitaria y que no se vayan quedando retrasados”.

Insistió en que los municipios no pueden pesar de manera individualista, sino que deben avanzar hacia un modelo “que les va a generar bienestar a todos” al estar conectados a una misma red.

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