Colombia

Gilinski y el GEA se reencuentran tras meses de tensa calma: ¿En qué va la puja?

Los que apostaron por una segunda OPA en Grupo Argos fallaron, al menos hasta ahora. Hoy en Asamblea se verán de nuevo tras los cuestionamientos al revisor fiscal

Bloomberg Línea
Por Daniel Guerrero
24 de agosto, 2022 | 04:00 AM
Tiempo de lectura: 6 minutos

Bogotá — Desde que fracasó la Oferta Pública de Adquisición que lanzó Gilinski por las acciones del Grupo Argos han pasado prácticamente dos meses y desde entonces ha existido una “tensa calma” a la espera de saber cuál será el próximo movimiento del banquero caleño en busca de lograr el control del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).

Muchos de los que decidieron no vender en la OPA le apostaron a que, al igual que con Grupo Sura y Grupo Nutresa, tras la primera oferta vendría una segunda y quizá una tercera, cada una con un mejor precio que la anterior.

Sin embargo, quienes creyeron que había leído a Gilinski lo suficientemente bien para anticipar sus movimientos se quedaron esperando a que la segunda y tercera OPA llegaran, porque ante el fracaso de la primera el banquero tomó distancia y desde entonces no ha vuelto a dar señales de qué tiene en mente.

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Grupo Argos de capa caída

Para el momento en el que inició la recepción de aceptaciones de la OPA por Grupo Argos, las acciones del holding de inversiones del GEA se cotizaban en $16.200, al cierre de la OPA y ante el fracaso de esta, el precio se redujo a $14.310, es decir, durante el periodo en el que se recibieron aceptaciones perdió 11,6%.

Pero el desplome de la acción no paró allí. Con los días siguió de caída libre y hasta el cierre de la rueda de acciones bajó otro 26%, acumula una caída del 37% desde el primer día de la OPA de Gilinski hasta el 23 de agosto.

En otras palabras, la empresa valía en bolsa $10,65 billones cuando Gilinski ofreció comprar una participación significativa, sin embargo, tras su fallido intento por controlarla la empresa pasó a valer $6,64 billones, perdió $4 billones de valor de mercado en apenas 2 meses, y la tendencia aún no parece tener señales de revertirse.

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¿Los socios de Sura y Nutresa?

En un poco menos de 3 meses se cumplirá el primer aniversario del inicio de la toma hostil por parte de la familia Gilinski sobre el GEA.

Días después de que se conociera la OPA por Nutresa la Junta Directiva, en ese momento integrada por los administradores del Grupo Sura y Grupo Argos, dijeron que no venderían sus participaciones dado que el valor de la compañía podría ser mayor al ofertado.

Así mismo, desde ese momento se habló de la posibilidad de buscar un socio estratégico que le permitiera al GEA mantener el control de la compañía y a la vez ofrecer una mejor rentabilidad a sus accionistas.

No obstante, hasta el momento no ha habido mayores avances en la firma de dicho socio estratégico, sin embargo, la presión de Gilinski forzó al GEA a romper el enroque a nivel directivo.

Los presidentes del Grupo Argos, Grupo Sura y Grupo Nutresa, ya no hacen parte de las juntas directivas de sus pares dentro del GEA y una nueva generación de “herederos” tuvo que asumir el rol directivo en cada una.

El reencuentro

Para este miércoles está previsto en Medellín una nueva asamblea de accionistas del Grupo Sura en la que Jaime Gilinski, o sus apoderados, volverán a verse con los administradores del grupo, esta vez, para conocer el alcance de las salvedades que realizó sobre los estados financieros.

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Aunque el Grupo Sura ha manifestado que dichos acuerdos eran de público conocimiento y que no se omitió su reporte como información relevante, la familia Gilinski pidió conocer el detalle de la información.

Este jueves el revisor fiscal de Sura deberá entregar detalles de hace cuánto tiempo conoce de dichos contratos y acuerdos que podrían tener afectaciones sobre los estados financieros, además, deberá revelar si la administración de Sura le entregó oportunamente la información para poder dar un concepto sobre estos.

¿Explicaciones sobre qué?

En el balance financiero el revisor fiscal dijo que existían tres acuerdos en los que no hay certeza de cuál pueda ser su impacto en los estados financieros del Grupo Sura y este miércoles explicará el detalle de cada uno. Uno es con Munich Re, otro es con Caisse De Dépôt Et Placement Du Québec y el tercero lo firmó con Grupo Bolívar y sus afiliadas.

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Munich Re y Suramericana

Se encuentra firmado desde el año 2001 y establece, entre otros asuntos, mecanismos con los que se implementaría una eventual desinversión de Munich Re en esa empresa.

Por ejemplo, se establece que en el evento que Munich Re decida venderle a Grupo Sura su participación del 18,87% de las acciones de Suramericana S.A., el precio de dicha participación sería determinado por un tercero independiente empleando metodologías de valoración comúnmente aceptadas y determinando un valor justo de mercado de una inversión minoritaria.

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CDPQ y la inversión en SUAM

El acuerdo con Caisse De Dépôt Et Placement Du Québec (CDPQ) fue celebrado en 2019, modificado en 2022 y establece que Grupo Sura, durante el periodo comprendido entre febrero y mayo de 2024, podrá venderle a CDPQ hasta un 3,3% de las acciones de Sura Asset Management (sin exceder una participación total de CDPQ de 9,9%) a valor justo de mercado, el cual será determinado por terceros independientes.

Adicionalmente, este acuerdo establece los mecanismos con los que se implementaría una eventual desinversión de CDPQ, a partir de abril de 2029, una vez terminado el periodo de permanencia pactado.

Entre otros, se acuerda que, después de abril de 2029 y siempre y cuando Sura Asset Management no haya sido listada en una Bolsa o Mercado de Valores reconocido, y CDPQ no haya ejecutado una venta a un tercero, CDPQ podrá venderle sus acciones de Sura Asset Management a Grupo Sura a valor justo de mercado, el cual será determinado por terceros independientes y pagado por Grupo Sura en efectivo o, con instrumentos patrimoniales propios, aplicando en todo caso los procedimientos societarios requeridos por la ley colombiana.

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Bolívar, afiliadas y SUAM

Este acuerdo fue celebrado en 2011, modificado en 2013 y en él se establecen los siguientes mecanismos a través de los cuales se implementaría una eventual desinversión de Grupo Bolívar:

i) Venta directa a terceros,

ii) Adquisición fondeada con dividendos decretados por Sura Asset Management,

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iii) Intercambio por instrumentos patrimoniales propios de Grupo sura, consistente en acciones preferenciales, aplicando en todo caso los procedimientos societarios requeridos por la ley colombiana.

Se establece una fórmula para determinar el retorno que Grupo Bolívar debe obtener cuando decida desinvertir su participación en Sura Asset Management.

Dicho retorno es calculado en pesos colombianos y se establece en función de:

(i) 4 puntos porcentuales superiores a la inflación colombiana para los primeros 5 años sobre la inversión de Grupo Bolívar y;

(ii) Las variaciones patrimoniales de Sura AM de allí en adelante. Grupo Sura tendrá a cargo la obligación de completar el diferencial entre el valor de la desinversión realizada por Grupo Bolívar y el resultado obtenido de la aplicación de la fórmula, cuando el valor de desinversión no sea superior al resultado de la misma.

Tras dichas revelaciones el revisor fiscal explicó que “es importante considerar que, estos acuerdos son complejos y requieren un nivel importante de juicio para la determinación del tratamiento contable respectivo. Esta determinación está basada en la interpretación de diferentes normas contables que deben ser analizadas en conjunto con las características específicas de este tipo de acuerdos”.

Además, dijo que “en la actualidad Grupo Sura, está revisando las políticas contables aplicables para asegurar el adecuado reconocimiento y medición de estos acuerdos”.

Finalmente, aseguró que “en este sentido, un posible escenario de cambio de política bajo NIC 32 “Presentación de Instrumentos Financieros”, y según corresponda en cada contrato, podría implicar una eventual reclasificación de la participación no controladora a un pasivo y un ajuste en dicho pasivo al valor razonable, con efectos en el patrimonio de la controladora, al igual que posibles efectos en los resultados”.

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