Economía

Colombianos, a apretarse el cinturón porque restaría la subida más dura de precios

Colombia alcanzó su inflación más alta en este siglo y tendría que acostumbrarse a lidiar con niveles de dos dígitos por lo menos hasta principios de 2023

Un empleado empuja un carrito de compras frente al pasillo de cervezas en una tienda de Almacenes Éxito SA en Bogotá.
07 de septiembre, 2022 | 04:00 AM

Bogotá — La escalada de los precios preocupa a los colombianos luego de que la inflación trepara al 10,84% anual hasta agosto y todo apunta a que los consumidores tendrían que apretarse el cinturón porque restarían varios meses más antes de que esta vuelva a ubicarse sobre un dígito, según distintos informes.

La inflación reportada en agosto fue la más alta desde abril de 1999, cuando los precios en el país registraban una variación mensual superior al 2% y con un aumento anual por encima del 11%.

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El mes pasado la variación mensual de los precios fue del 1,02%, mientras que cuatro divisiones se ubicaron por encima del promedio nacional: alimentos y bebidas no alcohólicas (1,85%), bienes y servicios diversos (1,54%), restaurantes y hoteles (1,45%) y por último, muebles (1,33%).

Al respecto, la empresa de servicios financieros JP Morgan indica que si bien siguen viendo que los precios de los alimentos y de la energía se ralentizarán el próximo año, ven “una presión aún más persistente sobre la inflación subyacente y los servicios”.

“Como escribimos el mes pasado, cuanto mayores sean las sorpresas en el IPC general de este año, más esperamos que la fijación del salario mínimo y el impulso de la indexación se trasladen al próximo año”, indicó.

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JP Morgan señaló que la inflación superaría el 11% en noviembre y en diciembre cerraría en el 10,4% (80 puntos básicos más que en su anterior previsión del 9,6%).

Por lo anterior, la escalada de los precios se mantendrá en dos dígitos hasta enero de 2023.

“Ahora vemos que la inflación subyacente terminará en 2023 en el 6,1%, con la inflación de los precios de los servicios en el 7,5%; ambas medidas superarían la inflación general, que terminaría en 2023 en el 5,7% (desde el 5,5%)”, añadió.

Por su parte, Bancolombia analiza que, dado que el país alcanzó una inflación anual no vista en más dos décadas, “se consolida más la visión de que a cierre de año será de doble dígito”.

Los compradores miran los productos en el mercado de Silvia en Cauca, Colombia, el martes 10 de mayo de 2022.dfd

“Dados los catalizadores de la inflación de agosto, es posible que los registros de los próximos meses en inflación de alimentos y regulada continúen siendo relativamente elevados, solo que a una menor magnitud”, indicó.

Para Bancolombia, incorporando este resultado, “se refuerza más el sesgo alcista para la inflación de cierre de año, que ante este escenario es razonable esperar se ubique entre 10,8% y 11,8%”.

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Al contrario de JP Morgan que lo proyecta en noviembre, los analistas de Bancolombia esperan que el pico de inflación se alcance en octubre.

“Además de las presiones a las que continúan sometidos los precios de los alimentos, los incrementos se darían en el precio de la gasolina y el efecto indexación”, apuntó.

A finales de agosto el Gobierno colombiano informó que está gestionando un crédito de emergencia con el Banco Mundial (BM) por US$50 millones para apoyar la compra de insumos para el sector agropecuario con miras a mitigar la crecida de la inflación.

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La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Cecilia López Montaño, manifestó que el préstamo va en línea con otras iniciativas para reducir la inflación de alimentos y que el propósito es adoptar estrategias ya aplicadas en otros países.

“Vamos a mirar la experiencia del Banco Mundial en Bolivia y en otros dos o tres países de América Latina, donde se han hecho distintas aproximaciones con estos recursos, para ver cuál es la mejor manera de garantizar y favorecer sobre todo a la agricultura familiar, pero en general al sector, bajando el costo de los insumos”, afirmó la jefe de la cartera agropecuaria.

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A pesar de este contexto, los precios de los insumos agrícolas cayeron en julio un 1,46% frente al mes pasado, principalmente gracias al retroceso en los costos de los fertilizantes, lo que podría ser una señal de que estos empiezan a estabilizarse, según el índice de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA).

“Si bien se viene una temporada en la que los precios de los insumos han presentado cifras inflacionarias importantes, todo apunta a que se empiezan a regular los precios luego de una leve estabilización durante junio y la caída en los precios en julio”, señala el informe.

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