Inflación mes a mes 2022: cómo se explica que esté llegando al 100% anual en Argentina

El aumento generalizado de precios no da respiro y se ubica en 78,5% interanual. Se espera que escale alrededor de 20 puntos más de aquí a fin de año

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Argentina lleva más de una década con una inflación superior a los dos dígitos, aunque nunca en los últimos 30 años el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un número tan alto: se ubicó en un 88% interanual en octubre. Mes a mes y a lo largo de este 2022, la suba de precios se fue acelerando, pero lo peor aún está por venir: las proyecciones de mercado estiman que al finalizar el año el indicador estará en 100%.

Si bien el resto de la Latinoamérica sufrió un brote inflacionario en 2022, los números de los países vecinos son muy inferiores. Con excepción de Venezuela, que vivió una hiperinflación entre 2017 y 2022, el valor más elevado que se observa en la región es el de Argentina. Luego viene Chile, pero con un IPC del 14,1% en agosto, es decir, más de 64 puntos por debajo de la inflación argentina.

Y en el noveno mes del año, la inflación mensual se mantuvo por encima del 6,0%, ratificando una vez más la complejidad de contener la suba de precios una vez que se dispara.

¿Por qué Argentina está cerca de duplicar el nivel de precios en tan solo un año? Analistas consultados por Bloomberg Línea señalan, entre los principales motivos: inercia, emisión monetaria, falta de un plan antiinflacionario, factores vinculados a la guerra en Ucrania, entre otros. No obstante, no existe una visión única respecto de la problemática.

La importancia del factor monetario

Allá por 2020, cuando el mundo entero se encerró para amortiguar el impacto sanitario del coronavirus, muchos gobiernos en general y el argentino en particular se vieron obligados a llevar adelante una enorme emisión de dinero para afrontar el agujero fiscal que generaban las ayudas sociales. Para algunos expertos, allí se puede encontrar el génesis de este altísimo nivel inflacionario.

Al respecto, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, sostuvo que la elevada inflación en Argentina tiene como principal causa “la fenomenal expansión monetaria que tuvo lugar desde el comienzo de la crisis del coronavirus, seguida luego de un programa expansivo pre-electoral en 2021″.

En línea con esta mirada, la economista de LCG, Victoria Urdangarin indicó que en Argentina se están conjugando una serie de factores que hacen que el nivel general de precios se ubique en un 100% anual para el mes de diciembre. “En principio, la alta emisión, producto de la necesidad de financiamiento durante el 2020/2021, nos colocó en un nivel más elevado de precios, lo cual nos hizo pasar de un 3,5% mensual promedio durante 2021 a un 5,3% mensual promedio en los primeros seis meses del corriente año”, explicó.

En tanto, Franco añadió que hoy en día, la aceleración inflacionaria se atribuye a una gran expansión de agregados monetarios, “ya que pese a la esterilización del BCRA vía pasivos remunerados, la base monetaria amplia continúa creciendo”.

“Ese es, nuestro modo de ver, el principal driver de las presiones nominales”, sintetizó.

El impacto inflacionario de la renuncia de Martín Guzmán

Si bien la inflación ya venía viajando a un ritmo veloz desde hace tiempo, todo empeoró con la crisis del Gabinete de Alberto Fernández. En el momento que renunció inesperadamente Martín Guzmán, se produjo un impacto irreversible en las expectativas inflacionarias para el resto del año.

“La mayor aceleración se comenzó a observar luego de la salida de (el exministro de Economía) Martin Guzmán, ya que esto provocó un incremento en la incertidumbre política y económica en el país, al visualizarse un quiebre en el Gobierno”, aseguró Urdangarin.

La inercia inflacionaria

Claudio Caprarulo, economista principal de la consultora Analytica, recordó que Argentina ya venía con una inflación promedio cercana al 40% en la última década y que, en particular, en 2018 estuvo casi en el 50%.

Eso genera, no sólo una basta alta desde la cual se parte sino también una economía muy indexada, con un sistema que rápidamente incorpora e los precios variaciones en los costos y las expectativas sobre los mismos”, resaltó Caprarulo.

En cuanto a la inercia inflacionaria, el economista Pedro Martínez Gerber, de la consultora PxQ, detalló que “las expectativas de inflación están desancladas” y, por ende, “ante cada shock puntual el resto de los actores buscan aumentar sus precios, por las dudas, para no perder”.

Factores exógenos y endógenos

El contexto internacional también jugó en contra, ya que, “la inflación volvió al centro de la escena en el mundo”, expresó Martínez Gerber.

“En la pandemia se dieron desequilibrios de oferta - demanda que generaron aumentos de precios y sobre eso se montaron los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania (sobre todo, en precios de la energía y alimentos)”, amplió el ejecutivo de PxQ.

Martínez Gerber indicó también que estos shocks tienen mayor impacto en una economía como la argentina, que ya venía con tasas de inflación elevadas para los estándares internacionales y con mecanismos de ajuste “aceitados”.

También Caprarulo consideró que el conflicto bélico en Europa del Este también agregó leña al fuego. “Este año vamos a terminar con un aumento de precios del 100% por una combinación de factores exógenos, relacionados con el impacto de la guerra en Ucrania sobre los precios de los alimentos y la energía, y en factores endógenos”.

Respecto de estos las cuestiones internas, el Caprarulo mencionó que en julio, sin un salto en el tipo de cambio o shock externo, se alcanzó la tasa mensual más alta de inflación producto de diferentes medidas tomadas por el Gobierno. “Profundización del cepo cambiario, renuncia del ministro de Economía sin un reemplazo, entre otras”, subrayó.

En este mix de factores domésticos e internacionales, Martínez Gerber remarcó también que “el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es inflacionario”, dado que se establece que el tipo de cambio real no se puede atrasar, las tarifas de servicios públicos tienen que aumentar para reducir el peso de los subsidios en el gasto público y el gasto público se mantiene indexado

Falta de un plan antiinflacionario

Continuando con los problemas internos, el ejecutivo de Analytica ponderó que, según su óptica, “el Gobierno nunca tuvo “una política anti inflacionaria clara y persistente”.

En dirección similar, Victoria Urdangarin reflexionó: “La ausencia de un plan concreto y de una comunicación más clara hacia los agentes económicos exacerba las expectativas de que a futuro se observa un nivel de inflación más elevado y los mismos actores quieran anticiparse a ello. Hasta que no se observe un plan concreto y una férrea intención de cumplirlo es difícil que las expectativas se alineen en un escenario diferente”.

Se devalúa cada vez más rápido el peso

A lo largo de 2021 el Banco Central planchó el tipo de cambio, para llegar a las elecciones de noviembre con un dólar en paz. Sin embargo, dicho ancla cambiaria no fue suficiente para contener la inflación.

Y, peor aún: en 2022 el Central se está viendo en la necesidad de acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial, para que el peso no se aprecie aún más en relación a las monedas con las que comercia Argentina.

“El BCRA comenzó a llevar el crawling peg del tipo de cambio a un ritmo más acelerado mes a mes, poniendo también presión por ese lado”, afirmó Juan Manuel Franco.

Y no solo en el tipo de cambio oficial añade combustible a la inflación: varias consultoras han emitido informes en los últimos meses señalando que los saltos en en los dólares financieros (CCL y MEP) también tienen impactos sobre algunos precios.

Aún restan aumentos en los servicios

Como si no fuera suficiente la inflación, aún hay rubros en los cuales falta recomponer precios, como por ejemplo energía. Este tipo de incrementos tienen además un impacto de segunda ronda, porque impactan sobre la cadena productiva.

Freno a las importaciones

Pedro Martínez Gerber remarcó que si bien el Gobierno evita un salto discreto en el tipo de cambio oficial por su costo inflacionario, “la brecha cambiaria creciente con controles a la importación cada vez más estrictos tiene consecuencias sobre los precios de algunos bienes con contenido importado”.