Los coffee shops toman vuelo en Centroamérica y compiten con las grandes cadenas

Actualmente, existe una amplia oferta -especialmente en Guatemala- para un nicho que aún tiene espacio para crecer

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Guatemala — Guatemala se caracteriza por producir un grano en diferentes alturas y regiones; su amplia variedad de aromas y sabores le han valido reconocimientos a nivel nacional e internacional.

El café es el producto agroindustrial más importante en las exportaciones de Guatemala y el segundo más importante del total de los envíos al exterior.

Solo durante el año cafetalero 2021-2022 (del 1 de octubre 2021 al 30 de septiembre 2022) se exportaron 4,33 millones de quintales de café oro (3,32 millones de sacos de 60 kg).

Lo anterior, equivale a US$ 1.136,175 millones, según datos del Banco de Guatemala (Banguat) a agosto del 2022.

Coffee shops en Guatemala

Guatemala tiene una larga trayectoria en materia de coffee shops, desde las tradicionales cafeterías que abrieron en los años ochenta y noventa, como pastelería Palace, la Zurich y Patsy, que luego evolucionaron a los coffee shops como los que hoy se conocen con el surgimiento de Café Barista, &Café, El Cafetalito, Café Gitane, entre otros.

Sin embargo, no existe un dato exacto de cuándo empezaron a instalarse más coffee shops en Guatemala o cuál fue el primer modelo en abrir, pero se estima que fue a partir del 2011 cuando aterrizó Starbucks con su primera sucursal en el país.

“Cuando abrió Starbucks, el mercado ya estaba bastante saturado con oferta de buen café a precios competitivos”, recordó David Batres, fundador de la empresa guatemalteca Dale Café en entrevista para Bloomberg Línea.

Es decir, que no fue con la llegada de esta cadena internacional que se haya creado la cultura del café, tal como lo hicieron en México, Chile y otros mercados a donde entraron temprano en la ola y lograron posicionarse con gran fuerza, agregó el empresario.

José Tulio González Escamilla, presidente de la Asociación Nacional del Café (Anacafé), comentó a Bloomberg Línea que la tendencia de los coffee shops empezó hace dos o tres décadas enfocada en cafés de especialidad y es ahí cuando surgen las llamadas “olas del café desde la primera, hasta la cuarta, quinta y las que siguen”.

Antes se tenía la creencia de que en Guatemala se quedaba el café de baja calidad y todo lo bueno se exportaba, pero no es así, porque estos modelos locales necesitan también de esta oferta para poder ofrecer a sus clientes, agregó el directivo de Anacafé.

Además, la pandemia también afectó a algunas cafeterías que se vieron obligadas a cerrar, pero luego de dos años, están regresando de la mano de un consumidor más educado, y por esas razones Anacafé también se sumará a esa tendencia y abrirá su propio coffee shop el próximo año en su edificio ubicado en la zona 13 de la ciudad de Guatemala, afirmó González.

Competencia es “feroz”

Dulce Romero, gerente de comercialización de Café Ambrosía de Guatemala, explicó a Bloomberg Línea, que el auge que se observa en el país es porque el consumidor está buscando nuevas y mejores experiencias en los productos que compran, y eso es lo que motiva a los dueños de los coffee shops a ofrecer más opciones.

“Los clientes cada vez son más exigentes y se ven atraídos por nuevas opciones para visitar y encontrar lugares en donde la experiencia vaya más allá de una taza de café, es decir, están buscando conocer más sobre el café que toman y los diferentes métodos para prepararlo”, refirió la empresaria y exportadora.

Batres analiza que hay locales independientes que están haciendo un buen trabajo ofreciendo cafés de muy buena calidad, con toda la trazabilidad de su café, conexión con el origen de los granos y la forma adecuada de prepararlos.

Esto también es una tendencia que viene de países de primer mundo, donde cafés independientes han ido ganando espacios principalmente con métodos de preparación del café innovadores como la Chemex, V60, entre otros.

Pero los modelos locales compiten desde hace más de 10 años con estas cadenas internacionales como Dunkin´ Donuts, Starbucks y Krispy Kreme, que están tratando de abarcar mercado, y que continúan posicionándose ya sea con locales o quioscos, por lo tanto, la competencia es “feroz”, resaltó.

“Los jugadores internacionales traen a la cancha buenas prácticas, sistematización, buenos procesos, buen mercadeo... eso ayuda a que los jugadores locales tengan que desarrollarse, prepararse y ponerse a la altura de la situación”, recomendó Batres.

Por otro lado, ser internacional no les garantiza el éxito, señaló Batres, y el mercado guatemalteco es un buen ejemplo de cómo cadenas nacionales han logrado expandirse y soportar la entrada de competidores internacionales que han venido a tomar una cuota del mercado, pero no han logrado desplazarlos. “Eso habla muy bien del trabajo que hacen las cadenas nacionales de café”, dice.

Centroamérica se suma a tendencias

Otra tendencia en crecimiento es la popularidad de cafés de especialidad o gourmet, descrito por Specialty Coffee Association (SCA) como “aquellos que no presentan defectos y tienen un sabor distintivo en la taza”.

Esto impulsado por un consumidor más anuente a probar diferentes orígenes, tuestes, preparaciones, momentos de consumo, entre otros factores.

En el caso de la región, hay algunas marcas que lideran con su presencia como Espresso Americano en Honduras. Starbucks lidera la categoría en El Salvador con un 42%, solo superada por la cifra del 43% que tiene en Costa Rica, es primera en cuatro países centroamericanos, refiere un análisis publicado por Estrategia y Negocios.

Café Barista, una marca 100% guatemalteca (nacida en 2004), empata con Starbucks.

La nacional Casa del Café obtiene el 51% del “Top of mind” en su categoría, en Nicaragua; y Starbucks aparece en tercer lugar, pese a no contar con tiendas en el país.

Otra tendencia en el sector viene marcada por la sostenibilidad, la cual encabeza la mayor parte de los rankings de este 2022.

En el reciente informe de Fairtrade Consumer Insights, realizado por GlobeScan, más de la mitad de los encuestados aseguraron que durante el último año cambiaron sus opciones de compra a favor de empresas con sensibilidad manifiesta en torno a cuestiones relacionadas con la sostenibilidad económica, social o ambiental.

Existe un claro deseo de los consumidores de apoyar a las marcas que no solo cuidan a sus propios equipos y proveedores, sino que, además, contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor, detalló Fairtrade América.