Juicios políticos, ‘muerte cruzada’... la inmadurez institucional de LatAm pasa factura

Desde 1992, ocho presidentes en América Latina han sido destituidos a través de un juicio político. Los expertos explican por qué es una figura alejada de la realidad de la región

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Bloomberg Línea — El miércoles, el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso acudió a un figura amparada en la Constitución Política de su país, la ‘muerte cruzada’, para disolver la Asamblea Nacional y evitar que siguiera adelante el juicio político en su contra que, probablemente, terminaría con su destitución, dadas las mayorías que consiguió la oposición.

Aunque el segundo ‘impeachment’ de la presidencia de Lasso no se desarrolló por completo, como sucedió en 2022 cuando el mandatario sobrevivió al juicio político, las acciones políticas abrieron un nuevo debate sobre esta figura y también sobre la disolución del Legislativo.

Germán Sahid, catedrático de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario en Colombia, en entrevista con Bloomberg Línea, dijo que la ‘muerte cruzada’ debe ser analizada desde dos posiciones. Una, como una manera eficiente de anular el poder del Legislativo pero también del Ejecutivo, en la medida que no hay gobernabilidad y convocar elecciones.

Una segunda visión, como la manera de “utilizar un instrumento que creó el correísmo con el fin de evitar el juicio político y que de una u otra manera se viera perjudicado como individuo, con un juicio político que trascendiera a un juicio penal o civil”.

¿Cómo se ha aplicado el juicio político en América Latina?

Un recuento realizado por John Polga-Hecimovich, politólogo en la Academia Naval de Estados Unidos, señala que desde 1991, ocho presidentes han sido destituidos a través de un ‘impeachment’; cuatro han renunciado en medio del proceso; y doce, que pueden hacer parte de los conteos anteriores porque se han enfrentado a juicios políticos más de una vez, han terminado destituidos.

“Muerte cruzada en Ecuador. Frente a lo que parece haber sido un juicio político seguro, Lasso opta por disolver el gobierno y dirigirse a elecciones anticipadas. Como escribí, esto probablemente solo le de a Lasso un poco más de tiempo en el cargo antes de que los votantes lo destituyan”, escribió en Twitter Polga-Hecimovich.

Entre tanto, para Sahid, la figura de juicio político no ha sido muy desarrollada en América Latina. “Generalmente, hay crisis de gobernabilidad por corrupción o por debilidad institucional, donde los presidentes antes del ‘impeachment’ precisamente renuncian o se convoca a elecciones, o quedan los vicepresidentes, pero el ‘impeachment’ como tal no es una herramienta muy desarrollada porque eso requiere una madurez institucional muy fuerte que la región no tiene”, apuntó.

A esto, sumó que para que un ‘impeachment’ se realice de manera adecuada se requiere una armonización del poder Legislativo, que los partidos se pongan de acuerdo, escenario que es “muy difícil” en la región, en donde hay múltiples partidos políticos.

Por lo general, “funciona de una manera más práctica, en los bipartidismos donde una oposición puede desarrollar un ‘impeachment’. Pero en Estados Unidos tampoco se pudo. Requiere una crisis institucional muy fuerte, pero acompañada de una solidez legislativa”, añadió.

El papel de Perú en los juicios políticos o ‘mociones de vacancia’

En Perú, se ha recurrido a esta figura constitucional en siete ocasiones desde el 2000, con resultados de sustitución, renuncia y sobrevivencia, siendo los protagonistas de estos procesos Alberto Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y Pedro Castillo.

Para Sahid, el caso de Perú es diferente, porque la inestabilidad política “es la norma en ese país”, pese a que no existe un sistema partidista claro y depende de los personalismos, la incapacidad de los gobernantes y las acusaciones de corrupción que se han hecho en contra de los mandatarios.

¿Se debe replantear la figura del juicio político?

El experto de la Universidad del Rosario dijo a Bloomberg Línea que no hay una variedad de figuras políticas a las cuales acudir para destituir a un presidente que pierde gobernabilidad y legitimidad en América Latina, radicando el principal desafío en que no hay una “madurez institucional” suficiente en la separación de poderes.

“Como vivimos de crisis política en crisis política, la falta gobernabilidad es la norma y no la sanción”, describió.

Junto a esto, Sahid dijo que los presidentes que se han posesionado en la región en los últimos 15 o 20 años han ganado con minorías relativas, sin mayorías cómodas para gobernar, lo que sucede especialmente en el Legislativo.

“Sobre otra figura, el tema es que el ‘impeachment’ es una figura propia de los sistemas parlamentarios que se incluyó en los regímenes presidencialistas latinoamericanos. El impeachment solamente funciona cuando un primer ministro de un régimen parlamentario pierde el apoyo de la mayoría y pierde la confianza tanto del gobierno como de la oposición, se renuncia y se piden elecciones internas en el partido mayoritario para escoger el nuevo primer ministro. Es una figura propia de los regímenes parlamentarios y no de los regímenes presidencialistas, y por eso es una figura que no aplica en América Latina, porque los sistemas no son parlamentarios”, finalizó.

En cuanto a Ecuador, será hasta el 24 de mayo que se conozca la nueva fecha de las elecciones anticipadas, a las que Lasso podrá volver a aspirar. Quien resulte elegido en la próxima votación, igual que los asambleístas, terminarán el período del actual presidente, que se extiende hasta 2025.