Bloomberg Línea — El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó este miércoles una resolución para convocar “tan pronto como sea posible” a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores con el fin de analizar la situación en Nicaragua y evaluar acciones conjuntas.
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La decisión se produce después de las declaraciones de Daniel Ortega durante el acto oficial por el 47º aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado el pasado 19 de julio, cuando afirmó que “aquí no volverá a haber elecciones” para que la oposición intente “atrapar el gobierno, atrapar el poder”.
El proyecto de resolución de convocatoria, liderado por Estados Unidos, fue respaldada con 29 votos a favor, uno en contra, el de Brasil, y la abstención de México. Haití y Venezuela no registraron su voto en el tablero de la sesión.
El texto oficial establece que los acontecimientos recientes en Nicaragua constituyen un problema de carácter urgente y de interés común para los Estados Americanos, y “la democracia representativa, condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, ya no existe en Nicaragua”.
La convocatoria se produce en medio de la preparación de una reforma constitucional por parte de la Asamblea Nacional controlada por Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo. El proyecto excluye a la oposición de los comicios, establece mandatos presidenciales de siete años renovables y busca garantizar la sucesión familiar del poder, según advierte la oposición.
El representante brasileño, Benoni Belli, justificó el voto en contra al considerar que deben agotarse primero las vías diplomáticas dentro del Consejo Permanente y la Secretaría General. Aunque reconoció el deterioro democrático en Nicaragua, advirtió contra posibles sanciones derivadas de esta reunión, señalando que “no queremos que ningún medicamento mate al paciente”.
Por su parte, México se abstuvo porque, a juicio de su delegación, la crisis interna de Nicaragua “no constituye una amenaza a la paz o a la seguridad hemisférica”. El embajador Alejandro Encinas alertó que tratar el tema bajo esta óptica podría exceder las facultades de la OEA e infringir los principios de no intervención y soberanía, recordando además que Nicaragua se retiró del organismo en 2023.
“Para atender la situación de Nicaragua es necesario evitar medidas securitistas y privilegiar soluciones basadas en el diálogo, la diplomacia y la solución pacífica. Teniendo siempre presente que las Américas son potestad exclusiva de sus pueblos en ejercicio pleno de su soberanía”, dijo el diplomático.
La reunión de cancilleres, cuya fecha aún no se ha fijado, busca analizar las acciones apropiadas para contribuir al restablecimiento de la democracia representativa en Nicaragua, con respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, según el secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin.
Dado que el país centroamericano ya no es miembro del organismo, una eventual expulsión no procede, por lo que el debate se centrará en medidas de presión diplomática y económica coordinadas desde el exterior.
La resolución fue celebrada por la oposición nicaragüense en el exilio. El exembajador Arturo McFields calificó la votación como “el golpe más devastador” recibido por el régimen en la historia de la OEA. “Un golpe político, moral y jurídico. Lo mejor está por venir”, dijo en una publicación en X.
Mientras la coalición Unidad Nacional Azul y Blanco exigió que la convocatoria se traduzca en “medidas políticas, económicas y diplomáticas concretas” para forzar una transición.
Ortega, de 80 años, regresó al poder en enero de 2007 y desde entonces se ha mantenido al frente del Gobierno nicaragüense.
En los últimos años, organismos internacionales han documentado un progresivo deterioro de las instituciones democráticas, con restricciones a la libertad de expresión y asociación, persecución de opositores, detenciones arbitrarias, exilios forzados, denuncias de desapariciones y retiro de la nacionalidad nicaragüense.