Bloomberg — En poco más de una década desde que abrió su negocio en Teherán, Nazanine ha soportado las sanciones de EE.UU., sucesivos desplomes de la moneda y dos guerras. Esta es la primera vez que ha tenido que recurrir al crédito para comprar alimentos.
Desde que EE.UU. e Israel comenzaron a bombardear Irán a fines de febrero, la mujer de 56 años se ha visto obligada a despedir empleados y eliminar cualquier gasto no esencial para hacer frente al fuerte aumento de los costos. Vivir sola se lo facilita, pero aun así hay ocasiones en que el dinero no le alcanza.
Ver más: EE.UU. alista medidas económicas “sin precedentes” contra Irán, advierte Bessent
Hay días en que no tengo nada de dinero”, dijo Nazanine, quien pidió que no se revelaran su apellido ni los detalles de su empresa debido a la sensibilidad de hablar con medios extranjeros. “Realmente ayuda poder pagar en cuotas las compras de la semana”.
El conflicto está transformando los hábitos de consumo de los iraníes, cuyo poder adquisitivo se ha evaporado en medio de una inflación cercana al 80% y una moneda que ha perdido casi 30% de su valor este año. Décadas de sanciones, corrupción y mala gestión ya habían asfixiado la economía mucho antes de la guerra, pero los ataques de EE.UU. e Israel han agravado las dificultades, destruido infraestructura clave y causado la muerte de miles de civiles.
Casi seis meses después del inicio de la guerra, el presidente de EE.UU., Donald Trump, apuesta a que intensificar la presión económica sobre la República Islámica tendrá éxito donde la fuerza militar ha fracasado. Ha mantenido durante meses un bloqueo naval sobre los puertos marítimos más activos de Irán, y ambos países siguen estancados en su disputa por el control del estrecho de Ormuz.
En una entrevista con Newsmax el jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que EE.UU. se prepara para anunciar nuevas medidas económicas “como nunca antes se han visto”.
Irán ha logrado desenvolverse durante años en medio del aislamiento económico, pero los economistas advierten que el conflicto podría arrastrarlo a una de las peores crisis económicas en la historia de esta nación de 90 millones de habitantes.
En toda la capital iraní, las vitrinas de los comercios están repletas de anuncios de créditos sin intereses y planes de “compre ahora y pague después”.
Estas modalidades, utilizadas desde hace años para adquirir bienes duraderos como muebles o electrodomésticos, se han extendido rápidamente desde el inicio de la guerra, con los minoristas ofreciéndolos también para productos de primera necesidad, incluidos los alimentos, según medios estatales y casi una docena de personas consultadas por Bloomberg en el país. La mayoría pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias.
Los iraníes vulnerables y pobres ya representan alrededor del 70% de la población, según estimaciones de Hadi Kahalzadeh, investigador no residente del Quincy Institute, con sede en Washington.
“Comprar alimentos y productos de primera necesidad en cuotas es una de las señales más claras de que la inflación ha pasado de ser un problema macroeconómico a formar parte de la estructura de la vida cotidiana”, dijo.
Esto plantea un desafío para Irán mientras resiste las amenazas y exigencias de Trump. Dos meses antes del inicio de los ataques de EE.UU. e Israel, un desplome del rial desencadenó violentas protestas en todo el país que se convirtieron en un importante desafío para los líderes de la República Islámica. Miles de personas murieron en la posterior represión y el poder judicial ha seguido castigando a los manifestantes, con la ejecución de 27 personas vinculadas a los disturbios desde marzo, según el máximo responsable de derechos humanos de las Naciones Unidas.
Manifestaciones provocadas por el fuerte aumento de la inflación y el desplome del rial en Teherán el 8 de enero.
El Fondo Monetario Internacional dijo en abril que esperaba que la economía iraní se contrajera 6,1% este año, el ritmo más rápido desde mediados de la década de 1990, con una inflación récord de 70%, un nivel elevado incluso para un país que registra una de las tasas más altas del mundo. El gobierno iraní estima que las primeras seis semanas de la guerra causaron daños por US$270.000 millones a la economía.
Nazanine, la empresaria de Teherán, dice que los aumentos desorbitados de los precios están ejerciendo una enorme presión sobre las familias, aunque hasta ahora los supermercados siguen bien abastecidos. Durante el mes de Muharram de este año, uno de los períodos más sagrados del calendario musulmán chiita, no observó señales de escasez y vio a personas distribuir grandes cantidades de comida gratuita por toda la ciudad como parte de las tradicionales ofrendas nazry.
Las sanciones y el creciente aislamiento internacional han obligado a Irán a reforzar su economía frente a las amenazas externas y a volcarse hacia Asia, mientras EE.UU. y la UE intentaban prohibir las importaciones de su petróleo y el país quedaba aislado de los bancos internacionales.
“Con el tiempo, las empresas iraníes y el gobierno han encontrado mercados alternativos, intermediarios, mecanismos de pago y rutas de transporte”, dijo Mohammad Reza Farzanegan, profesor de Economía de la Universidad Philipps. “Las exportaciones de petróleo, por ejemplo, se han redirigido cada vez más hacia China”.
Irán ha dicho que sus envíos continúan pese a los esfuerzos de EE.UU. por restringirlos, pero los niveles de exportación representan una fracción de los registrados antes de que Trump regresara al poder.
El auge de los planes de pago y del crédito en una economía que tradicionalmente ha sido una de las más dependientes del efectivo en Medio Oriente es, en sí mismo, una señal de cómo el país se adapta a un nuevo ciclo de dificultades económicas.
Mahmoud, quien dirige una pequeña empresa de venta de equipos de audio y video en Teherán, dijo que las cuotas y el crédito han sido fundamentales para que los minoristas puedan conservar a sus clientes. Él también los utiliza con frecuencia para comprar productos esenciales.
“Los intereses incorporados en los planes de cuotas prácticamente compensan las expectativas de inflación”, dijo Mahmoud, quien pidió no ser identificado por su nombre completo al hablar con medios extranjeros. “Los vendedores se sienten más seguros vendiendo a los precios actuales del mercado, lo que permite mantener el flujo de efectivo”.
Los riesgos para la economía iraní
Irán sigue siendo una de las economías más industrializadas de Medio Oriente, con un producto interno bruto per cápita aproximadamente similar al de Egipto, Marruecos y Túnez.
“La economía iraní puede no parecer atractiva sobre el papel, pero ha logrado proporcionar un nivel mínimo de bienestar social a su población”, dijo Danial Rahmat, analista energético con sede en Teherán.
Es probable que, dada su capacidad para sobrevivir a la guerra hasta ahora, la República Islámica haya llegado a la conclusión de que “puede que no tenga pan ni agua, pero al menos todavía puede cerrar el estrecho de Ormuz”, agregó.
Buques fondeados en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Bandar Abbas, Irán, el 10 de agosto.
La economía ha estado en el centro de un intenso debate político, protagonizado principalmente por sectores de línea dura, sobre si se debería seguir dialogando con EE.UU. cuando, según argumentan esos sectores, todos los intentos de negociar con Trump han terminado con Irán bajo bombardeos.
Destacados clérigos de línea dura, como el ayatolá Ali Arafi, quien asumió como líder supremo interino después de que el ayatolá Ali Khamenei muriera en los ataques de EE.UU. e Israel que dieron inicio a la guerra, han pedido explícitamente a los funcionarios que no reanuden la vía diplomática.
“No continúen las negociaciones”, dijo Arafi el mes pasado, según la agencia de noticias semioficial Tasnim. “Los funcionarios no deberían, con el pretexto de los problemas económicos y el temor a los costos de la guerra y los ataques contra la infraestructura, seguir avanzando por el camino de las negociaciones con los infieles”.
Kahalzadeh considera probable que Irán redirija recursos hacia el esfuerzo militar y, en la práctica, traslade la carga a la población. Los mismos mecanismos que ayudan a eludir la presión externa —como el control estatal, el comercio informal o la reducción de las importaciones— debilitan la economía y el bienestar de los hogares.
“Estas medidas ayudan a evitar un colapso inmediato, pero también nos dejan con una elevada inflación, desempleo y pobreza”, dijo Kahalzadeh, quien comparó el efecto general con una “trampa de resiliencia”.
A comienzos de este siglo, Irán era la mayor economía de Medio Oriente. Ahora está rezagado frente a muchos de sus vecinos, como Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos. El PIB per cápita ha disminuido en términos nominales.
Majid Reza Hariri, empresario y presidente de la Cámara de Comercio Irán-China, advirtió que el bloqueo de EE.UU. es más perjudicial que la guerra. Las rutas terrestres y ferroviarias nunca podrán compensar el comercio marítimo del que depende Irán y que ha venido perdiendo, dijo en una entrevista publicada el lunes en el medio semioficial KhabarOnline.
Ver más: ¿Quién es quién en Irán? Los hombres que concentran el poder durante la guerra con EE.UU. e Israel
Los funcionarios no deben permitir que la economía se acostumbre al bloqueo como lo ha hecho con las sanciones, dijo.
Pese a toda su capacidad de resistencia, Irán corre el riesgo de verse empujado hacia una economía de guerra plena por primera vez desde que Irak lo invadió en 1980.
Un bloqueo naval prolongado probablemente provocaría “una grave escasez de alimentos, combustible, medicamentos, insumos industriales o divisas”, dijo Farzanegan, y agregó que probablemente se ampliarían el racionamiento y los controles de precios.
Lea más en Bloomberg.com