Bloomberg — La Organización Mundial de la Salud se vio obligada a recortar su personal después de que Estados Unidos y Argentina decidieran retirarle la financiación, dijo el lunes el Director General Tedros Adhanom Ghebreyesus, caracterizando 2025 como “uno de nuestros años más difíciles”.
La organización con sede en Ginebra perdió a su principal donante, con cientos de millones de dólares en financiación anual, cuando Estados Unidos completó su retirada el mes pasado. Argentina también anunció su intención de retirarse de la OMS, cuya salida se prevé que se haga efectiva en febrero.
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Los recortes ya están teniendo un grave impacto en los países donde la OMS apoya los sistemas de salud pública, incluyendo los programas de vacunación y la respuesta a brotes, afirmó Tedros. Advirtió que la crisis se avecina mientras el mundo se prepara para una escasez proyectada de 11 millones de profesionales sanitarios para 2030.
La OMS reducirá aproximadamente el 25% de su plantilla para mediados de 2026, según un informe reciente del organismo. La organización contaba con 9.457 empleados a finales de 2024, su mayor número de empleados en 15 años.
Aun así, Tedros adoptó un tono más positivo para el próximo año, al afirmar que la OMS se centraría en la recuperación en lugar de en apretarse el cinturón.
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“2026 no será un año de austeridad, sino de restauración”, afirmó, añadiendo que “la gente de esta organización sigue sirviendo al mundo” a pesar del shock financiero y los profundos recortes de personal.
El consejo ejecutivo de la OMS celebra esta semana su 158.ª sesión, en la que los gobiernos revisarán prioridades que abarcan desde emergencias sanitarias y resistencia a los antimicrobianos hasta presupuestos, gobernanza y salud digital.
Durante seis días, diplomáticos debatirán sobre temas políticamente sensibles y definirán la agenda para decisiones más importantes a finales de este año.
Esas primeras señales se incorporarán a la Asamblea Mundial de la Salud de mayo, donde los países deben decidir cuánto dinero y autoridad otorgar a la OMS mientras responde a las crisis y redefine su papel. El impulso o el estancamiento que genere esta semana determinará si esas conversaciones terminarán en un acuerdo o en una confrontación.
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