Bloomberg Línea — La persistencia de tasas altas en Estados Unidos y un dólar más firme generan presión sobre los países latinoamericanos, limitando el margen para recortes de tasas locales.
En consecuencia, se podría fortalecer la volatilidad cambiaria y afectar el flujo de capitales, mientras la inflación y los precios del petróleo complican la gestión de los bancos centrales de la región.
Tras su reunión del miércoles, la Reserva Federal (Fed) confirmó que las tasas se mantienen en 3,5 %–3,75 %.
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“La decisión de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés sin cambios refuerza un mensaje clave para América Latina: el ciclo de política monetaria en Estados Unidos seguirá siendo restrictivo por más tiempo”, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados de GH Trading.
Esto se da en un contexto en el que los riesgos inflacionarios —particularmente por el componente energético— han vuelto a ganar relevancia.
En las previsiones económicas publicadas junto con su decisión, los responsables de la Fed elevaron sus previsiones de inflación para 2026 del 2,4% al 2,7%.
El presidente Jerome Powell subrayó que, para reanudar la bajada de las tasas, los responsables tendrían que observar avances en la reducción de la inflación, especialmente la de los bienes, que se había visto impulsada por los aranceles.
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“Si no vemos esos avances, no habrá recorte de tasas”, afirmó Powell en declaraciones a la prensa tras la publicación de la decisión de la Fed.
Según Paula Chaves, esto configura un entorno de tasas altas sostenidas, lo que tiende a mantener al dólar fuerte o, al menos, bien soportado.
De hecho, “el índice de fortaleza del dólar, el DXY, se ubica alrededor de 100.02, reflejando esa resiliencia de la divisa estadounidense en el entorno actual”.
El economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun, explicó a Bloomberg Línea que la señal para América Latina "no es simplemente que la Fed se puso más dura, sino que entró en una fase mucho más incómoda”.
“Mantuvo tasas, revisó al alza inflación y crecimiento, y dejó claro que no tiene apuro por recortar. Pero al mismo tiempo, tampoco está leyendo este shock como uno que obligue a endurecer más de inmediato”, anotó Fortun. “Eso importa para la región, porque prolonga el escenario de tasas altas en Estados Unidos sin ofrecer todavía un ancla clara de alivio hacia adelante”.
Canales de transmisión de tasas de la Fed
Para América Latina, este escenario tiene implicaciones directas sobre dos variables críticas: tipo de cambio y tasas de interés locales.
En el frente cambiario, Paula Chaves manifestó a este medio que un dólar estructuralmente fuerte reduce el apetito por activos emergentes.
Y puede generar presiones de depreciación en las monedas de la región, especialmente en aquellas economías con mayor dependencia de financiamiento externo o con déficits más amplios.
Además, el reciente repunte en los precios del petróleo introduce un factor adicional de volatilidad que puede amplificar movimientos en los términos de intercambio entre países exportadores e importadores de energía.
En cuanto a las tasas de interés, dice que, aunque la inflación ha venido descendiendo en buena parte de la región, el margen para recortes no es uniforme.
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En economías como Chile o Perú, donde la inflación ya está cerca de los objetivos, los ciclos de flexibilización están más avanzados.
En contraste, Paula Chaves expone que, en países como Colombia, donde la inflación aún se mantiene en niveles elevados y más persistentes, el banco central ha optado por una postura más cauta, lo que explica pausas o ajustes más graduales.
“Para Latinoamérica, el efecto más importante es que sigue habiendo poco espacio para una relajación monetaria tranquila”, añadió Fortun. “Una Fed que mantiene la cautela, con inflación todavía incómoda y con petróleo y tarifas agregando ruido, tiende a sostener un dólar relativamente firme y condiciones financieras externas más apretadas”.
Eso obligaría a los bancos centrales de la región a seguir manejándose con mucha prudencia, sobre todo en países donde el tipo de cambio sigue siendo una fuente potencial de pass through o donde la dependencia de flujos de portafolio es mayor.
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Un condicionante clave
Jonathan Fortun señaló que la Fed ha dejado entrever que no se enfoca únicamente en la inflación, sino que también se refleja una preocupación más visible por el crecimiento y el empleo, lo que reduce la probabilidad de una reacción aún más restrictiva en el corto plazo.
Desde la Fed también reconocieron una mayor incertidumbre derivada de la guerra en Medio Oriente.
“En otras palabras, no es un mensaje de alivio para la región, pero tampoco uno de pánico”, dijo el economista del IIF.
En su opinión, se trata de un entorno en el que la diferenciación vuelve a cobrar relevancia.
Los países con fundamentos externos más sólidos, inflación mejor anclada y bancos centrales creíbles tienen más margen para navegarlo, mientras que los más frágiles seguirán sintiendo presión sobre el tipo de cambio, las finanzas y el crecimiento.
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