Bloomberg Línea — El Banco Mundial ajustó a la baja las perspectivas de crecimiento para América Latina y el Caribe hasta el 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, en medio de la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente.
En 2027, la región repuntaría hasta el 2,4%, aunque América Latina y el Caribe se mantendría enfrascada en ese ciclo de bajo crecimiento, según la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Según el Banco Mundial, las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria.
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“Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”, según el Banco Mundial.
En enero pasado, la oficina global del Banco Mundial proyectó que el crecimiento de América Latina alcanzaría el 2,3% en 2026 y el 2,6% en 2027.
Y en octubre del año pasado, la oficina del economista jefe en la región para el Banco Mundial estimaba un crecimiento del 2,5% en 2026 y de 2% en 2027.
Las economías que más y menos crecerán en 2026
De acuerdo con las proyecciones de crecimiento del Banco Mundial, los países que liderarán la expansión económica en la región son Guyana, que encabeza la lista con un 16,3%, seguida por Paraguay con un 4,4%; Surinam con 4%; Panamá con 3,9%, y Guatemala con un 3,7% (superando apenas al bloque de Argentina, Costa Rica y República Dominicana que tienen 3,6%).
De cara a 2027, este grupo mantendría una dinámica sólida, con Guyana liderando el crecimiento proyectado con 23,5%, Surinam con 4,5%; Paraguay con 4,2%; Panamá con 4,1%; y Guatemala con 3,8%.
Brasil, la mayor economía del continente, crecería un 1,6% en 2026 y un 1,8% en el 2027.
En el extremo opuesto, los países con el desempeño más débil proyectado para 2026 son Bolivia con una caída del -3,2%; seguido de Jamaica con un -1,0%; Haití con apenas un 0,6%; Trinidad y Tobago con 0,7%; y finalmente México con un 1,3%.
Sin embargo, las perspectivas para 2027 muestran una recuperación generalizada, destacando el rebote de Bolivia, que pasaría a crecer un 4,0%, y Jamaica con un 3,2%.
Trinidad y Tobago también alcanzaría un crecimiento del 3,2%, mientras que Haití y México registrarían expansiones más moderadas de un 1,9% y 1,7%, respectivamente.
Una de las regiones de menor crecimiento
Según el Banco Mundial, con estas proyecciones América Latina y el Caribe queda nuevamente como una de las regiones del mundo con crecimiento más lento, con un PIB per cápita apenas creciendo.
“La falta de mejora convive con revisiones a la baja en las proyecciones de algunos países y refleja una combinación de la demanda que resulta familiar”, según el Banco Mundial.
De un lado, el consumo privado sigue siendo el principal motor, mientras la inversión se mantiene débil por la incertidumbre y condiciones financieras restrictivas.
Entre tanto, la inflación continúa bajando, aunque a un ritmo menor al previsto.
Además, indica que los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos.
Y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo.
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Retomar el rumbo
El Banco Mundial indica que, con las políticas adecuadas, la región puede reorientarse y aprovechar sus recursos naturales, su potencial energético y su impulso reformador para crear empleos de calidad y fomentar un crecimiento más inclusivo y productivo.
“América Latina y el Caribe cuenta con los activos y la capacidad de reforma para lograr mucho más”, dijo en un comunicado Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. “La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”.
El Banco Mundial señaló que la región debe trabajar en restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad.
A pesar de los desafíos, considera que la región cuenta con fortalezas estratégicas sobre las cuales construir.
Entre estas, se refirió al hecho de que cuenta con aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia “y, en varios países, un impulso reformador que va ganando terreno”.
Para el organismo, aprovechar estos activos para impulsar el crecimiento y crear empleos de calidad requerirá construir bases técnicas y empresariales para una competitividad sostenida.
“Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer”, consideró William Maloney, economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
En este sentido, el Banco Mundial recomienda cerrar brechas de habilidades, ampliar el acceso a financiamiento, profundizar la integración comercial y fortalecer la capacidad institucional para mejorar la competitividad y el crecimiento.
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