El dólar gana atractivo mientras los bonos de EE. UU. enfrentan la presión de los altos rendimientos

El fortalecimiento del dólar, impulsado por una economía resiliente y la expectativa de una Fed más restrictiva, contrasta con la presión sobre los bonos del Tesoro ante el aumento de los rendimientos reales.

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Bloomberg — Lo que es positivo para el dólar estadounidense no siempre lo es para los bonos estadounidenses, pero los inversores están encontrando formas de sortear esta situación.

Aunque el dólar se ve respaldado por una economía estadounidense resistente y por las renovadas tensiones en Oriente Medio, esas mismas variables han ejercido presión sobre los bonos del Tesoro de EE. UU.

Los rendimientos de los bonos se han mantenido elevados debido a la preocupación de que el fuerte crecimiento y el aumento de los precios del petróleo aviven una inflación ya persistente y provoquen subidas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal.

Esta perspectiva se refleja con mayor claridad en el fuerte aumento de los denominados rendimientos reales estadounidenses, que excluyen el efecto de la inflación sobre la rentabilidad.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ajustados a la inflación superó la semana pasada el 2,3 %, su nivel más alto en más de un año, a medida que los inversores descuentan una política más restrictiva de la Fed en los próximos meses.

“La razón por la que los rendimientos reales se sitúan donde están hoy es sencilla”, afirmó Brendan Murphy, director de renta fija para Norteamérica en Insight Investment, que gestiona unos 836 000 millones de dólares en activos a nivel mundial. “La Reserva Federal ha adoptado una postura más restrictiva, los datos económicos se han mantenido sólidos y la inflación se ha mantenido elevada”.

Para los inversores, esto plantea un dilema. Si bien el aumento de los rendimientos reales en comparación con los de otros mercados importantes hace que los activos denominados en dólares resulten más atractivos para los inversores globales, invertir en bonos estadounidenses sensibles a la inflación expone a los inversores a posibles pérdidas. Algunos, sin embargo, están encontrando formas de sortear este escollo.

Adam Coons, director de inversiones de Winthrop Capital Management —que gestiona más de 3.9 mil millones de dólares—, afirma que mantiene una posición larga en el dólar, pero se muestra menos optimista respecto a los bonos estadounidenses a más largo plazo, que serán los más afectados en caso de que la economía estadounidense siga superando al resto del mundo y avive la inflación. Financia las posiciones largas en dólares de la empresa vendiendo el euro y el yen, divisas que ofrecen rendimientos totales menos atractivos.

“El dólar disfruta actualmente de lo mejor de ambos mundos. Ofrece un alto rendimiento y un crecimiento económico superior”, afirmó Coons. Apuesta por que los bonos a más largo plazo del Reino Unido y Europa obtendrán mejores resultados que sus homólogos estadounidenses.

Históricamente, el dólar ha seguido de cerca los rendimientos reales estadounidenses. Esa relación se rompió el año pasado, cuando la guerra comercial de la Administración Trump sacudió la confianza en los activos estadounidenses, pero desde entonces ha resurgido, lo que ha vuelto a situar las perspectivas de tipos de la Fed —especialmente en relación con las principales economías comparables— en el centro de la trayectoria del dólar.

El índice Bloomberg Dollar Spot se mantuvo firme la semana pasada, no muy lejos de sus máximos del año, al surgir nuevas dudas en torno a las perspectivas de paz entre EE. UU. e Irán.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, sensibles a la política monetaria, subió 7 puntos básicos hasta el 4,21 %, también cerca de su máximo en lo que va de año.

Durante el fin de semana, EE. UU. e Irán intercambiaron ataques, mientras que Washington y Teherán emitieron declaraciones contradictorias sobre si el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación.

En Brandywine Global Investment Management, el gestor de carteras Jack McIntyre sostiene que la reciente fortaleza del dólar está justificada, ya que los mercados descuentan una postura más agresiva de la Reserva Federal, y mantiene una posición infraponderada en bonos del Tesoro, en gran parte debido a la solidez de la economía estadounidense.

Los operadores especulativos se muestran ahora más optimistas respecto al dólar que en cualquier otro momento desde 2015 y mantienen más de 40 000 millones de dólares en posiciones largas en derivados sobre el dólar, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) correspondientes a la semana que finalizó el 7 de julio.

Esta semana, los operadores analizarán minuciosamente los datos clave sobre los precios al consumo y al por mayor de EE. UU. correspondientes a junio. Serán las últimas cifras de inflación antes de que los responsables de la Reserva Federal, encabezados por el presidente Kevin Warsh, se reúnan a finales de este mes, lo que proporcionará pistas importantes a los inversores a la hora de evaluar las perspectivas de los tipos de interés.

Los inversores también prestarán atención a la primera comparecencia de Warsh ante el Congreso en calidad de presidente de la Reserva Federal, prevista para el martes.

Los operadores de swaps descuentan ahora una subida de casi 40 puntos básicos por parte de la Fed para diciembre, frente a los aproximadamente 15 puntos básicos de principios de junio. Los economistas encuestados por Bloomberg esperan que tanto el IPC general como la cifra subyacente —que excluye los alimentos y la energía— se hayan moderado ligeramente con respecto a mayo en términos interanuales, aunque ambos sigan situándose muy por encima del objetivo del 2 % de la Reserva Federal.

Lo que opinan los estrategas de Bloomberg...

“El excepcionalismo estadounidense explica por qué los rendimientos reales son elevados. Los cambios estructurales en la inversión en inteligencia artificial, el endeudamiento público y una mayor demanda de capital explican por qué se mantendrán elevados incluso si la inflación continúa moderándose”.

—Alyce Andres, estratega macroeconómica de Markets Live.

No todas las entidades de inversión están convencidas de que la Reserva Federal deba subir los tipos antes de que termine el año, en gran parte porque el panorama laboral no es tan sólido como lo era hace tan solo seis meses.

“El crecimiento ha sido sólido, pero creemos que el mercado laboral presenta un panorama más matizado”, afirmó Murphy, de Insight Investment. “La opción más sencilla para los responsables políticos es mantener los tipos sin cambios, y creemos que es probable que los rendimientos reales ya hayan alcanzado sus máximos”.

También existe el riesgo, tal y como lo describe George Goncalves, de MUFG Securities, de que el aumento de los rendimientos reales y la fortaleza del dólar ya estén endureciendo las condiciones financieras —en la práctica, elevando los costes de financiación sin que la Reserva Federal tenga que intervenir—.

No obstante, las principales entidades financieras, entre ellas Bank of America Corp, se mantienen firmes en su previsión de que una Fed con postura restrictiva y unos rendimientos reales persistentemente elevados reforzarán el dólar en los próximos meses.

Un equipo de la entidad, formado entre otros por Michalis Rousakis y Claudio Piron, ha revisado al alza recientemente sus previsiones para el dólar de cara al tercer trimestre. El viernes señalaron que “es probable que el crecimiento resistente mantenga elevados los tipos reales estadounidenses” y recomendaron a los operadores que compren la divisa estadounidense frente a otras con rendimientos más bajos.

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