Bloomberg — Los asesores externos que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha designado para dirigir los cinco nuevos grupos de trabajo del banco central aportan credibilidad a sus esfuerzos por replantear la forma en que la institución comunica y aplica su política, según economistas y analistas que siguen de cerca a la Fed.
También está claro que algunos de los responsables de los grupos de trabajo comparten puntos de vista afines a los de Warsh, especialmente en lo que respecta a la comunicación y al balance de la Fed.
No obstante, los expertos también son de ambos partidos, y cualquier recomendación que surja de los grupos —que, según Warsh, deberían estar listas para finales de año— necesitará la aprobación del Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano compuesto por doce responsables encargado de tomar las decisiones sobre política monetaria.
“Se trata de figuras colosales en el ámbito de la economía, tanto responsables políticos como personas del sector privado y académicos de primer orden”, afirmó Simon Bowmaker, profesor de Economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York.
Balance
Raghuram Rajan, exgobernador del Banco de la Reserva de la India, ayudará a dirigir el grupo encargado de analizar el balance. Ha escrito sobre los retos que plantea la reducción de las compras de bonos a gran escala, algo que la Fed ha tenido dificultades para llevar a cabo sin contratiempos.
“Es alguien que estará dispuesto a impulsar a la Reserva Federal ´hacia un balance más ajustado y, tal vez, un cambio en el sistema operativo´“, afirmó David Beckworth, investigador sénior del Mercatus Center de la Universidad George Mason.
Rajan también pronunció una ponencia en Jackson Hole en 2005, en el último simposio del ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, sobre los crecientes riesgos para la estabilidad financiera. El discurso resultó profético tras el estallido de la crisis financiera unos años más tarde.
Jeremy Stein, profesor de Economía en Harvard y ex gobernador de la Reserva Federal entre 2012 y 2014, afirmó en una conferencia organizada por la Reserva Federal de Atlanta en mayo que existen críticas legítimas sobre el tamaño del balance, pero que se debería hacer más hincapié en los vencimientos de los activos en cartera.
Karen Dynan, profesora de Economía en la Universidad de Harvard e investigadora principal del Instituto Peterson de Economía Internacional. Ocupó el cargo de subsecretaria de Política Económica y economista jefe en el Departamento del Tesoro entre 2014 y 2017, y formó parte del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca entre 2003 y 2004.
Datos
El grupo encargado de las fuentes de datos, cuyo objetivo es mejorar la información en la que se basa la Reserva Federal para evaluar la economía, incluye a dos personas con amplia experiencia en el uso de datos del sector privado. Warsh ha manifestado que le gustaría recurrir en mayor medida a fuentes de datos alternativas, ya que, según él, estas ofrecerán una visión más actualizada de la economía que las estadísticas gubernamentales, que suelen ser retrospectivas.
En ese grupo de trabajo se encuentra Doug McMillon, quien fue consejero delegado de Walmart Inc. desde 2014 hasta principios de este año. Se le atribuye haber transformado la cadena minorista en un gigante del comercio electrónico y aportará una perspectiva empresarial que Warsh ha defendido en el pasado.
“Casi todos los directores generales de empresas privadas que dirigen sus negocios lo hacen con información en tiempo real que no está sujeta a grandes revisiones y que les indica lo que acaba de suceder en ese mismo instante”, afirmó Warsh el mes pasado en una rueda de prensa.
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Tanto Raj Chetty, economista de Harvard, como Kevin Murphy, de la Universidad de Chicago, han estudiado cómo la desigualdad afecta al crecimiento económico. Chetty ha utilizado grandes conjuntos de datos, tanto públicos como privados, en su análisis económico. En uno de sus estudios más conocidos, Chetty y sus colaboradores utilizaron los registros del impuesto federal sobre la renta para medir la movilidad económica intergeneracional.
Comunicaciones
La inclusión de Mervyn King en el grupo de trabajo sobre comunicaciones respalda la iniciativa de Warsh de reducir las orientaciones prospectivas y simplificar los mensajes de la Fed. King, gobernador del Banco de Inglaterra desde 2003 hasta 2013, era conocido por abogar por una forma más abierta de comunicación por parte del banco central —abandonando el antiguo “misterio y misticismo” en favor de la transparencia, tal y como él mismo lo denominó en el año 2000—.
Sin embargo, también ha señalado que esa transparencia debe tener límites, según Bowmaker, quien habló con King para un libro que está escribiendo sobre la Reserva Federal. King también ha sido muy crítico con las orientaciones prospectivas.
“Precisamente porque el futuro es radicalmente incierto, no es prudente que un banco central especule sobre sus propias decisiones futuras”, escribió King en un ensayo de 2021 para Bloomberg Opinion.
Arminio Fraga, economista y exgobernador del Banco Central de Brasil, ha defendido a menudo la transparencia en las políticas monetarias y fiscales. Encabezó la transición de Brasil hacia un régimen de objetivos de inflación.
Peter Fisher, miembro distinguido del Centro Golub de Finanzas y Política del MIT, trabajó durante 15 años en la Reserva Federal de Nueva York y también es exdirector general sénior de Blackrock Inc.
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Fisher fue coautor de publicaciones de la Hoover Institution en las que abogaba por incorporar las preocupaciones sobre la estabilidad financiera al mandato de la Reserva Federal y por comunicar una estrategia de salida clara para el programa de compras de activos del banco central.
Productividad y empleo
Warsh sorprendió a los observadores de la Fed al incluir en su grupo de trabajo a dos ejecutivos del sector tecnológico, junto con un académico, lo que abre la posibilidad de un enfoque innovador sobre cómo los responsables políticos analizan el impacto de la inteligencia artificial en la productividad. El presidente de la Fed ha promocionado la IA como un impulso para la productividad, una opinión que podría compartir el nuevo grupo de trabajo.
Marc Andreessen, el multimillonario inversor de capital riesgo y antiguo partidario demócrata que cambió su lealtad a Donald Trump, lleva mucho tiempo rebatiendo las opiniones de que la IA provocará pérdidas masivas de empleo. En una publicación en Substack en 2023, Andreessen argumentó que aquellos sectores de la economía expuestos al cambio tecnológico registran una inflación más lenta.
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Asha Sharma, nombrada este año directora ejecutiva de videojuegos y Xbox de Microsoft, se ha comprometido a no “inundar nuestro ecosistema con basura de IA sin alma”, y añadió que “los videojuegos son y siempre serán arte, creados por seres humanos”, según afirmó en un mensaje dirigido a los jugadores.
El tercer líder del grupo de productividad, el economista de la Universidad de Stanford Charles Jones —que actualmente se encuentra de excedencia en Anthropic—, publicó en enero un artículo en el que describía la IA como la tecnología más importante jamás desarrollada, con un impacto que probablemente será diez veces mayor que el de Internet.
Marcos de inflación
Greg Mankiw, profesor de Economía en la Universidad de Harvard, ocupó el cargo de presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca bajo el mandato de George W. Bush. En un ensayo de 2024 sobre la inflación, Mankiw escribió acerca de los límites del uso de la curva de Phillips —un concepto ampliamente citado sobre la relación entre el empleo y la inflación— a la hora de diseñar la política monetaria.
Thomas Sargent, profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, ganó el Premio Nobel en 2011 junto con Christopher Sims por su trabajo sobre la relación de causa y efecto en la macroeconomía. Ha analizado cómo las variaciones de los tipos de interés de la Reserva Federal influyen en las expectativas de inflación.
William White es un antiguo asesor económico del Banco de Pagos Internacionales. Este año escribió que las perturbaciones positivas de la oferta en la década de los noventa contribuyeron a aumentar el crecimiento y a reducir las presiones inflacionistas. Sin embargo, constató que los bancos centrales no subieron los tipos lo suficiente como para evitar el “auge de la inversión impulsado por la deuda y el auge bursátil” que se produjo a continuación.
--Con la colaboración de María Eloisa Capurro y Catarina Saraiva.
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