Los países de Latam donde El Niño amenaza más a las viviendas vulnerables, según Hábitat para la Humanidad

La ubicación y las condiciones de las viviendas, junto con el acceso a servicios básicos y la posibilidad de hacer mejoras, determinan la exposición de millones de familias a sequías, incendios e inundaciones y su capacidad de recuperarse.

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Bloomberg Línea — El fenómeno de El Niño expone la vulnerabilidad habitacional de América Latina ante posibles impactos por sequías, incendios e inundaciones que amenazan a millones de familias, especialmente aquellas en asentamientos informales, informó la ONG Hábitat para la Humanidad.

La ONG advirtió que unas 120 millones de personas viven en asentamientos informales en América Latina y el Caribe, muchas de ellas en viviendas expuestas a inundaciones, lluvias torrenciales, olas de calor y deslizamientos.

Sin embargo, señaló que una misma inundación, sequía u ola de calor puede tener consecuencias diferentes dependiendo de las condiciones del hogar.

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“Los mayores niveles de vulnerabilidad se concentran donde los efectos de El Niño coinciden con condiciones habitacionales y territoriales que aumentan la exposición de las familias”, dijo a Bloomberg Línea Ernesto Castro García, vicepresidente de Área para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional.

En Centroamérica, por ejemplo, Guatemala, Honduras y El Salvador enfrentan un escenario de mayor riesgo de sequía y estrés hídrico, mientras que en Colombia, Ecuador y Perú confluyen riesgos como el calor extremo, el déficit hídrico, las lluvias intensas y las inundaciones.

Hábitat para la Humanidad detalló que la ubicación, las condiciones físicas de una vivienda, el acceso a servicios básicos y la posibilidad de realizar mejoras pueden determinar qué tan expuesta está una familia y su capacidad de recuperación.

La vulnerabilidad habitacional ocurre además en un contexto en el que la vivienda todavía tiene una presencia limitada dentro de las estrategias de adaptación climática, de acuerdo con la ONG.

Un análisis de Hábitat para la Humanidad de 188 planes nacionales de acción climática encontró que solo 11 países en la región reconocen expresamente los asentamientos informales como una prioridad, mientras que apenas 7% de los fondos climáticos se destina a vivienda incremental o al mejoramiento de barrios informales.

“El Niño no afecta de la misma manera a todas las familias, pero en todos los casos la vivienda cumple un papel fundamental”, dijo Castro García.

“Una vivienda preparada puede reducir la exposición de las personas y facilitar su recuperación, mientras que una vivienda vulnerable puede aumentar las consecuencias de un evento climático”, anotó.

Panorama de los asentamientos informales

En América Latina y el Caribe, países como Haití, Bolivia, Venezuela y República Dominicana presentan algunas de las mayores proporciones de población urbana viviendo en estas condiciones, mientras que Brasil y México concentran los mayores volúmenes absolutos de personas afectadas.

En Centroamérica, países como Honduras y Guatemala también registran una incidencia significativa en el contexto urbano, explica Hábitat para la Humanidad.

Brasil concentra alrededor de 29,3 millones de personas viviendo en estas condiciones, seguido por México con aproximadamente 17,8 millones y Perú con cerca de 11,4 millones.

En el resto de la región, países como Venezuela (3 millones), Haití (4 millones), Bolivia (2,7 millones) y República Dominicana (1,4 millones) también presentan una carga significativa de población afectada, según estimaciones basadas en cifras del Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), citadas por Hábitat para la Humanidad.

“El Niño funciona como una prueba de estrés para las viviendas de América Latina”, indicó Ernesto Castro García. “No crea por sí solo la vulnerabilidad, pero sí puede hacer visibles y amplificar problemas que ya existen: viviendas ubicadas en zonas expuestas, construcciones deficientes, drenajes insuficientes, falta de acceso seguro al agua o barreras para hacer mejoras”.

En una región donde el déficit habitacional es sobre todo cualitativo, el desafío no es solo construir más, sino mejorar lo que ya existe para que las familias puedan enfrentar mejor inundaciones, sequías y olas de calor.

El Niño con intensidad fuerte

El Niño continúa fortaleciéndose y se prevé que alcance una intensidad muy fuerte durante los próximos meses, con efectos que podrían extenderse hasta comienzos de 2027, ha confirmado la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“El episodio de El Niño se ha consolidado y en los próximos meses se intensificará hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte. Ello entrañará importantes cambios en los patrones de temperatura y precipitación, con los consiguientes riesgos en cuanto a inundaciones, sequías y calor extremo”, indicó la OMM en un comunicado.

Hábitat para la Humanidad reseña que mientras Centroamérica y el Caribe enfrentan mayor riesgo de sequía y estrés hídrico, algunas zonas de Sudamérica se preparan para lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos.

Explica que El Niño puede afectar la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia, la salud pública y las infraestructuras críticas.

La ONG advierte sobre consecuencias especialmente importantes para las poblaciones que ya enfrentan pobreza, migración, desplazamiento o acceso limitado a servicios esenciales.

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Mitigar la vulnerabilidad ante El Niño

De acuerdo con el análisis de Hábitat para la Humanidad, los impactos asociados a El Niño pueden presentarse de formas diferentes en lo que respecta a la vivienda.

“Prepararse frente a El Niño no significa esperar a que ocurra una inundación, una sequía o un incendio para actuar. También significa identificar desde ahora las viviendas y comunidades más expuestas y fortalecer su capacidad para enfrentar los impactos que puedan presentarse”, señaló Castro García.

Por ejemplo, dice que, en zonas expuestas a lluvias intensas, las inundaciones, filtraciones, daños en cubiertas, deterioro de materiales y deslizamientos pueden comprometer la seguridad de las viviendas.

Ya en territorios afectados por sequías y calor extremo, la falta de agua, las temperaturas elevadas y los incendios pueden afectar las condiciones de habitabilidad y los medios de vida de las familias.

En ese sentido, dijo que la prevención empieza antes del desastre.

Sugiere mantener en buen estado los techos y drenajes, identificar riesgos, reforzar estructuras vulnerables y garantizar agua segura para reducir la vulnerabilidad.

También recomienda la incorporación de criterios de adaptación climática en las nuevas construcciones y en el mejoramiento de viviendas existentes.

En general, se sugiere fortalecer la preparación y usar los pronósticos climáticos y sistemas de alerta temprana para actuar antes de que lleguen los impactos de El Niño.

Hábitat para la Humanidad plantea que esa preparación también debe considerar las condiciones de las viviendas y los territorios.

Esto incluye no solo reforzar las viviendas existentes, sino también impulsar soluciones adaptadas al clima local y ampliar el acceso a asistencia técnica y financiamiento.

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