Bloomberg Línea — América Latina busca acercar una nueva cartera de proyectos de transporte al capital privado, pero el desafío no termina en conseguir inversionistas. El Banco Interamericano de Desarrollo apunta también a reducir obstáculos en permisos, licitaciones y contratación que pueden retrasar la inversión.
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Más de 110 proyectos por encima de US$65.000 millones son presentados por 17 países ante inversionistas y compañías durante un road show que se realiza en Miami. La cartera reúne iniciativas que los gobiernos consideran entre las más avanzadas y que podrían salir a licitación durante los próximos 18 meses.
El esfuerzo ocurre frente a necesidades de inversión que superan los recursos públicos disponibles. América Latina y el Caribe requiere destinar cerca del 3,5% de su PIB cada año hasta 2030 para cerrar su brecha de infraestructura, equivalente a más de US$1,6 billones. Solo transporte concentra más de US$630.000 millones.
“Aumentar la inversión no es el único objetivo. Hay que invertir mejor”, dijo el presidente del BID, Ilan Goldfajn, durante una rueda de prensa en Miami en el marco del LAC Transport Forum.
Las trabas que encuentra el capital privado
El BID reunió a representantes de gobiernos en Miami para discutir los temas sobre infraestructura y transporte. El encuentro antecede al road show en el que ministros y viceministros expondrán los proyectos directamente ante compañías e inversionistas interesados en participar en su desarrollo.
Los 17 países que llevarán proyectos son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Surinam.
La mayoría de las iniciativas busca incorporar financiamiento privado, según explicaron representantes del BID. La cartera incluye proyectos de carreteras, puertos y aeropuertos, además de sistemas de transporte urbano, metros y trenes suburbanos de pasajeros.
Goldfajn sostuvo que una de las principales preocupaciones de las empresas aparece antes de comprometer el capital. “Ellos, en general, cuando hablan se fijan en las reglas del sector público, preguntan sobre si hay facilidad para invertir”, afirmó.
Esos obstáculos no se concentran únicamente en el financiamiento. Goldfajn dijo que las empresas plantean dificultades para obtener permisos y cuestionamientos sobre algunos procesos de contratación.
“A veces les lleva mucho tiempo conseguir los permisos, la licitación les lleva mucho tiempo, a veces no está muy clara la licitación”, afirmó.
Los desafíos incluyen el tiempo necesario para obtener permisos, la duración y claridad de las licitaciones, las condiciones de competencia y posibles conflictos de interés entre participantes. “Es un poco las reglas del juego, la transparencia”, dijo Goldfajn.
El BID busca abordar parte de esos obstáculos mediante Procure+, su iniciativa para reformar los procesos de contratación. Goldfajn dijo que los gobiernos apoyarán esos cambios “por lo menos en los proyectos que nosotros estamos involucrados”.
El Banco estima que cada licitante adicional puede reducir los precios entre 2% y 8% en promedio. Incorporar criterios de calidad junto con el precio en las adjudicaciones puede reducir entre 5% y 20% el costo total de los activos de infraestructura durante su vida útil, según datos del BID.
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“Estimamos que podemos aumentar hasta en 35% los resultados de la inversión, el impacto de la inversión en la gente, sin aumentar el costo”, dijo Goldfajn durante la rueda de prensa.
El financiamiento es otra parte del problema. BID Invest puede aportar recursos de largo plazo para proyectos que requieren horizontes superiores a los disponibles en otras fuentes y, en determinados casos, ofrecer financiamiento en moneda local.
Proyectos que podrían licitarse en 18 meses
La selección presentada en Miami busca concentrarse en iniciativas con mayor grado de avance. “Cada país está trayendo los proyectos más avanzados que tienen, que creen que están listos para licitar muy pronto en los próximos 18 meses”, explicó Tomás Serebrisky, gerente del sector de infraestructura y energía del BID.
Los proyectos parten, en varios casos, de planes maestros de infraestructura y planes sectoriales de transporte, agua y energía elaborados con apoyo del Banco. De esa planificación surgió una priorización de iniciativas que los gobiernos presentarán a los inversionistas.
El BID no estableció un número máximo de proyectos que podría acompañar después del road show. El avance dependerá de que las iniciativas cumplan sus criterios, alcancen la calidad requerida y encuentren el financiamiento y los inversionistas necesarios.
“La restricción no es escoger uno versus el otro. Es la calidad de los proyectos. Si todos llegan bien, vamos a hacer todos”, explicó Goldfajn.
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El esfuerzo también incluye infraestructura que cruza fronteras. Goldfajn mencionó Conexión Sur, una iniciativa del Banco destinada a reunir países del Cono Sur alrededor de proyectos regionales, entre ellos corredores que conectan los océanos Atlántico y Pacífico.
La integración no se limita a construir infraestructura. El BID trabaja en corredores fronterizos para reducir los tiempos de paso y acercar las reglas entre países. Goldfajn citó el trabajo realizado entre Costa Rica y Panamá, donde indicó que el tiempo requerido se redujo aproximadamente a la mitad.
España y Japón aportan recursos a Transport Delivers
El BID complementará la presentación de proyectos con Transport Delivers, una plataforma orientada a mejorar su preparación, incorporar prácticas de contratación y facilitar la conexión con potenciales financiadores.
España y Japón aportarán inicialmente US$2,5 millones en recursos no reembolsables a Transport Delivers. El BID espera captar otros US$10 millones de donantes durante los próximos cinco años. La iniciativa busca mejorar las condiciones para inversiones en transporte por cerca de US$20.000 millones.
Transport Delivers forma parte de BID for the Americas 2.0, la estrategia con la que el organismo busca conectar empresas e inversionistas con oportunidades en la región. En esta etapa, el programa concentra sus esfuerzos en infraestructura y transporte.
El Banco también dispone de instrumentos para respaldar reformas más allá de proyectos individuales. Goldfajn mencionó también los préstamos de política, un instrumento mediante el cual el BID puede prestar a un país con la condición de que realice una reforma.
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La cartera que llegará ante los inversionistas permitirá observar cuánto de los más de US$65.000 millones avanza hacia procesos de licitación en los próximos 18 meses. El acceso al capital dependerá también de permisos, condiciones de contratación, competencia y calidad de los proyectos que cada país lleve al mercado.