Por qué Argentina debe aprovechar la ventana y colocar deuda en 2026, según Marcos Buscaglia

Entrevista: El economista advierte que colocar bonos de ley extranjera podría ser mucho más difícil en un año electoral como el 2027 y hay un muro de vencimientos en moneda dura por enfrentar desde ese año.

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Buenos Aires — Argentina debería salir al mercado internacional de deuda en 2026 y aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece el riesgo país actual, afirmó Marcos Buscaglia, titular de la consultora Alberdi Partners y ex jefe de research para Latinoamérica del Bank of America Merrill Lynch.

“Hay que hacer forraje cuando sale el sol”, sostuvo el economista en una entrevista con Bloomberg Línea, recordando y traduciendo un dicho estadounidense que le compartió un inversor sobre aprovechar las oportunidades cuando se presentan.

Buscaglia resaltó que el gobierno argentino enfrenta “una montaña de vencimientos” en 2027, año en el que además habrá elecciones presidenciales. “No le agreguemos una complejidad más que es estar pensando si hay plata para pagar la deuda”, remarcó el economista, quien consideró que el gobierno debe sortear ese desafío “en los próximos meses”.

El riesgo país de Argentina, que rozaba los 2.000 puntos básicos al asumir Javier Milei en diciembre de 2023, ha mostrado una marcada tendencia a la baja hasta situarse actualmente cerca de las 500 unidades. Esa mejora ha reavivado las expectativas sobre el regreso del país a los mercados internacionales de crédito, una instancia en la que Argentina no participa con colocaciones voluntarias desde 2018.

Ese contexto de mayor optimismo coincide con la actividad reciente de otros emisores latinoamericanos: Ecuador recientemente colocó US$1.000 millones en bonos soberanos al 8,5% anual, logrando validar una tasa menor a la que consiguió en enero. Por su parte, Bolivia concretó su retorno a las plazas globales captando otros US$1.000 millones a un plazo de cinco años y con un cupón del 9,45% anual.

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El economista argentino afirmó que los préstamos que el gobierno negocia de bancos privados, garnatizados por el Banco Mundial y el BID “te alcanzan para cubrir un poquitito el vencimiento de ahora”, pero resultan insuficientes para los compromisos del próximo año.

Buscaglia se mostró criticó así de la postura del gobierno de evitar salir al mercado por considerar que las tasas son demasiado altas. “Me parece que es como una amenaza vacía”, consideró, y señaló que el mercado sabe que Argentina tiene vencimientos significativos el año próximo. “Entonces no es cierto que no lo necesite. El gobierno necesita salir del mercado”, agregó.

Argentina “ya ganó” con la guerra

La recomendación de Buscaglia llega en un momento en que los spreads argentinos se han comprimido desde el repunte por encima de los 600 puntos durante el inicio del conflicto en Medio Oriente.

Para el ex Bank of America Merrill Lynch, la guerra ha abierto oportunidades que para Argentina en el sector energético, particularmente en gas natural licuado. “Aunque la guerra termine mañana, la Argentina ya ganó de esta guerra”, afirmó el economista.

Señaló en esa línea que Catar perdió el 17% de su capacidad de producción de GNL, que representa el 20% del mercado mundial. “Si vos sos Europa y ves lo que pasó con Rusia, lo que pasó ahora con Catar, corrés a Argentina a firmar contratos”, sostuvo Buscaglia, quien remarcó que el primer barco de GNL argentino zarpará en 2027, y ya tiene el 80% de su capacidad comprometida por compras de Alemania.

Buscaglia también mencionó inversiones en el pipeline por más de US$20.000 millones para proyectos de gasoductos hasta la costa, tanto en Bahía Blanca como en Río Negro. “El crecimiento de las exportaciones va a tener los contratos firmados para mucha exportación de gas en los próximos años”, proyectó.

La estrategia sugerida para la deuda

El economista sugirió que Argentina empiece construyendo una curva de rendimientos con bonos a dos y cinco años, en lugar de fijar tasas a 10 años. Es algo que el mercado daría “bienvenida” como una “compra de seguros”, sumó.

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“Si Argentina sale con una alternativa a precios de mercado actuales va a estar bien sobre suscripto”, sostuvo, al anticipar que los spreads “van a bajar” tras una eventual emisión exitosa.

El especialista equiparó la salida al mercado internacional con la acumulación de reservas, considerando ambas acciones como una forma de robustecer la posición del país. “En un mundo que está muy incierto, en una Argentina que está muy incierto, tener más seguros es bueno para la economía”, argumentó.

Calificadoras: dos de tres necesarias

En cuanto a las perspectivas de los upgrades crediticios, Buscaglia señaló que el reciente aumento de calificación por parte de Fitch a B- “es relevante” pero insuficiente. “Necesitas dos de las tres calificadoras que te saquen del triple C para que estos fondos puedan invertir”, explicó, en referencia a los mandatos de inversión que muchos fondos institucionales deben cumplir.

En ese sentido, consideró “relativamente probable” que Moody’s realice un upgrade, aunque no descartó que pueda ocurrir en julio durante la próxima revisión. “Si lo pensamos por las métricas, por varias métricas, la Argentina, como la fiscal, por ejemplo, tiene una posición fiscal en este momento única en el mundo”, argumentó Buscaglia.

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En el caso de S&P Global Ratings, el economista sostuvo que ve una mejora de calificación “más difícil”, ya que las revisiones de esa calificadora generalmente ocurren más a fin de año, período en el que Argentina estará “más cerca del periodo electoral”.

El desafío de las reservas netas

Buscaglia identificó el bajo nivel de reservas netas como una de las principales debilidades de Argentina. “Las reservas netas hoy de Argentina son US$4.000 y algo de millones de dólares, eso es muy bajo”, sostuvo el economista, quien precisó que el país está “debajo del 1% del PBI de reservas netas”.

En la métrica del FMI que mide si las reservas de los países son adecuadas (ARA Metric), Argentina está “bien por debajo del 100%”, donde 100% representa el nivel óptimo, sumó.

“En las del FMI [las netas] son negativas”, aclaró en referencia a cómo el FMI no cuenta el préstamo que hizo a Argentina y que el gobierno usó para capitalizar el Banco Central.

Sin embargo, Buscaglia expresó optimismo de largo plazo sobre la capacidad de Argentina de reconstruir reservas, condicionado a que no haya una “reversión de política”.

“Va a haber un proceso de mucho ingreso de dólares para inversión, las exportaciones van a crecer”, proyectó el economista.

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Tipo de cambio para la transición

Sobre el tipo de cambio, Buscaglia discrepó con la preferencia del gobierno por mantener el peso fuerte para anclar expectativas inflacionarias.

“Esta transición, hasta llegar ahí estaría mejor hacerlo con un tipo de cambio un poco más débil”, consideró el economista, quien aclaró que no propone una devaluación sino “un movimiento del tipo de cambio”.

Buscaglia sugirió llevar el tipo de cambio a ARS$1.600-1.700, argumentando que eso daría un impulso a sectores como la construcción sin “mucho impacto en la inflación”. “Si la inflación subió estos meses con el tipo de cambio apreciándose, ¿qué me dicen?”, cuestionó el especialista.

El economista anticipó un “gran test” para el gobierno en el segundo semestre, cuando el flujo de dólares de la cosecha empiece a caer.

“La pregunta es si van a dejar que suba la tasa o van a dejar que se deprecie el tipo de cambio o una combinación de los dos”, planteó, al proyectar que “es probable que veamos algo de depreciación del tipo de cambio” dentro de la banda cambiaria.