Buenos Aires — Peleas entre accionistas, la quiebra de una sociedad en Argentina y un juicio en Nueva York fueron algunos de los motivos que llevaron a las acciones de Bioceres Crop Solutions Corp. al borde del abismo. La biotecnológica argentina, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker BIOX, enfrenta ahora el riesgo concreto de ser eyectada de Wall Street si no logra recuperar el umbral de US$1 por acción antes de septiembre.
La compañía —conocida por desarrollar el trigo y la soja transgénicos tolerantes a la sequía con tecnología HB4— tiene plazo hasta el 14 de septiembre de 2026 para volver a cumplir con las reglas del mercado estadounidense.
Tiene hasta ese plazo “para volver a cumplir con [los requisitos del] Nasdaq tras haber cotizado debajo de US$1 por 30 ruedas seguidas”, dijo a Bloomberg Línea Matías Cattaruzzi, analista senior de equity en Adcap Grupo Financiero. La empresa deberá cerrar en US$1 o más durante al menos 10 ruedas consecutivas, algo que no sucede desde hace seis meses.
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El juicio en Nueva York por los activos de ProFarm
Uno de los frentes abiertos más graves para Bioceres se abrió en los juzgados de Estados Unidos. En 2022, Bioceres había comprado ProFarm —antes conocida como Marrone Bio Innovations—, una firma estadounidense de productos biológicos para agricultura, y para financiar parte de la operación emitió deuda por unos US$55 millones en notas convertibles garantizadas con la mayoría de los activos de ProFarm en ese país.
Esa garantía terminó convirtiéndose en el detonante de la disputa que hoy amenaza el balance de la compañía. En noviembre de 2025, los principales tenedores de esa deuda —Jasper Lake Ventures One LLC, Redwood Enhanced Income Corp., Liminality Partners LP y Solel-Bioceres SPV, L.P.— iniciaron un juicio contra Bioceres ante un juzgado de Nueva York.
Alegaron que la empresa había incumplido las condiciones del préstamo y pidieron ejecutar la garantía para quedarse con los activos de ProFarm. Según los documentos presentados ante la SEC, se rechazó en diciembre de 2025 el pedido de Bioceres para frenar el proceso judicial.
El desenlace fue costoso. El 20 de enero de 2026 se realizó una subasta de los activos de ProFarm, que fueron adjudicados a un grupo vinculado a los propios acreedores por apenas US$15 millones, frente a un valor en libros cercano a los US$194 millones.
Bioceres registró así una pérdida de US$179 millones y reclasificó a ProFarm como operaciones discontinuadas, argumentando que el proceso no fue justo. La compañía ha presentado contrademandas y negocia un acuerdo de transición con los acreedores, aunque el conflicto no está formalmente cerrado según sus últimos reportes a la SEC, de mayo de 2026.
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Demandantes que también son accionistas
La estructura de propiedad de BIOX revela una superposición llamativa entre quienes le reclaman a la empresa y quienes son sus dueños. Sobre un total de 63,5 millones de acciones en circulación, Jasper Lake Ventures One LLC figura como el mayor accionista individual, con 8,71 millones de papeles equivalentes al 13,72% del capital.
Esa misma firma encabeza el grupo de acreedores que llevó a Bioceres a juicio en Nueva York.
Detrás aparecen Bioceres Group Plc, con el 9,87%, y Ospraie Management LLC, con el 9,82%, según datos de la Terminal de Bloomberg. Más abajo se ubican Solel Partners LP, con el 7,21%, y Agriculture Investment Co Ltd, con el 6,93%, esta última con una reducción reciente de 673.262 acciones en su posición.
El listado muestra una base accionaria fragmentada y en movimiento, en la que los grandes accionistas conviven con un conflicto judicial abierto contra la misma empresa.
La quiebra de Bioceres S.A. en Argentina
La sociedad argentina Bioceres SA —que BIOX identificó en su momento ante la SEC como uno de sus principales accionistas— fue declarada en quiebra en marzo de 2026 por la Justicia de Rosario.
Según reportó el diario La Nación, el pedido de quiebra lo había iniciado Moolec, la firma dueña de Bioceres S.A. controlada por el empresario uruguayo Juan Sartori. En ese proceso fue desplazado del directorio Federico Trucco, actual CEO de BIOX. El colapso financiero arrancó a mediados de 2025, cuando Bioceres SA empezó a incumplir pagarés bursátiles.
Detrás de la quiebra hay acusaciones cruzadas, también reconstruidas por La Nación. Moolec atribuye el derrumbe a la gestión de Trucco —al que responsabiliza por pérdidas de entre US$170 y US$180 millones en el ejercicio cerrado en junio de 2025—, mientras que el entorno de Trucco sostiene que Sartori buscaba llevar a la empresa a la quiebra para “depredarla”.
La Nación informó además que Bioceres Crop Solutions presentó en mayo una denuncia penal en Santa Fe por una presunta estafa de US$12 millones: la firma acusa que 5,3 millones de sus acciones fueron transferidas a una sociedad del ecosistema de Moolec mediante una carta de indemnidad con la firma supuestamente falsificada de Trucco, su CEO.
La principal apuntada en esa presentación judicial es Gloria Montarón Estrada, exejecutiva ligada a Moolec, cuya defensa dijo al medio porteño que ni siquiera fue notificada formalmente de la acusación.
Por qué los analistas anticipan un reverse split
Para los analistas locales, el riesgo de que Bioceres sea eyectada del Nasdaq es real y probable.
Ignacio Sniechowski, jefe de research en Grupo IEB, fue directo sobre el umbral. “Si cotizan por debajo de US$1 por acción para mediados de septiembre puede ser eyectada del Nasdaq”, sostuvo, y atribuyó la parálisis de la compañía a la disputa interna: “Es imposible que una compañía genere valor cuando los accionistas mayoritarios están en una guerra”.
El experto anticipó que la empresa podría recurrir a una herramienta cosmética para sostener el listado. “En cualquier momento deberían sacar un reverse split”, afirmó, en referencia a la operación inversa a un split, donde —ejemplificó— cinco o diez acciones pasan a ser una. Sniechowski consideró que se trata “de una muy mala señal siempre”, porque sirve para “disimular” una caída y evitar quedar afuera del mercado.
Cattaruzzi coincidió en que esa es la vía más factible, pero advirtió que los fundamentos no acompañan. El analista de Adcap detalló que en su último trimestre BIOX reportó ventas por US$39,4 millones, un EBITDA ajustado negativo de US$0,6 millones, una pérdida neta de US$10 millones, una deuda financiera total de US$228,8 millones y una caja de apenas US$14,4 millones.
“Después de un eventual reverse split, puede caer por debajo de US$1 de nuevo, sobre todo si empeoran los financials”, alertó, en un contexto de liquidez que calificó como “claramente delicada”.