Buenos Aires — El empleo formal privado en la Argentina está paralizado y probablemente no brinde señales de un repunte antes del 2028, según argumentó en una entrevista con Bloomberg Línea el director de FIEL, Juan Luis Bour.
Para el economista jefe de la consultora de corte liberal, el crecimiento de la economía argentina se está concentrando en sectores capital intensivos que generan poco empleo, y el punto de inflexión solo llegará cuando los sectores que demandan mano de obra —servicios, comercio, construcción e industria— ganen productividad y competitividad o logren reconvertirse.
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“El empleo formal está paralizado, y los costos han llevado a que toda creación de empleo sea básicamente de carácter informal o bien por mecanismos semiformales, como sería el monotributo”, comentó Bour.
La informalidad laboral aumentó desde la llegada de Javier Milei y alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026, frente al 41,4% del último trimestre de 2023, según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
En paralelo, el empleo asalariado registrado cayó por 354.128 puestos desde noviembre de 2023, con el sector privado como principal afectado, según datos de la Secretaría de Trabajo basados en el SIPA.
Los monotributistas, o trabajadores independientes, en tanto, aumentaron 169.026 entre noviembre de 2023 y junio de 2026, un 8,3%.
Argentina lleva más de una década y media sin lograr un crecimiento sostenido del empleo asalariado privado. Y ese retroceso tiene un costo que excede al mercado laboral. Cada puesto en blanco genera aportes y contribuciones que financian al sistema previsional y suma a la recaudación tributaria, mientras que un monotributista tributa un monto fijo mucho menor y un trabajador informal directamente no realiza ese aporte.
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¿Por qué crece la informalidad laboral en Argentina?
Para Bour, el fenómeno tiene raíces largas. “Se trata de una tendencia que viene desde hace por lo menos 15 años. Desde 2010 en adelante, el empleo formal privado se detuvo”, explicó. Desde entonces, casi toda la creación de puestos adoptó modalidades precarias.
En lo que va de la era Milei, el economista atribuyó la continuidad del fenómeno a un rebote económico que se concentró en sectores capital intensivos como la minería, petróleo y, de forma derivada, el agro. Quedaron rezagados, en cambio, los que demandan mano de obra, como servicios, comercio, construcción e industria. Para generar empleo, esos sectores necesitan ganar productividad y competitividad, señaló.
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El factor cambiario y la desocupación
La política cambiaria aparece, en su lectura, como un obstáculo central para alcanzar un punto de inflexión. “La política del gobierno mantiene un tipo de cambio apreciado y eso afecta particularmente a la construcción y a los sectores que requieren tiempo para reconvertirse”, afirmó.
En esa línea, consideró que se precisan mayores cambios regulatorios a favor de la contratación, mientras que una desinflación algo más gradual daría tiempo a la reconversión de empresas que hoy operan en sectores rezagados.
Cabe destacar que la desocupación total también subió en la Argentina desde el 2023. Según el Indec, alcanzó 7,8% en el primer trimestre de 2026, frente a 6,9% en el mismo período del 2023, previo al inicio de la gestión Milei.
Una economía que se ralentizó
Bour vinculó el cuadro laboral con una economía que crece menos de lo previsto. El Gobierno proyectó una expansión cercana al 5% para este año, pero la actividad terminaría por debajo del 2%, entre 1,7% y 1,8%.
“Este año las hipótesis del gobierno han sido falsificadas”, señaló en referencia a las estimaciones macro que no se cumplieron, y advirtió que solo una inflación más alta apuntaló la recaudación.
Para Bour, “el escenario es complejo, no es fácil de resolver. Es más fácil plantearlo en una planilla Excel que en los hechos, sobre todo en un año electoral”.
Los próximos 12 a 15 meses, que abarcan las elecciones, podrían traer algún rebote en sectores puntuales, sin una recuperación general. “No será producir unos barriles más de petróleo o una inversión minera en una región remota lo que cambie el panorama”, dijo, y ubicó una mejora recién a partir de 2028.