Por qué el riesgo país de Argentina no cae a mínimos pese a las compras de dólares del BCRA

La autoridad monetaria continúa con la compra de divisas. Si bien el riesgo país registró un leve retroceso, aún muestra dificultades para converger hacia niveles más cercanos a los de la región.

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Buenos Aires — El Banco Central (BCRA) de la Argentina inició el año con señales hacia el mercado mediante una mayor compra de divisas, pero ese accionar aún no se refleja en una baja contundente del riesgo país, en un contexto en el que aún subyacen dudas respecto de la solidez del esquema monetario.

El programa de acumulación de reservas puesto en marcha desde el inicio de 2026 contempla la posibilidad de que la autoridad monetaria sume divisas tanto a través de sus intervenciones en el mercado de cambios como mediante operaciones conocidas como block trades.

<b>“La acumulación de reservas es una condición necesaria, pero no suficiente, para una compresión rápida del riesgo país”. </b>

Eric Ritondale, economista de Puente.

En lo que respecta a las compras en el mercado de cambios, el BCRA había anticipado que buscaría sumar divisas por un monto indicativo cercano al 5% del volumen diario operado.

Este miércoles, el Banco Central compró US$107 millones, de acuerdo con lo informado oficialmente. Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el Banco Central compró divisas todos los días excepto el 2 de enero. Según cálculos de Max Capital, se trató de compras diarias promedio de US$55 millones

Por qué el riesgo país no cae significativamente

Si bien en las últimas hora el riesgo país registró una leve disminución, aún permanece por encima de los 550 puntos básicos.

Según un análisis de Criteria, el riesgo país argentino hasta el momento mostró “movimientos erráticos y dificultades para converger hacia niveles más cercanos a los de la región”.

Desde fines de septiembre de 2025, el EMBI+ se redujo cerca de 890 puntos, aunque desde noviembre la mejora perdió impulso y quedó oscilando entre 560 y 630 unidades”, indicó.

Según uno de sus reportes, la validación de nuevos descensos requiere “acumulación sostenida de reservas, normalización financiera externa, reducción de restricciones cambiarias y capacidad política para sostener el programa”.

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Además, sostuvo que “una menor prima de riesgo abarataría el costo de capital, favorecería la inversión y podría seguir apuntalando valuaciones bursátiles, con impactos sectoriales”.

Por su parte, Pablo Repetto, jefe de research de Aurum Valores, evaluó: “Veo demasiada cautela del Gobierno para ejecutar las compras, pudiendo comprar bastante. Con el dólar a la baja podrían haber comprado bastante más”.

En diálogo con Bloomberg Línea, analizó: “La presión de la tasa de interés y las dificultades a la curva del peso me parece que también influye. Me parece que es un una política que no se ve demasiado sostenible a lo largo del tiempo, es decir, mantener una tasa de interés en pesos tan volátil con una compra de dólares que, si bien es mejor porque antes no compraban, no termina de convencer porque hay muchísima compra de divisas contra deuda corporativa e inclusive contra deuda en el sistema financiero local”.

“Los créditos en dólares han crecido alrededor de US$800 millones a lo largo de este año, con lo cual ahí hay una fuente de oferta de divisas importante, más allá de las ON que se colocaron. Son dólares alquilados que en algún momento pueden darse vuelta”.

En ese sentido, apuntó a una situación a tener en cuenta, vinculada con “los términos de tasa de interés en pesos y un tipo de cambio real muy apreciado que va a generar algún grado de discusión nuevamente”.

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Me parece que todavía no está claro que el esquema monetario y cambiario sea lo suficientemente sólido como para permitir una baja de riesgo país más persistente y contundente, además de la experiencia que tenemos como un país complicado”, sostuvo.

Además, puntualizó que no se debe “olvidar que sigue un cepo muy férreo en varios ítems”. “No solo en el cambiario, sino también en cuanto a la exigencia de encajes en pesos”, aclaró.

En declaraciones a este medio, Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, explicó que “la acumulación de reservas es una condición necesaria, pero no suficiente, para una compresión rápida del riesgo país”. “Si bien el Banco Central está recomponiendo reservas, el mercado todavía está evaluando la calidad y sostenibilidad de esa acumulación, así como su articulación con el resto del programa macroeconómico”, argumentó.

“En esta etapa, Argentina sigue operando bajo un marco macro-financiero estrecho, con vencimientos relevantes hacia adelante —no tanto en términos absolutos, sino en relación con un acceso a los mercados que aún es incipiente—. Por eso, el mercado tiende a esperar no solo más reservas, sino también tiempo y consistencia: continuidad del régimen de menor volatilidad, señales claras de disciplina fiscal y financiera, avance efectivo en la agenda de reformas, y evidencia de que las reservas pueden acumularse sin recurrir luego a su uso para cubrir necesidades del Tesoro", expresó.

Las reservas están mejorando, pero el riesgo país suele reaccionar con rezago: primero a la estabilización, luego a la validación del régimen y de las reformas, y recién después a una compresión sostenida de spreads”, remarcó Ritondale.

Desde Grupo IEB, en tanto, consideraron que “sin descuidar el proceso de desinflación, el BCRA mantiene constante el ritmo de acumulación de reservas”. “En la medida que la demanda de dinero no muestre signos concretos de fortalecimiento y la inercia inflacionaria continúe, proyectamos que la acumulación de reservas continuará compensada por absorciones de liquidez”.

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