Buenos Aires — Dos relevamientos realizados entre CEOs y altos ejecutivos muestran una mejora en las perspectivas sobre la economía argentina. Sin embargo, detrás del optimismo hay señales de preocupación: consumo débil, presión tributaria, falta de infraestructura y un horizonte todavía largo para la normalización de los negocios.
Si bien los principales hombres de negocios de la Argentina empiezan a mirar con mayor optimismo el rumbo de la economía, esa mejora en las expectativas está acompañada con una lista de problemas que todavía condicionan las decisiones empresariales.
Relevamientos difundidos por dos asociaciones de empresarios -LIDE Argentina e IDEA- coinciden en ese diagnóstico: el escenario macroeconómico se observa más favorable, mientras que la recuperación de la actividad todavía enfrenta obstáculos importantes.
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La principal coincidencia entre ambos trabajos aparece en la economía real. El Índice de Clima Empresarial (ICE) de LIDE Argentina, correspondiente al segundo trimestre, ubicó al nivel de demanda como el principal factor que afecta actualmente el crecimiento de las empresas, señalado por el 41,9% de los consultados.
El relevamiento de IDEA, realizado entre 218 ejecutivos de empresas socias, llega a una conclusión similar. Entre aquellos directivos que tienen una visión más crítica sobre la marcha de la economía, aparecen como factores centrales la caída o el estancamiento del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Es decir que aun con una macroeconomía que los ejecutivos perciben más ordenada, la recuperación de la demanda aparece como uno de los grandes desafíos para transformar esa estabilización en crecimiento de las compañías.
Impuestos, el problema que persiste
Otra coincidencia entre la visión de los ejecutivos que reflejan los dos relevamientos está vinculada con la presión tributaria.
En la encuesta de IDEA, la carga impositiva aparece directamente como el principal obstáculo para crecer: fue mencionada por el 72% de los ejecutivos. Bastante más atrás quedaron la inflación, con el 30%, y el exceso de regulaciones, con el 27%.
El problema también ocupa un lugar destacado en el estudio de LIDE, aunque no encabeza el ranking. Allí, el 25,7% señaló la carga tributaria como el factor que más afecta actualmente el crecimiento de su empresa, por detrás del nivel de demanda, con 41,9%, y del escenario político, con 27,6%.
Las tasas de interés quedaron mucho más relegadas, con 4,8%.
Sobre el tema impositivo, Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina, sostuvo a partir de los resultados del relevamiento que la mayor estabilidad macroeconómica abre una oportunidad para avanzar con reformas estructurales, especialmente en el sistema tributario, además de combatir la informalidad.
Más optimismo aunque sin euforia
El otro punto que muestran los empresarios en común es una mejora de las expectativas, aunque acompañada por cautela.
Según la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos IDEA 2026, el 80% de los directivos considera que la situación económica será mejor dentro de un año: para el 68% será moderadamente mejor y para otro 12%, mucho mejor. Apenas el 6% espera un escenario peor.
La expectativa positiva también alcanza a las principales variables macroeconómicas. Según IDEA, el 74% espera que el PBI crezca durante los próximos doce meses, el 68% proyecta una disminución de la inflación y el 57% anticipa una baja de las tasas de interés.
A su vez, el 84% espera un aumento moderado del dólar.
LIDE también registró una mejora, aunque bastante más moderada. Su Índice de Clima Empresarial subió de 5 a 5,3 puntos en la última medición. La propia entidad advierte que el avance todavía no permite hablar de un cambio de tendencia consolidado.
En materia de crecimiento, las respuestas de LIDE también muestran una expectativa favorable: el 50,5% de los consultados proyecta un crecimiento del PBI del 3% en el próximo período, mientras que el 26,7% espera una expansión del 2% y el 14,2%, del 4%.
Las empresas esperan vender más, pero la inversión no despega
Las expectativas sobre los propios negocios también muestran señales positivas en ambos relevamientos.
Según IDEA, el 68% de los directivos espera que las ventas de sus empresas aumenten durante los próximos doce meses, mientras que el 24% proyecta que permanecerán estables.
Pero la inversión muestra una dinámica bastante más moderada: el 43% espera incrementarla y el 45% mantenerla sin cambios. Además, la inversión anual como porcentaje de la facturación cayó del 14% en 2025 al 10% en 2026.
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En el caso de LIDE, el 43,9% de los empresarios estima que el nivel de ingresos de su compañía mejorará, mientras que el 39% espera que se mantenga y el 17,1% proyecta una caída.
Ese optimismo moderado también se refleja en el empleo. De acuerdo con LIDE, el 58,1% de las empresas prevé mantener su dotación actual, el 23,8% espera incorporar personal y el 18,1% proyecta reducirla.
Política para el corto plazo; infraestructura para crecer
El informe de LIDE aporta además dos señales sobre las preocupaciones que exceden el funcionamiento cotidiano de las empresas.
Cuando se consulta cuál es el tema más preocupante del escenario económico actual, el 65,7% de los empresarios de LIDE señala al escenario político, muy por encima del tipo de cambio, con 15,2%, y de la inflación, con 14,3%.
Sin embargo, cuando la pregunta pasa de las preocupaciones inmediatas a las áreas que la Argentina debería mejorar con mayor urgencia, cambia el orden de prioridades.
Para los encuestados por LIDE, la infraestructura ocupa el primer lugar, con el 33,3%, seguida por educación, con 30,5%; economía, con 16,2%; y política, con 12,4%.
El dato resulta especialmente relevante frente a las perspectivas de inversión que recoge IDEA. En ese relevamiento, el 83% de los ejecutivos considera que mecanismos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) o el Súper RIGI tendrán un impacto significativo o moderadamente positivo sobre la capacidad del país para atraer inversiones.
Una recuperación que los CEOs todavía ven larga
Detrás de las mejores expectativas hay dudas entre los ejecutivos con respecto a los plazos.
Según LIDE, el 56,2% de los empresarios considera que sus negocios necesitarán más de un año para estar normalizados. Sólo el 10,5% espera conseguirlo dentro de tres meses; otro 18,1% calcula seis meses y el 15,2%, nueve meses.
La cautela también aparece en IDEA. Aunque el 80% espera una economía mejor dentro de doce meses, las expectativas empresariales ya habían resultado demasiado optimistas un año atrás: el índice proyectado para 2025-2026 había alcanzado los 72 puntos, pero al evaluar posteriormente lo ocurrido terminó en 62 puntos, diez menos de lo esperado. Para los próximos doce meses, el indicador vuelve a ubicarse en un nivel elevado, de 71 puntos.