Buenos Aires — El presidente Javier Milei dará a a conocer este jueves los lineamientos de la reforma que su gobierno propone para la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
En cadena nacional, comunicará los ejes con los que buscará dotar de mayor independencia a la entidad e interrumpir los mecanismos de financiamiento monetario al Tesoro.
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Reforma de la Carta Orgánica del BCRA: qué propone Milei
Milei ya ha explicado la necesidad de reformar la Carta Orgánica del BCRA en otras oportunidades: la más reciente, un artículo de opinión publicado el domingo en el diario Clarín. Lo tituló 12.819.532.788.614.400.000%, cifra que representa la inflación acumulada desde el año 1935, año en que se creó el Banco Central.
“Se suponía que tenía como misión fundamental preservar el valor de la moneda”, dijo, pero agregó que “evidentemente, el BCRA, como toda institución de Argentina, no sólo no cumplió con su objetivo, sino que la obscenidad del registro hace ineludible el debate acerca de si debiera existir o no un Banco Central y de decidirse su existencia, bajo qué reglas debería operar”.
En esa columna, el presidente argentino repasó la dinámica alcista de la inflación anual en Argentina desde la creación de la entidad hasta la Ley de la Convertibilidad y cómo desde entonces (2002) “la racionalidad progresista nos trajo una inflación del 168.580,3%, esto es, una inflación anual del 36,3%” y con los gobiernos de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández dejando una inflación mayor a la heredada.
“Naturalmente, para lograr tamaño desastre necesitó de un BCRA acorde a las necesidades de la casta política. Y si bien, los cambios en la Carta Orgánica del 2002 eran nefastos, la modificación de 2012 llevó los niveles de la brutalidad política al paroxismo”, apuntó.
Esa reforma de la Carta Orgánica de 2012, sostuvo Milei, “se delineó para justificar el robo de US$10.000 millones para el Fondo del Bicentenario de 2010 que permitiera una nueva edición del ‘Pan y Circo’ que posibilitó la reelección de CFK”.
Pero además, recordó que “como consagración de la ignorancia, se le asignó a un instrumento de política económica cinco objetivos: (i) la estabilidad monetaria; (ii) la estabilidad financiera; (iii) el empleo, (iv) desarrollo económico y (v) equidad social”.
“Al BCRA había que entrar con un casco para no morir de un golpe en la cabeza mientras volaban los fajos de dinero hacia la Casa Rosada”, ironizó.
Por eso, su Gobierno ahora propone una reforma cimentada en cinco ejes centrales: devolverle al BCRA su único objetivo de preservar el valor de la moneda; prohibir “de modo taxativo” la financiación del Estado; blindar al presidente del BCRA y al Directorio “de los atropellos de la política”; restringir los giros de dividendos; y elimina “la estafa” de las Letras Intransferibles.
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Experiencia regional y lecciones para Argentina
En un informe a clientes, la consultora MAP analizó estos puntos centrales de la reforma que propone Milei y consideró que “va en la dirección correcta” ya que “la experiencia regional muestra que limitar el financiamiento monetario al fisco, acotar el mandato del Banco Central a la estabilidad monetaria y dar mayor estabilidad a sus autoridades son componentes que ayudan a sostener una inflación baja”.
Sin embargo, la firma que encabeza el economista Juan Pablo Ronderos recordó que “una reforma legal puede fortalecer al BCRA, pero su verdadero impacto dependerá de que las reglas se sostengan”, al tiempo que agregó que “la ley no reemplaza la consistencia fiscal, la fortaleza patrimonial y operativa del Banco Central ni el consenso político para respetar las reglas”.
“El principal desafío será sostenerlas en el tiempo, especialmente ante cambios de gobierno”, marcó.
Sobre las principales modificaciones propuestas por el gobierno de Milei, MAP señaló que la prohibir completamente el financiamiento directo o indirecto al Tesoro, incluidos los adelantos transitorios y la transferencia de utilidades “implicaría un cambio respecto de la práctica reciente” dado que en 2025 el BCRA puso a disposición del Tesoro ARS$11,7 billones y en 2026 distribuyó otros ARS$24,4 billones, aunque aclaró que “de todos modos, su alcance efectivo dependerá de la letra chica”.
Mientras que, de la decisión de reforzar la estabilidad de las autoridades del BCRA, estableciendo mayores restricciones para la remoción de su presidente y de los integrantes del Directorio, con el objetivo de reducir su dependencia respecto del Ejecutivo, marcaron que “desde 1991, los presidentes de la entidad permanecieron en el cargo apenas 28 meses en promedio”.
Uno de los puntos salientes del informe de MAP, no obstante, gira en torno a la experiencia regional y las “lecciones” que sus analistas creen que deja para Argentina.
Al respecto, desde MAP recuerdan que “Chile, Perú, Brasil y Colombia enfrentaron históricamente episodios de inflación, dominancia fiscal, fragilidad externa e inestabilidad política comparables con los de Argentina”. Pero a diferencia de lo que ocurre en Argentina, todos ellos “lograron construir marcos institucionales que evitaron que esas tensiones se tradujeran en una dinámica inflacionaria crónica”.
La experiencia regional, dice el trabajo, muestra que la autonomía de los bancos centrales se apoyó, en general, en dos mecanismos: mandatos que no coinciden plenamente con el ciclo político y renovación parcial de sus autoridades. “Estos mecanismos buscan evitar que un nuevo gobierno pueda reemplazar inmediatamente a toda la conducción de la entidad y reducir la dependencia de la política monetaria respecto del Poder Ejecutivo”.
Los casos de Perú y Brasil
Al respecto, desde MAP pusieron la lupa sobre los casos de Perú y Brasil. De Perú, destacaron que ofrece el ejemplo más claro de continuidad institucional. Julio Velarde permanece al frente del BCRP desde 2006 y fue ratificado por gobiernos de distinto signo político.
En Brasil, en tanto, expresaron que “la autonomía introducida en 2021 atravesó una primera prueba relevante con el cambio de gobierno: Roberto Campos Neto, designado durante la presidencia de Bolsonaro, completó su mandato durante los primeros años de la administración de Lula y fue reemplazado según el calendario institucional previsto”.
Esa autonomía, aclaran, no excluye que pueda haber coordinación con el resto del equipo económico. En cambio, explicaron que “la verdadera prueba de autonomía no es la ausencia de coordinación, sino la capacidad de sostener límites institucionales cuando aparecen tensiones entre los objetivos del Gobierno y los del Banco Central”.
Por todo ello, creen que la reforma de la Carta Orgánica del BCRA “iría en la dirección correcta” al restringir el financiamiento al Tesoro, acotar el mandato del Banco Central y dar mayor estabilidad a sus autoridades, aunque remarcaron que “una reforma legal no garantiza por sí sola el fin de la inflación”.
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Para que eso ocurra, creen que la independencia del Banco Central debe estar acompañada por consistencia macro y un consenso político y social en torno al respeto de tres principios mínimos: que el Banco Central no financie al Tesoro, cuente con un balance sólido y capacidad operativa y los mandatos de sus autoridades se respeten, aun cuando hayan sido designadas por una administración de distinto signo político.
“En definitiva, la efectividad de la reforma dependerá menos de su aprobación inicial que de la capacidad de sostenerla a lo largo del tiempo”, concluyeron.