Súper RIGI: qué impacto prevé Moody’s sobre la economía y las inversiones

La calificadora se refirió al anuncio realizado por el Gobierno días atrás con el fin de transformar la matriz productiva argentina con industrialización de los recursos naturales

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Buenos Aires — La agencia calificadora de riesgo Moody’s destacó los resultados que podría implicar la creación del “súper RIGI”, al proyectar una mejora en la economía y más inversiones.

El informe se refirió al anuncio realizado primero por el presidente Javier Milei y luego por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

“Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit, no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial“, había manifestado el jefe de Estado en su red social X. “Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina”, sostuvo.

Una ampliación del régimen —ya sea mediante garantías de estabilidad más extensas, mayor flexibilidad cambiaria o alivios fiscales adicionales— favorecería el acceso al financiamiento de proyectos y al fondeo externo. Esto podría reducir el costo del capital y mejorar los niveles de apalancamiento en el mediano plazo, una vez superado el pico de inversiones.

El análisis subrayó que si bien la aprobación legislativa y los detalles finales del diseño aún están pendientes, el denominado “súper RIGI” tendría un “impacto crediticio positivo para empresas de los sectores de energía, minería, hidrocarburos e infraestructura, ya que busca ampliar los beneficios del RIGI”.

“Podría ampliar el marco de incentivos a la inversión de Argentina, actualmente concentrado en proyectos extractivos y de infraestructura pesada. Al incorporar explícitamente inversiones tecnológicamente intensivas e impulsadas por la innovación, como infraestructura digital a gran escala, manufactura avanzada u otros proyectos industriales de alto capital, el régimen podría extender la estabilidad fiscal y cambiaria a largo plazo a sectores que históricamente enfrentan mayores riesgos cambiarios y de política monetaria”, estimó.

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A su vez, sostuvo: “Para estos proyectos, un tratamiento estable de los equipos importados, la recuperación del IVA durante la construcción y reglas más claras para la repatriación de divisas mejorarían la viabilidad del proyecto y el acceso a financiamiento, apoyando la diversificación de la inversión extranjera directa”.

La advertencia de Moody’s

El estudio consideró que “a pesar de sus beneficios potenciales, el súper RIGI no compensaría completamente los riesgos macroeconómicos y soberanos de Argentina”.

“La alta inflación, la volatilidad cambiaria y la escasa credibilidad de las políticas limitan los costos de financiamiento y el interés de los inversionistas. Incluso los proyectos con sólidas protecciones legales están expuestos a riesgos sistémicos en escenarios de estrés”, apuntó.

Además, remarcó que “la efectividad del súper RIGI dependerá de la aprobación oportuna del Congreso, la implementación consistente y la durabilidad a lo largo de los ciclos políticos, áreas en las que el historial de Argentina sigue siendo irregular”.

Qué es el súper RIGI

El súper RIGI amplía beneficios impositivos para lograr una mayor industrialización de los recursos del país y promover el desarrollo de nuevas cadenas de valor.

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De acuerdo con lo afirmado por el equipo económico, el esquema va a transformar la matriz productiva argentina fomentando la industrialización de los recursos naturales.

Además, engloba a industrias que hoy no existen en la Argentina para generar mayores inversiones, más empleo y mayor recaudación fiscal a mediano y largo plazo. Algunos ejemplos se vinculan con la cadena de valor del litio, manufactura de baterías; hidrógeno verde o de bajas emisiones; GNL onshore; SMR (reactores nucleares pequeños y medianos); producción de paneles solares y turbinas eólicas; vehículos 100% eléctricos; nuevos productos petroquímicos, entre otros.

Dentro de los beneficios tributarios se encuentra la amortización acelerada: 60% el primer año, 20% en cada uno de los dos años siguientes (frente al mínimo de dos cuotas iguales o vida útil al 60%, según el activo en el RIGI).

También implica exención de derechos de exportación, mientras que en el actual es a partir del tercer año y exención de aranceles para las importaciones necesarias para la puesta en marcha del proyecto.

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