Presidenta de YPFB y ministro de Hidrocarburos de Bolivia salen por crisis de combustibles

A la escasez de combustible en el país andino se ha sumado la distribución de gasolina y diésel de mala calidad, hecho que ha generando malestar social en las últimas semanas.

Por

Bloomberg Línea — El presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, cesó a su ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, en medio de una crisis por la calidad del combustible que importa el país y es vendido en el mercado nacional.

Quien reemplazará a Medinaceli será Marcelo Blanco Quintanilla, que se venía desempeñando como viceministro de Electricidad y Energías Renovables. Su misión no solo será contribuir a la problemática en torno a la gasolina y al diésel que aqueja al país, sino impulsar una ley que atraiga la inversión extranjera a este sector.

Ver más: Bolivia proyecta un déficit fiscal del 9% y una inflación del 14% para 2026

“Con la posesión de Marcelo Blanco como Ministro de Hidrocarburos, avanzamos en eliminar el Estado tranca, combatir la corrupción y generar las condiciones necesarias para atraer inversión, con reglas claras, para que cada departamento se convierta en un motor energético del país”, sostuvo Paz acerca del nuevo jefe de la cartera de Minas.

El anuncio fue brindado horas después de que Claudia Cronenbold, presidenta de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), renunciara a su cargo menos de un mes después de haber sido posesionada.

“Una vez en el ejercicio de mis funciones, el diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto”, afirmó Cronenbold en el documento.

Dos meses antes, también en el contexto del malestar social por la calidad del combustible, dio un paso al costado la directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Margot Ayala.

Una mafia internacional tras el “sabotaje”

Tres semanas atrás, el presidente boliviano denunció la presunta existencia de una “mafia internacional” dedicada al robo y sabotaje de hidrocarburos, que también operaría en Argentina, Chile y Paraguay.

La red delincuencial habría generado perjuicios por US$150 millones a Bolivia, pero también la escasez de combustible con la que lidiaron sus habitantes en los dos últimos años, además de la distribución de gasolina y diésel de mala calidad.

“Nos duele profundamente que la patria sufra de esta manera. Esto ha sido un intento de sabotaje y de traición a la patria”, comentó Paz en ese entonces, a la par que señalaba al Gobierno de su predecesor, el expresidente Luis Arce. “Operan en varios países, roban combustible boliviano y generan una venta ilegal”.

Paz especificó que parte del combustible boliviano estaba siendo robado de los camiones cisterna en garajes privados fuera del país. Luego, era trasvasado y transportado en otros vehículos y vendido ilegalmente.

Ver más: Proyecto de ley a favor de los inversores busca reactivar el sector del gas en Bolivia

Para reponer los hidrocarburos robados, las redes delincuenciales utilizaban una mezcla de agua con aceite que era reintroducida en el mercado nacional.

“O sea, al robarnos el combustible, los litros que sacaban de cada cisterna, adulteraban con agua y otros productos, que después llegaban a Bolivia”, agregó Paz en diálogo con los medios de comunicación.